52. Sentadito me quedé
En el corro de la patata, se daban la mano con tanta fuerza que a ella se le clavaba el anillo de plástico rosa chiclé. Luego, en el pillapilla, él corría a ritmo suave para dejarse atrapar. Después llegó el escondite… Y, más adelante, la carretilla humana. Y la cebolla. Y siempre juntos, como en la guerra de pañuelos. O, con los años, en el tute y en la brisca. Hasta que, sin darse cuenta, adelantaban casillas en el Monopoly, acertaban preguntas del Trivial y descubrían al asesino en el Cluedo sin necesitarse. Ahora, cada uno en su sofá, rellena sudokus o juega un solitario en la pantalla del móvil, preguntándose si el otro ha visto el like que acaba de darle en Instagram.


Siempre juntos pero sin dar el paso definitivo, tan cerca y tan lejos a la vez. Un compromiso al que no se llega ante la incertidumbre de si funcionará o no, si quebrantará esa relación suave con la que parecen conformarse, aunque no les llene del todo.
Un abrazo y suerte, Aurora
Muchas gracias, Ángel, por culpa del uno o del otro, ahí siguen sin saber si funcionaría o no. Tan lejos tan cerca como bien apuntas.
¡Abrazo!
Como hemos cambiado! Y para demostrarlo nos haces un recorrido histórico por los juegos infantiles y adultos.
Una propuesta interesante!
Muchas gracias, Rosa, sí como cambia todo, al final terminaremos como la canción del corro de la patata, sentaditos y poco más.
¡Abrazo!
Aurora, me gusta como narras la vida de los protagonistas a través del juego, y como conviertes la costumbre en desamor.
Un abrazo y suerte.
Muchas gracias, Rosalía, sí tanto jugar y, al final, siguen con otro juego pero separados.
¡Abrazo!
Pues ya no les falta nada para enviarse la tarta de cumpleaños por whatsapp, elaborada con IA, que no lleva azúcar. Renovarse o morir. Hablando de morir,,, algo se está muriendo entre ellos.
Muchas gracias, Edita, eso es sin azúcar y sin gluten ni lactosa y té detox, todo descafeinado como dices para que termine lo que hubiese entre ellos.
¡Abrazo!
La incertidumbre de que pasaría si dieran el paso de estar juntos les deja congelados en el paso del tiempo pero sin dar el paso. En fin somos el resultado de nuestras decisiones. Muy bueno el recorrido por los distintos juegos.
Un abrazo
Muchas gracias, Gema, sí lo que comentas, ahí siguen, congelados y jugando cada uno por su lado.
¡Abrazo!
Y al final, ¿qué pasó? La vida, como tantas otras veces. Muy buen relato, Aurora. Abrazo.
Muchas gracias, Sergio, sí, al final, como bien dices, la vida… Siempre imprevisible.
¡Abrazo!
La vida entera la convirtieron en un amor inacabado. Triste convivir en un juego eterno por separado. ¿Se querían a su manera? Vaya incertidumbre… Muy bien contado, Aurora.
El juego eterno, es verdad, Miguel Ángel. Muchas gracias por tu comentario.
¡Abrazo!
El aquí te pillo, aquí te mato, no era práctica común de tus dos pretendientes y en vez de quedar y tomarse unas birras, se quedan sentaditos en casa, esprando que el otro le de un like y con la incertidumbre de si de haber quedado el otro le habría dado algo mucho más deseado…
Mucha suerte, Aurora.
Muchas gracias por tu comentario, Javier. Sí, como en la canción del corro de la patata, terminan sentaditos y a esperar a ver qué pasa.
¡Abrazo!
A ver si aparece alguien y les hace de Celestina de una vez!!
Y es que la indecisión es una forma de decidir…
Saludos!
Carme.
Ay, qué bueno lo de la Celestina, Carme.
Muchas gracias por tu comentario
¡Abrazo!