Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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28. A la moda del país

Despatarrado en el asiento, Manuel —delgado, encorvado como una guindilla, con largas patillas, cadena de plata con medallón tamaño sartén, camisa de flores abierta hasta su enlutado ombligo, vaquero celeste, gastados botos de Valverde, y su inconfundible olor a ajo y alpechín—, vio como la pasajera del asiento de al lado —rubia, fornida, madraza y teutona— se levantaba, le pedía permiso para salir y, ante la falta de respuesta, pasaba y le daba un pisotón al bajar del autobús.

 

Cucha —escupió con un palillo entre los dientes y una lluvia de gotitas bravas por el aspecto y olor—, si me vas a pisar písame el izquierdo que el derecho lo tengo chungo.

—No compgenda  —balbuceó la vikinga.

—¿Una cerveza, chuli? —preguntó Manuel poco después, contorsionado sobre la barra de la cantina donde esperaban el trasbordo para continuar el viaje.

—No compgenda  —respondió nuevamente la interpelada.

 

Se miró satisfecho en el espejo, se recolocó la grasa del calculado flequillo, se abrió el escote, tocó la medalla, y con media sonrisa se dijo satisfecho «eres más apañao que un jarrillolata», y subió al autobús impregnándolo todo de un aromático y picante pachuli.

5 Respuestas

  1. Ángel Saiz Mora

    Vivimos en un país turístico por excelencia (a ver si lo recuperamos pronto). Aparte del sol, el buen carácter, la comida, los paisajes y los monumentos, hace años, tal vez, los turistas extranjeros veían en algunos lugareños un exotismo atractivo, eso que les hacía pensar que «Spain is different».
    La formación y el avance en el nivel de vida en general ha mejorado, acercándonos a ese mundo globalizado que hace que todo se parezca cada vez más.
    Tu protagonista pertenece a esa otra época anterior, un individuo a extinguir. Has dibujado una psicología muy lograda, un relato que se lee con una sonrisa y nos muestra la evolución como sociedad de un país en su conjunto a partir de una escena.
    Un abrazo y suerte, Ezequiel

    1. José Carlos Barranco Moreno

      Bien descrito el modelo de persona. Me parece verlo, otro, incluso oler su aroma de perfume «Sobacco d’osso) (esto en homenaje a padre)

  2. Gracias Ángel.
    Las dos primeras frases del diálogo, que me han inspirado este relato («Cucha, si me vas a pisar písame el izquierdo que el derecho lo tengo chungo» y «No compgenda», las viví yo hace ya bastantes años, en un festival flamenco en Triana, y la descripción de los protagonistas, aunque algo exagerada, no dista mucho de lo que hoy describo.
    Afortunadamente el tiempo va pasando.

  3. Jajaja, qué risa. Con la descripción que has hecho has logrado que visualice perfectamente la escena. Me la imagino como si la estuviera viendo. Me ha gustado especialmente lo satisfecho que se siente tu personaje después de repasarse a sí mismo en el espejo.
    Un abrazo y suerte.

  4. Gracias, Aurora.
    La autosatisfacción es libre. Yo, como entenderás, a mis sesenta y cinco años, nunca me he vestido así, pero si me viera en un espejo con mis pantalones acampanado, mis gafas de carey y la camisa de flores, no sé si me reconocería.

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