90. AHORA DECIDO YO
Tras meses de miradas por encima del hombro, de noches en vela e interminables reuniones, logra su objetivo. Hoy firma el contrato como subdirectora de la empresa, con las mismas condiciones que las pactadas por su antecesor. Ni un céntimo más ni menos. Se refleja en el espejo de la habitación y la sonrisa se le desvanece. Reconoce que mantener ese cargo va a ser una lucha diaria.
Le vibra el móvil. Han aceptado su generosa oferta. Ahora es la propietaria de la casa con finca del pueblo. Lo que siempre ha soñado. Despertarse por la mañana con olor a tierra mojada y a hierba húmeda. Cuidar de las vacas, ovejas y gallinas. Cultivar tomates, patatas y judías. Ver crecer el limonero, el manzano y el nogal.
Sus ojos se afinaron. No huye, es una victoria. Está segura de que los animales, hortalizas y árboles sabrán agradecerle su esfuerzo y no la juzgarán por su sexo.


Muchos le dirían que se ha vuelto loca, pero ha tomado la decisión coherente y valiente, ls que le dicta su corazón. La subdistencis no le va a faltar, la paz del alma y la satisfacción diaria tsmpoco.
Un saludo y suerte, Julia