91. Sangría (Jesús Navarro Lahera)
Mientras mi padre, tras echar en una jarra lo poco que había dejado de vodka en la botella, removía la mezcla con el vino tinto, el azúcar y los trozos de naranja y melocotón, yo lo miraba de reojo sin parar de morderme los labios. En esas entró en la cocina mi hermano pequeño, vestido con su traje de marinero y de la mano de mi madre.
Ella preguntó si le faltaba mucho, e insistió en que el resto de miembros de la familia ya estaban sentados a la mesa. Él balbuceó algo ininteligible, como hacía cuando, como era habitual, había bebido más de la cuenta. Mi hermano rompió a llorar, y entre sollozos le entendí decir que no quería que discutieran también el día de su primera comunión.
Y entonces todo ocurrió muy deprisa. Mi padre le dio un golpe en el hombro a mi madre con la cuchara. Ella agachó la cabeza, al igual que hacía cada vez que él la pegaba. Mi hermano comenzó a patalear sin moverse del sitio, y no se detuvo hasta que recibió un guantazo de mi padre. Y yo, al ver cómo bebía a morro de la jarra, agarré el cuchillo jamonero.


Me dejaste sin palabras, Jesús… Más bien, con el eco de las dos acepciones de la palabra ‘sangría’: el del dulce sabor de la bebida, y el del rojo color del espanto, ése que le queda al lector al llegar a la palabra ‘cuchillo’ y darse cuenta de cómo va a terminar la historia…
Un coraje difícil y tremendo le tocó a ese hijo…
Un micro impresionante; me impactó.
Un beso,
Mariángeles
Que haya que recurrir a algo tan atroz en defensa
Ropia es terrible. Ese hombre tenía un grave problema, era un enfermo, pero tampoco quiso ponwrle remedio, esforzarse en cambiar, por él y por su familia. En un día de Primera Comunión solo debería tener protagonismo la sangre de Cristo, pero no ha sido el caso.
Un abrazo y suerte, Jesús
Muchísimas gracias por tu siempre certero y animoso comentario, querido Ángel, así como por tu atenta lectura. Un abrazo muy grande
Hola Jesús, después de leer el relato nos damos cuenta de lo bien elegido que está el título.
Un drama familiar en un día tan señalado para el chico que, sin justificar al hermano/a, puede poner el coraje al límite.
Suerte 🤗🌺
Muy buenas, Pilar. Muchas gracias por pasarte una semana más por aquí. Una historia cruda, de coraje en su acepción de ira desenfrenada, en la que todo se va de las manos, hasta que el personaje narrador coge el cuchillo jamonero… Un abrazo grande
Muchas gracias por pasarte una vez más y dejarme tu comentario, querida Mariángeles. Me alegra saber que el micro te ha impactado, y que ese final que se anuncia con la última acción del personaje y el propio título se dispara en tu imaginación. Un abrazo
Tremendo final. El paralelismo con la sangría resulta muy potente. Saludos y suerte, Jesús.
Muchísimas gracias, Antonio. Un final que deja todo en el aire, y el resto lo hace lo que anunciaba el título… Un abrazo
¡Que gran título para un final igual de grande! Muy logrado. Me encanta.
Muchísimas gracias, querida Edita. Me alegra saber que te ha gustado este impactante micro. Un abrazo
El relato va desarrollándose cogiendo intensidad y dramatismo contenido hasta que el final anticipa a lo que realmente se refiere el título. Esa ambientación que se respira a cada palabra está muy conseguida.
Un abrazo
Muchísimas gracias por tu lectura y tu comentario, querida Gema. Me alegra saber que la ambientación y el desarrollo han causado esa subida de la intensidad hasta llevarte al final abierto que se completa con una de las acepciones del significado del título. Un abrazo
Confieso que ese juego de palabras con la palabra sangría lo vi venir desde el principio, supongo que porque también soy de matar gente en la ficción. En cualquier caso, me gusta la tensión in crescendo (se dice así?) hasta el sangriento desenlace final, aunque la sangre solo aparezca en nuestra imaginación.
Un abrazo y suerte.
Muchísimas gracias por tu lectura y tu certero comentario, querida Rosalía. Ya me conoces bien, y es que a los dos nos gusta el matar en el papel. Es de divertido 🙂 Todo es como dices, y me alegra saber que lo has visto, sentido e imaginado tan bien. Un abrazo
Qué buen micro, Jesús. El título es maravilloso, reconozco que al leerlo ya sabía por dónde ibas a tirar, jaja. Una tensión que se puede palpar desde el principio. Bravo y mucha suerte. Abrazo enorme. ❤️❤️
Muchísimas gracias por dejarme tu comentario una semana más, querida Nuria. Ya me has visto venir, eso es que eres una lectora atenta y fiel de mis cuentos. Tendré que esforzarme más para tratar de sorprenderte la próxima vez. Un abrazo grande
Jamás pensé que el cuchillo jamonería era el adecuado para cortar las frutas….
Bromas aparte un texto genial. Que parece sencillo dee leer y está lleno de fuerza y significados, donde el giro entra como cuchillo afilado en jamón curado.
Muchas gracias por pasarte por aquí una edición más, Hugo. Una imagen final que me gustó imaginar, especificando el tamaño del cuchillo con el que el chaval va a liarla parda… Un abrazo
Quería poner jamonero
Terrible final que aunque no cuentas, se adivina. El torno certero, no anticipa, pero resuelve.
Un beso!
Mil gracias por tu comentario y lectura, querida Rosa. Este final quería que quedara a la imaginación del lector, aunque con los datos suficientes para construirlo. Un beso