Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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27 Alma reconcomida (Rafael Loscertales)

Quienes lo observan por la calle Mayor afirman que hoy, de nuevo, va encendido y rechina los dientes mientras masculla palabras que parecen salir de muy adentro.
Los que están en la plaza cuentan que siempre le propina tal puntapié a la papelera del ayuntamiento que la manda hasta la pared de la botica: veinte metros lo menos.
En el casino, olvidan por un momento el dominó para verlo pasar sulfurado y comentan cómo hace aspavientos con la mano que no se aferra a la escopeta.
Los parroquianos del bar aseguran que cuando enfila la calle Nueva tiene la mirada baja y el semblante ennegrecido, tanto que parece más un toro que un ser humano.
Y como todos los 20 de junio desde hace seis años, termina frente a la casa del Venancio, llamándolo a gritos hasta que sale su viuda. Allí mismo él le da el pésame y le dice que siente mucho que su marido se haya ido de este mundo sin haberle podido descerrajar los dos tiros por lo de las lindes.

17 Respuestas

  1. Barceló Martínez

    Hola, Rafael.
    ¡Jo!, eso traspasa la frontera de la ira y se mete en la inquina y el resentimiento. Me ha gustado mucho como generas con descripciones ese clima rural, con todas las miradas de los paisanos puestas en este conocido y airado vecino, generando el suspense del porqué de ese carácter tan agrio y desvelando solo al final el temido motivo.
    Suerte. Un cálido saludo.

  2. Ángel Saiz Mora

    Hay quien ni perdona ni olvida, con el tremendo peso que ha de ser cargar con una ira que de nada sirve ni conduce a ninguna parte. Esas personas de «alma reconcomida» (buen título) están heridas para siempre y más allá por el desasosiego, que también transmiten.
    Muy buen relato, Rafa.
    Un abrazo y suerte

  3. F. Javier Cano Santa Bárbara

    Bravo Don Rafa, genial estampa rural llena de ira del pobre protagonista que no sabe qué hacer con esas dos balas, ahora que no está Venancio.

    Un fuerte abrazo campeón

  4. Un magnífico retrato hecho a partir de lo que ven los demás: palabras masculladas, patada a la papelera… que se nos revela al final en un sentimiento de duelo hacia el oponente, al que ya no podrá descerrajar los dos tiros que pretendía. Casi enternecedor.
    Muy bueno.
    Suerte y abrazos.

  5. Una ira desatada y recurrente manipulada con inteligencia por el narrador. Cada párrafo añade tensión al anterior y el último compendia la historia. Todo ello en un contexto rural reconocible. Enhorabuena y suerte!

  6. Hablando de lindes, esa rabia acumulada, que ya no puede descargar en el merecedor de la misma, linda con la locura, y de seguir así, el fulano usará esas balas que le sobran en una cabeza que no es precisamente la del tan mentado Venancio…

    Pavada de alma reconcomida la de este «buen señor»…

    Muy buen micro, Rafael; te felicito.

    Cariños,
    Mariángeles

  7. Me gusta mucho cómo describes ese ambiente del mundo rural y al protagonista de la historia, a través de los ojos de los vecinos.
    Las rencillas por las lindes, a veces, se enquistan tanto que van más allá de la muerte.
    Excelente relato, Rafael. Te deseo mucha suerte.
    Besos apretados.

  8. Francisco Javier Igarreta

    Me encanta tu relato. Tiene que ser muy duro, andar por la vida comiéndote día a día la imposibilidad de una venganza. Mucha suerte y un abrazo.

  9. Hola Rafael, yo si fuera la viuda de ese tal Venancio estaría temblando, ya que parece que el tiempo transcurrido no ha mitigado en absoluto la ira que bulle en esa «alma reconcomida». Nos narras la excitación del protagonista con imágenes tan visuales que no podemos evitar acompañarlo en ese tenso recorrido desde la calle Mayor hasta la casa de Venancio.
    Veo que hemos coincidido en el asunto de las lindes. Ya se ve que es un clásico en generar desencuentros. Suerte con esta interesante propuesta. Un abrazo

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