Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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40. Amado, Amando y Amador (María José Escudero)

 

Su casa era larga y destemplada como un túnel y, a pesar de su estrechez, había espacio más que suficiente para los tres hermanos que tenían la costumbre de pasar días, incluso semanas, sin rozarse. Ocasionalmente, un estornudo imprevisto o un bostezo de aburrimiento los hacía mirarse en la lejanía, aunque apenas se inmutaban. Sin embargo, alguna tarde se abría la puerta de repente y, nerviosos, se acicalaban y salían —por orden de nacimiento— a pasear por aquella especie de ciudad metálica y muda. Acompasados, deambulaban por un extraño laberinto de escaleras con el propósito, por ellos ignorado, de fomentar experiencias comunes. Eran trillizos, casi podían leerse el pensamiento y, a pesar de tener emociones y deseos bien distintos, había entre ellos, por el hecho de ser un experimento de probeta, un vínculo (quizá poco sano) que parecía indestructible. Pero aquella vez Amando, harto de su rol difuminado, nos sorprendió al cambiar el rumbo de sus pasos. Ya no soportaba más al primogénito ejemplar ni al mimado benjamín y necesitaba, imperiosamente, llamar la atención.

En el laboratorio estábamos consternados. Como padres de las criaturas tuvimos que reconocer nuestro estrepitoso fracaso: No habíamos logrado neutralizar el “síndrome del mediano”.

10 Responses

  1. Resultan inquietantes estos trillizos de nombres tan similares. El mediano es quien se lleva la peor parte de los celos. Pero el final, con ese laboratorio produce escalofríos.
    Suerte con el relato, María José.
    Besos.

  2. María José Escudero

    Efectivamente, estos hermanos de laboratorio inquietan un poco. Muchas gracias, Carmen por acercarte y comentar. Besos.

  3. Aún con su vínculo insano, me encantaron estos tres trillizos de probeta: Amado (seguramente tan esperado), Amando (siempre tratando de destacar y siendo, muy a su pesar, el «mediano) y Amador (el benjamín, con esa misión inherente y activa de amar, ya desde el nombre). Una pena que en vez de amarse fraternalmente se envidien y así le hagan honor al dicho en latín: «Lo que Natura non da, Salamanca non presta…» 😉

    Tu micro y los tres hermanos; todos me encantaron, MARÍA JOSÉ…

    Cariños,
    Mariángeles

    1. María José Escudero

      Bueno, bueno… A mí sí que me encanta tu comentario. Gracias, Mariangeles por la visita y tu amable generosidad. Así da gusto. Besooosss.

  4. Barceló Martínez

    Hola, María José.
    Cuidadín con los experimentos, dicen que con gaseosa, pero eso también tiene su peligro. También dicen que la virtud está en el término medio, en esta caso y dándole una vuelta al refranero, parece que lo que está en medio es la envidia.
    Un refrescante saludo, aunque creo que por tus latitudes sois de los pocos que os estáis librando de este sofocante calor. ¡Qué envidiaca! jajaja

    1. María José Escudero

      Hola, Ángel. Por aquí dicen que se está tan bien que el invierno se ha quedado a vivir con nosotros. Yo preferiría un mejor reparto, vamos que un término medio sería lo mejor para todos. Bueno, muchas gracias por acercarte y dejar tu amable comentario. Encantada. Besos. Hasta pronto y que no falte el humor.

  5. Hola, María José, como bien comentan otros compañeros has creado una atmósfera muy inquietante con estos trillizos de laboratorio. Asusta pensar que quizás nos estás contando algo que está más cerca de la realidad que de la ciencia ficción. ¡Sabe dios qué no sabremos! Me gusta que estos «padres» no hayan conseguido neutralizar el «síndrome del mediano», eso significa que la naturaleza va por delante de ellos. Está muy bien el progreso, pero siempre que no nos deshumanice. Muy original propuesta. Suerte y un beso.

    1. María José Escudero

      Muchas gracias, Juana María. Casi no llego a tiempo para darte las gracias por acercarte a leer mi relato. Yo también espero que ciertos avances tan inquietantes sean solo ciencia ficción. Gracias de nuevo. Besos.

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