Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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83. AMANDA

A mí de nombre quisieron darme Amanda, en honor a aquella canción tan bella. Mi padre se llamaba Manuel y construía neumáticos de caucho, y mamá también corría a buscarle a su fábrica con la lluvia en el pelo, y los dos se perdían por las calles mojadas, y jugaban al amor y a hacer revoluciones, y a veces mi padre no volvía a su puesto al sonar las sirenas.

En una de esas tardes, al parecer, me colé entre ellos y la barriga de mamá empezó a hincharse, y se hizo aún más ancha su sonrisa, a pesar de que había desaparecido Víctor Jara y sus melodías solo se podían murmurar en silencio.

No sé bien qué ocurrió antes de que todo se volviera oscuro y salado. Tal vez les detuvieron por cantar canciones prohibidas. Recuerdo solo chispazos, olor a carne chamuscada, chillidos de mamá. Tanto gritaba, que al final se quedó dormida y no supo abrir más los ojos. Luego caímos juntas desde muy alto. Aquí solo se escucha un silencio de abismos, salvo los días en que la abuela se junta con otras madres y proclaman nuestros nombres en una plaza.

Ojalá no dejen de hacerlo nunca.

6 Respuestas

  1. ¡Impresionante relato, Nacho! Maravilloso homenaje a ese «pañuelo blanco» símbolo de tanto dolor e impotencia.
    Un abrazo y… bueno, desearte suerte, tal y como escribes, no creo que sea necesario.

    Por cierto, ganitas ya de disfrutar de tus hormigas 😉

    1. Nacho Rubio

      Muchas gracias por tus generosas palabras, Rosy! Homenajear a Víctor Jara era algo que tenía pendiente desde hacía tiempo, pero como tantas cosas en la vida, necesitaba encauzar una forma adecuada, espero que suficientemente llena de la BELLEZA del reto propuesto.
      Y con respecto a las Hormigas, solo advertirte de que una vez que caigan en tus manos, corres el serio riesgo de escucharlas gritar por todas partes 🙂
      Un fuerte abrazo!

  2. Ángel Saiz Mora

    Pocas canciones reúnen tanta belleza y dramatismo, con una sencillez abrumadora, como «Te recuerdo Amanda» del gran y siempre llorado Víctor Jara, una melodía que forma parte de la vida de muchos de nosotros. A partir de sus acordes y desde el punto de vista de un nonato describes el drama de la represión salvaje de quienes impusieron su implacable voluntad sobre los derechos legítimos y razonables de tantos, con detalle de torturas y reivindicación posterior de justicia por parte de mujeres valientes y ancianas.
    Un relato necesario, para que algo así no vuelva a repetirse.
    Felicidades por esas hormigas que acaban de ver la luz.
    Un saludo y suerte, Ignacio

    1. Ignacio Rubio Arese

      Muchísimas gracias, Ángel, por este exhaustivo análisis de mi relato, por la sencillez y potencia con que diseccionas cada parte, poco más se puede añadir al respecto salvo aplaudir tu perspicacia…
      Un abrazo de Hormiga agradecida,
      Nacho

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