Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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96. Anhelo imposible (Salvador Esteve)

Desde la ventana, escondida tras los visillos, la observo, y la envidia corroe mis pensamientos. Envidio su pelo, su belleza, su silueta perfecta, la exclusiva ropa y zapatos que siempre luce.  Cuando, en ocasiones, nuestras miradas se cruzan, también deseo sus profundos ojos, su brillo insinuante.

Corro la cortina y me miro al espejo. Este, insensible, me devuelve genuina normalidad, nada especial, nada que destacar. Pero al posar mi mano en mi pecho, noto mi corazón y sonrío: cuánto daría esa maniquí del otro lado de la calle por poder sentir latir el suyo. Como acto de rebeldía ante mi frustración, me asomo de nuevo, y, con ironía, le esgrimo mi dedo a modo de peineta.

 

Hoy, al mirar hacia la boutique como cada día, descubro extrañada que el maniquí no está, el escaparate parece desolado sin ese cuerpo escultural. Agudizo mi visión, y en el cristal, empañado al contraste del calor y el frío, veo el trazo sinuoso de un gran corazón. Una risa nerviosa  se instala en mi boca. Mi mente intenta anclar en tierra mi siempre voluble imaginación, cuando de repente escucho el repicar de unos tacones de aguja que, in crescendo, se acercan a mi habitación.

2 Respuestas

  1. Ángel Saiz Mora

    Hay que tener cuidado con lo que se desea, porque puede cumplirse. Los mayores anhelos tienen atractivo porque son imposibles. Si superan esa barrera, la de lo infranqueable, no parece que nada bueno pueda suceder. Un sentimiento de admiración puede transformarse en uno de terror. Ese maniquí puede que esté enamorado de la mujer que tanta pasión le profesa, pero a pesar de ello (o por ello), cuando menos resulta inquietante.
    Un relato que comienza con amor, continúa con frustración y termina con un desenlace escalofriante.
    Un abrazo y suerte, Salvador

  2. Los anhelos son como las opiniones: cada cuál tiene el suyo y, a menudo, nos sorprende descubrir que son intercambiables. Tu protagonista anhelaba la figura perfecta del maniquí, pero este a su vez ansiaba tener el corazón de ella. Un giro final terrorífico para tu historia.
    Muy bueno, Rafa.
    Suerte y abrazos.

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