82. Astillas Díscolas
Salió a comprar el periódico, los cruasanes y la regla de cálculo para la niña. Le parecía increíble que en pleno siglo XXI algo tan arcaico hubiera llamado su atención. Quién sabe, igual quería ser ingeniera, como él. De camino a casa se entretuvo ilusionado con el artilugio, recordando el que dejó en herencia y malgastó su padre. Abandonó la carrera para abrir un restaurante de una franquicia de comida asiática, entonces desconocida. Menudo disgusto, aunque reconocía que tuvo muy buen ojo. Menos mal que la niña parecía haber enderezado el rumbo. Ayer fue a un festival —no entendía como podían llamar a eso música— y dormía en casa, con el novio.
—¡Pero si solo tiene dieciséis años! —clamó.
Por suerte, su mujer le convenció para que no se interpusiera en la educación de la nieta.
Cuando por fin despertaron, le dio la regla de cálculo y le preguntó qué ingeniería quería cursar. Ella, muerta de risa, le contestó:
—No, no, abuelo. Ninguna. Es para el TikTok. Soy creadora de contenidos y esta antigualla es vintage a full. Verás qué bien se monetiza.
—…
—OK, boomer. ¿No te lo crees? Tú enséñame a usarla. —le desafió con una sonrisa.


Ay, creo que este micro nos representa a quienes escribimos por aquí, tremenda panda de boomers…
Muy divertido, me has sacado una sonrisa.
Un abrazo y suerte.
Ja ja ja. Yo debo de ser tan boomer que tuve que ir a ver lo que significaba el palabro.
Lo bueno es que con el desafío, a parte de monetizarse como dice, aprenderá a usar la regla de cálculo. Genial mostrado el choque generacional, Javier. No me extrañaría que al final el abuelo se plantease lo del TikTok
¡Abrazo!