28. Barlovento
Se metió en el pijama con el dibujo estampado del osito Misha. Sentado en la cama, contempló el enorme despertador en la mesita de noche; parecía un timón. El timón de un barco que surcaría el mar de esa noche agazapada tras la ventana. Embozado en las sábanas, apagó la lamparita y al cerrar los ojos se vistió con el traje corsario que se deslizó desde el libro que descansaba junto al reloj. Navegó tan lejos como pudo y quiso sentir la brisa y la sal en la cara, y asaltar naves en llamas, y dejar que vientos cálidos y desconocidos hinchasen sus velas.
Cuando abría los ojos encontraba el techo vacío, pero entonces sus párpados, pesados, lo devolvían al mar. Las gaviotas chillaban entre las velas y los cables y las jarcias, y una brisa de gritos y de vino rancio lo envolvía todo. Y en medio de feroces abordajes un ruido de platos rotos se entremezclaba con los gritos del combate, con los cañonazos y la pólvora, con la sal y el llanto desconsolado de su madre.
La brisa de barlovento hizo reventar las lágrimas en sus ojos.


Qué tremenda lucha entre la imaginación y la realidad, querido Marco. Siempre gana la realidad…Pero abstraerse de ella, aunque sea en un breve sueño, siempre reconforta. Un abrazo y suerte, guapo.
Gracias Puri, a lo mejor un día gana la imaginación. Un abrazo.
Imaginación infantil, ternura y maltrato atroz maravillosamente entretejidos para poner el bello de punta.
Qué maravilla, Marco.
Excepcional cómo se introduce la revelación, esa brisa de gritos y de vino rancio. La última frase es demoledora.
Marca de la casa.
Un abrazo.
Muy bien contada una cruda realidad a base de metáforas y de la imaginación del niño, sin necesidad de aclarar nada porque se entiende todo a la perfección.
Y encima, poético. Bravo, Marco.
Gracias amigos 😊
Madre mía, esta convocatoria está resultando tremenda, como tu micro: esa aventura de piratas del niño, hasta que aparecen los gritos y el vino rancio me ha conmovido. Tan duro y real como la indefensión infantil.
Un abrazo y suerte.
Qué horrible lo que trae esa brisa, y que lógica la evasión imaginativa de tu protagonista, al que no le falta detalle en su incursión marinera. Ojalá las autoridades apresen a esw mal pirata que impone su indigna ley.
Un saludo y suerte, Marco
La imaginación quiere salvarlo de su realidad, sin conseguirlo. La progresión hasta el final abre la espina del drama.
Gracias por leer, un abrazo. 😍
La imaginación, estupendo refugio para escapar de una realidad tormentosa. Estupendo relato.
Un abrazo
Es un buen paraguas. Gracias Gema. 🙂