Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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28. Barlovento

Se metió en el pijama con el dibujo estampado del osito Misha. Sentado en la cama, contempló el enorme despertador en la mesita de noche; parecía un timón. El timón de un barco que surcaría el mar de esa noche agazapada tras la ventana. Embozado en las sábanas, apagó la lamparita y al cerrar los ojos se vistió con el traje corsario que se deslizó desde el libro que descansaba junto al reloj. Navegó tan lejos como pudo y quiso sentir la brisa y la sal en la cara, y asaltar naves en llamas, y dejar que vientos cálidos y desconocidos hinchasen sus velas.

Cuando abría los ojos encontraba el techo vacío, pero entonces sus párpados, pesados, lo devolvían al mar. Las gaviotas chillaban entre las velas y los cables y las jarcias, y una brisa de gritos y de vino rancio lo envolvía todo. Y en medio de feroces abordajes un ruido de platos rotos se entremezclaba con los gritos del combate, con los cañonazos y la pólvora, con la sal y el llanto desconsolado de su madre.

La brisa de barlovento hizo reventar las lágrimas en sus ojos.

12 Responses

  1. Puri Rodríguez

    Qué tremenda lucha entre la imaginación y la realidad, querido Marco. Siempre gana la realidad…Pero abstraerse de ella, aunque sea en un breve sueño, siempre reconforta. Un abrazo y suerte, guapo.

  2. Rosalía Guerrero

    Madre mía, esta convocatoria está resultando tremenda, como tu micro: esa aventura de piratas del niño, hasta que aparecen los gritos y el vino rancio me ha conmovido. Tan duro y real como la indefensión infantil.
    Un abrazo y suerte.

  3. Ángel Saiz Mora

    Qué horrible lo que trae esa brisa, y que lógica la evasión imaginativa de tu protagonista, al que no le falta detalle en su incursión marinera. Ojalá las autoridades apresen a esw mal pirata que impone su indigna ley.
    Un saludo y suerte, Marco

  4. Rosa Gómez Gómez

    La imaginación quiere salvarlo de su realidad, sin conseguirlo. La progresión hasta el final abre la espina del drama.

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