29. LAS CABEZAS DE CUDEYO (Jesús Alfonso Redondo Lavín)
“En la cueva “La Graciosa” del Cutelliun Castrum se encontraron ocho cráneos”.
Las tribus que habitaban Trasmiera subían en verano a los bosques de las fuentes del río Miera; ese río que desemboca en la bahía santanderina y que, cuando la sal le cambia el sexo, llaman ría de Cubas. Allí organizaban sus cacerías de corzos y rebecos. Así llenaban las despensas invernales. Cuando terminaban las batidas recorrían cargados con sus presas el camino de retorno. Al salir al llano, subían a un montículo cónico anejo a Peña Cabarga. En la cumbre, ofrecían, invocando al sol y a la luna, las cabezas de los cadáveres de los cazadores fallecidos por despeñarse o por ser víctimas de los osos cavernarios. Los cuerpos descabezados quedaban atrás, en las garmas de aquella selva donde sus espíritus volarían al albur de vientos y abantos.
El montículo, por su forma de cuchillo, bautizó a la zona como Cudeyo.
Pues sí, parecen funcionar las pastillas chinas para excitar la imaginación que me llegaron ayer por AMAZON.
Desde esos bosques, testigos de aquellas correrías, ya roturados en prados, bajó mi abuelo Victoriano, con la cabeza en su sitio, para instalar sus ganados en las marismas de Cudeyo.


Donde los hechos constatados no llegan, aparece la imaginación para rellenar huecos, que amalgama realidad y leyenda. A veces no hace falta pastillas para desarrollar la fantasía, aunque un impulso químico puede que ayude.
Otro ejercicio de memoria que dejas como legado.
Un abrazo y suerte, Jesús
Gracias , como siempre tu tan puntual a la amistad.
Un buen golpe de efecto, ese de las pastillas, cuando todos teníamos ya la mente colgada en la prehistoria. Todo un ejercicio de imaginación, con o sin la ayuda de los chinos. Un abrazo y suerte, Jesús.
Hola Antonio. Estos temas tan etéreos te dejan sin palabras. ¿De donde saco yo un relato de este asunto? Muchas gracias maestro.
A veces, la realidad supera a la ficción, pero esta vez fue al revés, con imaginación y alevosía. Muy bien.
Siempre me impresionó la oscura historia de esos cráneos en ese monte de mi pueblo. Gracias Edita.
¿¿tú con pastillas?? ¿¿falta de imaginación?? ¿¿que te quedas sin historias?? ¿¿y peor, utilizando AMAZÓN?? …. Que nó, que eso sí que es un cuento chino.
Por supuesto, ya sabes lo reacio que soy a las pastillas y menos si vienen de Amazon y de China. Realmente lo que me tomé fueron dos wiskises. Un abrazo Miguel. En Junio seguiré en Madrid.
Muy bien rellenados los huecos de la prehistoria con imaginación, aunque no te hacen falta esas pastillas, ni tampoco Amazon.
Un abrazo y suerte.
Muchas gracias por comentar, Rosalía.
Una geografía productiva, como la imaginación que has empleado tu relato.
Gracias por pararte a mirar mis letra, Rosa.