30. Con zapatos de color limón (Ana María Abad)
Siempre vio las cosas de manera diferente a los demás y eso, pensaba él, le hacía especial, único, maravilloso. Según su familia, en cambio, todos muy tradicionales y enemigos acérrimos de cuanto pudiera alterar el pacífico devenir de sus días, constituía un peligro.
Él no se dejaba amilanar: seguía inventando vida extraterrestre bajo las piedras del sendero, animales extintos entre las hojas secas del parque, conjunciones astrales extraordinarias en cada luna llena, arcanos tesoros ocultos en las macetas del jardín. Aunque eso supusiera ser un paria, rodar por el mundo sin más compañía que su propia sombra, a paso lento, muy lento, para disfrutar del camino, con nada más que su casa a cuestas y asomando, a la menor oportunidad, sus cuernos al sol.


Nunca pensé que un caracol pudiera imaginar tantas cosas, incluso unos zapatos para los pies que no tiene. ¿Va por ahí el título?
Muy fantástico e imaginativo, muy tuyo.
Un abrazo y suerte, bonita.
Muchísimas gracias, sis.
La imaginación no es territorio exclusivo del ser humano. ¿Por qué no imaginar que un caracol pueda imaginar también?
Y en cuanto al título, viene de la canción infantil. Ya sabes: «caracol, col, col…».
Abrazote de vuelta.
Me encanta el título, Ana María. Me sabe a fresco y a verano. Ese color limón, qué bonito. Le faltarían unos pies para ir a juego, pero claro, para eso está la imaginación. Un abrazo fuerte y mucha suerte.
Muchas gracias, querida Aurora.
¿Y para qué necesita un caracol unos zapatos, sean de color limón o perejil o medianoche? Ah… ahí es donde entra la fantasía de cada cual… igual tiene adoptados un par de pies como mascotas y los lleva escondidos en el caparazón… ;D
Abrazos de vuelta.
Para un ser que es capaz de transportar su casa a cuestas, arrastrar imaginación, mucho más ligera, estará chupado. Más difícil es imaginar la situación, como lo has hecho tú tan estupendamente.
Muchas gracias Edita, ains, qué cumplido tan bonito. Pues sí, creo que los pobres ya tienen bastante mérito por arrastrar siempre su caparazón (con todo lo que lleven dentro, que vete tú a saber…) y hay que dejarles un poquito de libertad para elegir algo más que transportar que les dé alguna que otra satisfacción.
Un besazo.
Me fascinan las autocaravanas. Remedos humano de los caracoles.
Si además, como este, disfruta de su imaginación, miel sobre hojuelas!
Pues sí, en ese caso en particular es el caracol el imaginativo, y el ser humano el copiota, jajaja.
Gracias por leer y comentar, Rosa.
Muy bueno Ana María. Y qué decir del final, con su caminar lento y sus cuernos al sol…deja una sensación muy cálida y entrañable. Un texto estupendo que invita a no perder nunca la capacidad de asombro. Abrazote.
Muchas gracias Sergio.
El caracol es uno de mis animalillos favoritos y, como tú bien dices, resultan entrañables. Este en concreto se hace querer.
Abrazos de vuelta, amigo.
Pues ojalá que nunca falten individuos(caracoles o humanos) capaces de ver las cosas de forma diferente, de imaginar las cosas de otra manera y de no dejarse amilanar por la opinión de los demás.
Delicioso el texto, Ana.
Enhorabuena.
Un abrazo
Muchas gracias Gabriel, celebro que te haya gustado tanto. Yo opino lo mismo, ojalá nos dejásemos llevar más por la imaginación y menos por el qué dirán, seguro que nos iría mejor.
Abrazos de vuelta.
Un animalito simpático, lento, pero constante donde los haya, el de tu relato, aún más. Nadie les pregunta, y ellos no sabrían responder, pero puede que imaginación tengan un rato, y si no, aquí está tu pluma para haceelo posible.
Un abrazo y suerte, Ana María
Muchas gracias Ángel.
Sí que es majete, sí, ya te lo digo yo, que a este lo conozco bien, vive en una de mis setas, jejeje 😉
Besazo enorme.
Yo veo estupendo corto de animación con este cuento Ana. Es que me lo imagino avanzando lento e imaginando todas esas cosas. ¡Lástima que no soy directora ni dibujanta porque lo haría sin dudar. También sería un estupendo cuento ilustrado para niños. Si alguien se anima….
Un abrazo
Muchas gracias Gema.
Pues no lo había pensado, pero ahora que lo dices sí que quedaría bien, sí.
De hecho, tengo varios cuentos infantiles con dibujos para colorear que les hice a mis hijos cuando eran pequeños y, precisamente caracol no hay ninguno, pero sí que hay hormigas, tortugas, un cangrejo y hasta una rana que no quería ser príncipe. Que no es solo el amigo caracol el que tiene imaginación en mi casa, jejeje.
Abrazos de vuelta.
Qué hermoso tu micro, Ana María. Me ha encantado la imaginación de ese pequeñín, tan de cuento, sí. Enhorabuena y suerte, guapa.
Muchísimas gracias Puri.
¡Qué bien que te haya gustado! No sabes la ilusión que me hace haber acertado.
Un abrazote.
Ana María, cuando veo un título así entro seguro. Todo el mundo tiene derecho a ser como quiera ser, a pesar de lo que digan los demás, seas humano o caracol 🐌.!Claro, que sin hacer mal a nadie! Y tu prota me ha caído bien. Qué majo 😜
Jejeje, sí que es majo. Es un bichito que siempre me ha gustado, y me hizo ilusión ponerlo de protagonista en una de mis historias. Además, de protagonista rebelde, de los buenos, yendo contra corriente aunque sea despacito.
Gracias por comentar, Pilar.