31. COMO EN LOS CUENTOS
Sigue debajo de mi almohada. El ratón Pérez no ha venido. Cuando mami lo vea, se va a enfadar con él.
Voy a desayunar.
La cocina está vacía.
Hoy hago de mayor. Me subo a la silla para alcanzar las magdalenas y el cacao. Aunque ella no me deje. Siempre dice que tengo que comer a mis horas.
Voy a buscarla.
Mami, ¿sigues dormida?
Qué fría estás.
Te doy un besito para que te despiertes. Como la Bella Durmiente.


Esta pobre criatura se va a encontrar con una realidad terrible, de las que disipan la imaginación más sana e inocente.
Un relato que deja con el corazón en un puño, que pone en el lugar de ese niño o niña, que aún no sabe que su vida acaba de cambiar de forma drástica, con un suceso inesperado que nunca olvidará. La vida es así de cruel a veces.
Un abrazo y suerte, Rosa
Si Angel. Algunas personas lo tienen peor, como esta criatura.
Gracias.
La ternura que despierta esa inocencia infantil combinada con su fantasía, que traslada a la vida cotidiana, hace de este cuento una tragedia mayor, si cabe. Duele, duele mucho.
Incluso a mí me dolió cuando estaba escribiendo. No puedo decir que me divirtiera como en otros relatos. Pero la mente te lleva y sale esto.
Un abrazo.
Qué duro es ser testigo de observar la tragedia no percibida por la inocencia pura.
Duŕísimo.
Qué bien contado sin ocultar la tragedia ni la inocencia.
Enhorabuena Rosa
Gracias, Miguel Angel. Veo que te hace sentir incómodo. Lo malo es que estas situaciones ocurren. Espero que pocas veces.
Hola, Rosa. Lo que empieza como un cuento infantil, termina como una historia de terror para el lector porque el niño, en toda su inocencia, todavía no se da cuenta por qué está tan fría su mamá… A nosotros también nos queda elucubrar el por qué ella terminó «dormida» y/o esperar que por algún milagro del país de los cuentos, él logre despertar a su mamá como el príncipe despertó a la Bella Durmiente…
En fin, tremendo cuentazo, por lo que cuenta y por tu habilidad para contarlo…
Un beso grande,
Mariángeles
Gracias M. Ángeles. Puedes imaginar un ictus, un infarto. Cualquier otra enfermedad a consecuencia del estrés sostenido en el tiempo: por tener que atender sola a su hijo. Por trabajar en turnos de noche. Por estar pluriempleada porque tiene que pagar un alquiler abusivo…. Lo típico en nuestros días.
Pero ya sería un cuento, no un micro.
Qué triste, Rosa, un relato que, sin duda alguna, conmueve. Tierno y cruel, muy bien hilado. Ojalá todo fuese como en los cuentos, pero los cuentos que acaban bien…
¡Abrazo!
Aurora, sabes que pasa? Que estamos empeñados en que lo que más impacta en un micro suele ser una situación dramática. Y solemos derivar por ahí. Quisiera que el próximo tenga otra vertiente más ligera, positiva o cómica.
Gracias por comentar.
Ay qué triste, Rosa. Pobre niño cuando se entere de la verdad. Dan ganas de meterlo en un cuento y que se quede ahí para que no tenga que sufrirla.
Abrazos.
Buena idea Ana: el proyecto de un cuento dentro de otro. Así podría vivir mil aventuras sin acordarse de las desventuras anteriores.
Otra pirueta imaginativa!
Gracias por la idea.
Tremendo el dolor que se esconde en tu cuentito, querida Rosa. Impactante, redondo, sin bordes. Me ha encantado. Enhorabuena y un gran abrazo, guapa.
He tenido que esforzarme en plasmar el lenguaje infantil. Concreto, sin artificio ni palabras complejas. Frases cortas. Y mucha imaginación. Lo había olvidado, pero la escritura me ha ayudado a revivir mi propia infancia.
Un saludo Puri!
Rosa, ese contraste entre imaginación e inocencia con la realidad mas cruda es el logro de tu relato. Muy bien narrado. El título perfecto. Un abrazo
Pilar, el título vino solo. El final me llevó de la mano. Lo has resumido muy bien: imaginación, inocencia y cruda realidad.
Gracias por comentar.
Rosa, me has dejado temblando, pobre criaturita, tan tierno y ya con ese drama encima. Va a descubrir demasiado pronto que la vida no es como en los cuentos.
Un abrazo y suerte.
No sé si nacemos con un destino predeterminado. Pero algunas personas, quizá demasiadas, ven truncadas sus vidas demasiado pronto. O es una lotería?
Gracias Rosalia.
Ups, qué escalofrío, y qué tristeza, Rosa.
Qué bien captada la voz infantil y cómo lleva de la manos desde la inocencia a la desolación.
Saludos y enhorabuena.
Gracias Gabriel. No es fácil llevarlo ahí. La mente se resiste, pero, por suerte, es un relato.
Un saludo.
Buf!!
Muy bien contado.
Un abrazo,
Carme.