32. Guerra y paz (Aurora Rapún)
Que tiene menos arrugas. Que cesan las bombas. Que le dejan ver porno en el móvil hasta las tantas. Que su madre no ha muerto. Que sabe cocinar bizcocho de chocolate. Que su casa está intacta. Que esa noche sale. Que sale del refugio. Que le gusta. Que la adoptan. Que nieva. Que vuelven a tener calefacción. Que sale el sol. Que sale vivo de esta. Que para el viento. Que se acaba el odio. Que le pagan a fin de mes. Que recupera la pierna. Que paga el alquiler puntual. Que su familia no está muerta. Que aprueba. Que el colegio sigue en pie. Que le queda bien el bañador. Que deja de llorar. Que se jubila. Que se acaba. Que al fin se acaba.


Y lo que se acaba es el relato, dejando un poso amargo. Todo lo demás son deseos e imaginaciones de quien se merece algo de paz.
Menos mal que tenemos la imaginación que si no…
¡Qué diferente lo que imagina quien vive en guerra y quien no la sufre! Que la madre le deja ver el móvil o que tiene madre, aprobar frente a tener colegio… Brutales comparaciones, una al lado de otra.
(Qué poco valoramos lo que tenemos)
Un abrazo.
Carme.
Exacto, poco valoramos las cosas sencillas de la vida…Las consideramos tan normales que ni nos fijamos.
Deseo y realidad, uno al lado de la otra, tan cerca y tan lejos. Vivir en un lugar en conflicto, el mis.o infierno, y no tener más esperanza que la de imaginar que algún día le llegue algo del lado amable de la vida. Una vida siempre corta, que al final se termina, en eso son todas iguales, lo que varía es el camino hasta llegar a ese desenlace.
Un abrazo y suerte, Aurora
Imaginamos lo que deseamos, pero no todos deseamos lo mismo, claro… Un abrazo, Ángel.
Aurora, has enfrentado situaciones trágicas y otras cotidianas. Y has creado una atmósfera opresiva porque lo trágico se impone a lo cotidiano.
Es que no todos imaginamos lo mismo, según el sitio del mundo en el que nos ha tocado vivir… Un abrazo, Rosa.
Brutal, Aurora. No nos damos cuenta de la suerte que tenemos hasta que alguien o algo nos lo recuerda. Qué nimias parecen a veces las cosas que tanto valoramos, en comparación con la situación de otras gentes.
Tenemos suerte, sí, sin duda.
Un abrazote.
Y tanto que tenemos suerte, aunque muchas veces no nos damos ni cuenta… Un abrazaco grande.
Joder, Aurora, leyendo tu micro se da una cuenta de lo insignificantes que resultan nuestros problemas cuando pones el foco en los ajenos. Es brutal en el fondo, y genial en su estructura.
Un abrazo y suerte.
Sí es brutal, sí. Me vino a la cabeza viendo una foto de Tiro, con el paseo marítimo con sus palmeras al fondo, igual que Valencia, pero con las casas destrozadas en primer plano…Muchas gracias y un abrazaco fuerte.
Qué cantidad de pensamientos y deseos que cruzan por la mente de alguien que vive la guerra y que desea vivir en paz… Y qué habilidad la tuya, Aurora, que con cada pensamiento, con cada deseo de esta persona, nos pintás una imagen en la mente…
Excelente se queda corto…
Un beso grande,
Mariángeles
Muchísimas gracias por tus palabras, Mariángeles. Es que no es lo mismo imaginar desde la paz que desde la guerra. Un abrazo muy fuerte.
No, no es lo mismo imaginar desde un lado que desde otro, y este texto nos lo deja muy claro de una forma hermosa y dolorosa.
Gracias por este ratito de bella reflexión
Muchas gracias a ti por la lectura y por tu generoso comentario. Un abrazo fuerte.
Qué enumeración tan certera de anhelos conseguidos, por desgracia solo imaginados, y algunos ya imposibles de hacerse realidad. No nos podemos imaginar lo terrible que debe de ser vivir los desastres de la guerra por mucho que nos lo cuenten. Parece que avanzamos, pero las guerras siguen entre nosotros con más protagonismo que nunca. En fin, desolador. Felicidades por esta propuesta que nos hace valorar vivir en paz. Que nos dure. Un abrazo y suerte, Aurora.
Ya que no podemos lograr que pare la guerra, al menos que aprendamos a valorar la paz. Ojalá se cumplieran esos deseos llenos de imaginación. Un abrazo fuerte.
Que no hay guerras.Que nadie muere por ellas. Que no hay hambre en el mundo. Que todos los niños pueden ir a la escuela.Que todos pueden tener una casa y un trabajo digno. Que la vida merece la pena.
Un estupendo relato-deseo al que me uno.
Un abrazo
Muchas gracias por tus deseos, Gema. Los ponemos todos juntos y los lanzamos al aire, a ver si alguno de ellos, nos vuelve concedido. Un abrazo fuerte.
Qué buena esa lista de deseos imaginados de dos criaturas en dos mundos tan cercanos y a la vez a una distancia infinita. Los que vivimos, por suerte, en un mundo en paz, y los que viven, por desgracia, en uno en guerra. Muy bueno el micro, de esos que te dejan poso y de los que te quedas un buen rato rumiando. Mucha suerte, Aurora, y un abrazo
A ver si rumiando rumiando, somos conscientes de lo bueno que tenemos, aunque seguro que tú sí, que aprovechas cada segundo a tope. Muchas gracias, Jesús. Un abrazaco fuerte.