5. Biobanco
—Le llamo de Anatomía Patológica —dijo el auxiliar—. Necesito confirmar sus datos para enviar el informe al médico.
De acuerdo, respondí y le dicté mi número de DNI como un robot.
—¿Y la letra es «ele» de Lisboa? —preguntó.
—No. De Lego —corregí, pensando en las figuritas desmontables.
—Bien. Si me facilita su correo, le enviamos una copia.
—¿A mí para qué?
—Porque el tejido es suyo.
No contesté, sentí un frío repentino y colgué de golpe. Luego me recosté en el sofá dándole vueltas a la conversación mantenida con el auxiliar de laboratorio, hasta que volvieron a llamar. Miré la pantalla del móvil, otra vez los del hospital. No cogí. Entonces un olor a desinfectante inundó el salón. Era intenso, irritante. Me incorporé para buscar la procedencia y fue cuando sentí un pinchazo donde ahora no hay nada; como si lo que ya no formaba parte de mí reclamase su derecho a volver a casa.


Ese “ donde ahora no hay nada” es muy revelador. La persona se empeña en olvidar y no la dejan. Es duro cuando le toca a uno.
Sutil y profundo.
Los relatos que escribimos para ENTC, una vez que han salido de nosotros, aunque conserven mucho de nuestra esencia, dejan de pertenecernos, pasando a formar parte de un proyecto colectivo con el que otras personas se enriquecen, aprenden, se entretienen se conmueven. La muestra de tejido de tu protagonista servirá a la ciencia; tu relato, a los lectores, haciendo que piensen, que siempre viene bien.
Un abrazo y suerte, Aurora
Perfecta la definición que has dado del proyecto colectivo, Ángel. Sí, sí, enriquecer, aprender, entretener, conmover, dar que pensar…
Muchas gracias por comentar.
¡Abrazo!
Es complicado, sí. Muchas gracias por tu comentario, Rosa.
¡Abrazo!
Me ha encantado lo de L de lego, jajaja. Y ese giro final donde el cuerpo de tu protagonista reclama lo perdido. Una idea muy original para describir la pertenencia.
Un abrazo
Muchas gracias, Gema, sí, reclama lo suyo, hasta la L es suya jajaja
Nunca hay que perder la chispilla de humor.
¡Abrazo!
Me ha gustado mucho cómo conviertes algo tan aparentemente inocente en una historia que sigue rondando la cabeza después de terminarla. Enhorabuena, Aurora.
Muchas gracias por tu comentario, Sergio. Sí, ahí sigue la historia dando vueltas,uf, sobre todo en mi cabeza jajaja
¡Abrazo!
Propuesta muy original y con mucha miga.
Muchas gracias por tu comentario, Edita
¡Abrazo!
Una parte separada de nuestro cuerpo, ¿sigue siendo nuestra? Qué curioso esto de la pertenencia, me has dejado cavilando. Y la L de Lego me ha sacado una sonrisa.
un abrazo y suerte.
Ay, me alegro mucho, Rosalía, ya estoy feliz si he conseguido una sonrisa. Muchas gracias por cmentar. Sí, esa pregunta es complicada de responder…
¡Abrazo!
Hola , Aurora:
Muy bien hilado tu texto que hace pensar.
La L de lego y el olor a desinfectante son unas sensaciones brutales, junto, claro está, el pinchazo de lo que ya no pertenece , ¿ o si?
Gracias por este relato.
Suerte y un abrazo
Muchas gracias por tu comentario, Hugo. No quise poner el olor a formol directamente, se me ocurrió algo parecido a un desinfectante muy fuerte. Sí, la pregunta queda ahí, es complicado.
¡Abrazo!
La sensación de sentir pinchazos donde antes estaba algo mío se da con las amputaciones. Mantener el humor en esas situaciones con tu letra del NIF tiene su aquel. Enhorabuena Aurora.
Bueno, dicen que el humor es una de las fortalezas humanas, hay que intentar no perderlo aunque las circusntancias sean complejas. Muchas gracias por tu comentario, Miguel Ángel.
¡Abrazo!