BOCETO (Rafa Olivares)
Como si todos hubieran suspendido en su día la asignatura de Anatomía, nadie en el quirófano recordaba la ubicación correcta de cada órgano. Sin embargo, como el corazón aún latía, le cosieron la nariz al cuello, la oreja derecha se la insertaron en la frente y en su hueco incrustaron el ojo que había quedado indemne. Picasso, que había acompañado a su amigo accidentado al hospital y que había decidido volver al Realismo, tomaba notas en su cuaderno pensando en dedicarle un retrato.

