76. Bofetón de realidad (Alberto Benito Fernández)
Crecí feliz en un entorno en el que me sentía seguro. Cuenta la leyenda que un militar gallego había fallecido meses antes de que yo naciera, y las primeras palabras que escuché a mi alrededor fueron «transición» y «democracia». No entendía nada, pero percibía bastante alegría en la atmósfera.
A mi vecino, nostálgico de los pantanos, le llamaban trasnochado, y al tendero que decoraba su escaparate con un ave en la bandera le apodaban el rancio. Nadie en mi barrio se planteaba la idea de volver a ese periodo del que decían que habíamos conseguido escapar. Cierto es que se trataba de un barrio obrero, y «humilde» e «iluso» aún suelen ir de la mano.
Se pusieron de moda términos controvertidos como «divorcio», «aborto» y «eutanasia» —que siempre me recordaba a una abuela de mi pueblo— y desde mi candidez me resultó curioso observar que los que más los criticaban fueron los primeros en abrazarlos.
Daba por hecho que todos compartíamos una voluntad de evolución, ideologías aparte, y todas mis etapas vitales se sustentaron en esa realidad.
Pero ahora resulta que cumplo los cincuenta y descubro que esas certezas tan solo fueron imaginaciones mías.
Desempolvaré el rosario.


Ay, Alberto, si es que somos un pueblo (y un planeta) sin memoria. Habrá que seguir escribiéndole para que no se olvide.
Un abrazo y suerte.
Efectivamente, Rosalía. Mejor nos iría si tuviéramos un poquito de memoria.
Muchas gracias por tu comentario, y un abrazo.
Solo espero que hayan sido imaginaciones o que si lo fueron volvamos a imaginarlas otra vez y con más fuerza para que nadie pueda deshacerlas.
Un abrazo
Gema, ojalá podamos volver a algún punto de cordura, que cada vez nos estamos alejando más de ella.
Gracias por tu comentario y un abrazo.
Haces bien en desempolvar el rosario, porque vienen curvas. Me encanta “el nostálgico de los pantanos”. Una bofetada de realidad!
Rosa, esperemos que esas curvas sean menos cerradas de lo que aparentan.
Con o sin rosario, seguro que salimos adelante.
Gracias por comentar y un abrazo.
Sí, nada mejor que un bofetón para volver a la realidad, por desgracia.
Edita, a veces es necesario un bofetón (metafórico) para reaccionar.
Espero que podamos dar la vuelta a la situación antes de que sea insoportable.
Gracias por tu comentario y un abrazo.
La imaginación tiende a lo idílico, y la realidad a lo práctico, gon facilidad para imponerse. La historia es pendular, con avances y retrocesos. Se supone que evolucionamos, aunque es cierto que a veces parece que no aprendemos.
Que suceda lo que suceda haya espacio para seguir escribiendo e imaginando.
Un abrazo y suerte, Alberto
Ángel, siempre nos quedará el refugio de la escritura y la imaginación. Espero.
Gracias por tu comentario y abrazo veraniego.
Alberto, me ha gustado mucho tu relato. Tiene una lucidez muy fina y una ironía de esas que se quedan. Me encanta cómo cuentas esa sensación de haber crecido creyendo que el camino siempre iba hacia delante, para descubrir después que algunas certezas quizá eran solo imaginaciones nuestras. Gracias por regalarnos esta dosis de realidad, aunque a veces escueza un poco. Lo del rosario un cierre redondo, válgame el señor! Un abrazote y suerte, amigo. ❤️
Nuria, la diferencia entre certeza e imaginación cada vez la tengo menos clara, pero confío en que solo sea un efecto secundario de mi cambio de década. Ya me dirás si a ti también te pasó lo mismo, que lo tienes reciente. Gracias por comentar y un abrazo, micromaniaca melómana.
Supongo que evolución e involución son dos caras de una misma moneda. Los protagonistas de tu relato, que suenan tan familiares, parece que van derechitos a la segunda. Esperemos que en este caso la realidad no copié a la ficción. Suerte y un abrazo, Alberto.
Ana, yo también lo espero. Vamos a ver si al final logramos reconducir la situación.
Un abrazo y gracias por tu comentario.
Qué bueno, Alberto. Has juntado en un maravilloso micro en primera persona autoficción y temática social, al parecer. Me gusta el mensaje, ese estamos condenados a repetir los errores del pasado, y la vida, aunque no nos guste, es una jodida rueda. Mucha suerte y un abrazo.
Qué mareo de vida, Jesús, pero si la rueda continúa girando es que seguimos vivos. Vamos a quedarnos con eso.
Muchas gracias por comentar y un abrazo.