Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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34. CALIQUEÑOS (Carmen Cano Soldevila)

Eran tiempos de canciones victoriosas y filas apretadas en el patio del colegio. De ollas de barro cociéndose en la leña a fuego lento. Su color y su aroma se mezclaban con el de la tierra en las abarcas de papá, con sus silencios inesperados.
Eran tiempos del bando en las esquinas, del caliqueño en la boca de los hombres que sabían mandar. No como el abuelo, al que mamá visitaba allá en la ciudad y le llevaba una cesta de comida.
Aquellos tiempos se volvieron aún más oscuros el día en que encontré a mamá llorando con un papel arrugado en las manos. Y en las baldosas, un puro aplastado. En ese instante comprendí cuál era el color del miedo.

29 Respuestas

  1. María Jesús Briones Arreba

    Concisión en estas pocas líneas, para describir en toda su crudeza una situación vivida por muchos después de la guerra, en este caso en Valencia, donde el cigarro puro caliqueño, era símbolo de poder sobre personas y haciendas.
    Impresionante el miedo que he sentido al leerlo.
    Besito virtual.

  2. Milagros Sánchez

    Genial síntesis de esa oscura época de la posguerra española, que marcaba esas fronteras de superioridad de una minoría frente al terror y miseria de la mayoría.
    Una historia plena de dramatismo, aunque con tu hábil manejo de la prosa, la has hecho mucho más «digerible», algo que me ha encantado y te felicito.
    Saludos y suerte, Carmen 🙂

  3. La lectura del relato nos transporta al pasado. Como espectadores nos deja miedo (el de la pequeña) y rabia por ese abuso de poder. Aún hoy hay quien abusa, de una u otra forma, dejándonos también rabia e indignación.
    Un petó.
    Carme.

  4. Ángel Saiz Mora

    A una guerra terrible le siguió una larga y oscura época para muchos supervivientes, sin derechos, sometidos, temerosos, condenados a vivir bajo un yugo inmerecido, que hacía que unos pocos reinasen a su antojo a costa de muchos. El conflicto terminó, pero las víctimas continuaron, segadas por una arbitraria represión. El puro como símbolo de poderío de unos sobre otros, no por ser mejores o más dotados, sino por estar favorecidos por las circunstancias, todo unido y alimentado por su falta de escrúpulos.
    Un relato de una época de colores apagados, tristes, sin chispa, carente de alegría y cualquier asomo de libertad, en el que la injusticia y el miedo son dos personajes invisibles, pero presentes, que condicionan toda la trama, que hablan de la bajeza a la que puede llegar el ser humano, que alertan sobre la necesidad de no bajar la guardia, de no olvidar nunca del todo, de que no vuelva a repetirse.
    Un abrazo y suerte, Carmen

    1. Tus comentarios son siempre detallados y certeros, Ángel. Destaco de tus palabras el miedo, la represión y la falta de libertad; así como la necesidad de no olvidar para que no se repita.
      Desde la perspectiva infantil este período histórico está marcado por pequeños detalles que no sabe cómo explicarse, hasta el momento en que descubre las huellas del abuso de poder en su propia casa.
      Muchísimas gracias y besos.

  5. Hola, Carmen, no sabía exactamente lo que era un caliqueño, y gracias a ti compruebo la de veces que lo he utilizado mal… cuando te vea, ya te contaré ya… 😉 Pero me centro en tu micro. Una buena apuesta en la que se palpa a los que mandan y a los mandados. Triste época que aún nos recuerdan muchos de nuestros mayores que lo vivieron in situ.
    Un beso grande.
    ¡¡¡Suerte!!!

    1. Rosy, si tú has descubierto qué es un caliqueño, yo he sabido por vuestros comentarios que este tipo de puros se elaboraba solamente en Valencia.
      Gracias por tus palabras. El micro es un pequeño homenaje a nuestros mayores, a quienes tuvieron que sufrir el miedo y las injusticias de esta época.
      Besos.

      1. Gloria Arcos Lado

        Tu micro encierra todo el miedo, la desesperanza y el terror de los perdedores. Un abrazo enorme y enhorabuena por este micro estremecedor. Gloria

  6. Carmen, en casa he escuchado estas historias o parecidas y el dolor que producía todos esos papeles o incluso los arrestos y nada más después. Impresiona tu relato. Es muy bueno!! Felicidades y suerte.
    Besicos muchos.

  7. Pablo Cavero

    Enhorabuena Carmen!! Pedazo de relato con palabras acertadas y nos metes en esa crudeza de la época y en los personajes. Título perfecto. Me ha encantado. Un abrazo

  8. Barceló Martínez

    Hola, Carmen.
    Un relato perfectamente tejido en color marrón. A través de todos los elementos que mencionas eres capaz de transportarnos a un momento concreto de la historia que, por proximidad o referencia, todos podemos vislumbrar. Recreas el ambiente, nos haces ver la realidad del momento, sitúas a cada personaje dentro de su rol y hasta te permites el lujo de mostrarnos lo que pueden sentir. Todo en muy pocas palabras estupendamente hiladas. Felicitaciones.
    Un admirado abrazo.

    1. Una historia escrita desde la infancia, con los aromas y las cosas familiares, entre las que está el color y el olor de los cigarrillos paternos, que terminan tanbién lamentablemente asociados a la desaparicíón de ese padre que usaba abarcas (entiendo que pueden habérselo llevado los militares a sus filas, de ahí que su mujer llore con ese papel arrugado entre las manos).
      Tremendo color el del miedo, CARMEN, pero muy bien descrito.

      Cariños,
      Mariángeles

  9. Carmen, ese color del miedo que lo impregnaba todo. Ese olor que se te incrusta en la memoria y que nunca se olvida.
    Excelente relato de unos tiempos que duelen y de los que todavía no se han cerrado las heridas.
    Te deseo mucha suerte.
    Besos apretados.

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