Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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20. Casa encantada

Cuando entré por primera vez en la casa me llamó la atención el buen gusto con el que parecía estar decorada. Ahora sé que el aspecto no es lo más importante. Tampoco la simpatía del agente inmobiliario. Ni siquiera la ubicación. Nuestros sentidos con frecuencia nos engañan. Me sorprendió, eso sí, la gran cantidad de gatos callejeros que merodeaban por el lugar, atraídos, ahora lo sé, por el olor del descampado de la parte de atrás.  Al poco de mudarme comencé a encontrar objetos personales que parecían ser de inquilinos anteriores, pero cuando se lo comenté a la agencia siempre decían no saber nada de ellos. Al parecer, todos habían abandonado el lugar inesperadamente al finalizar el contrato. Lo peor vino cuando comenzaron a aparecer los cuerpos, menos mal que para entonces, los gritos desesperados de los fantasmas ya habían conseguido ahuyentarme.

3 Respuestas

  1. Ángel Saiz Mora

    Dicen que la primera impresión es la que cuenta y hay quien se lo aplica a sí mismo como si de un dogma se tratase, cuando solo es una frase resultona y poco más. Cierto que esa primera impresión es una primera toma de contacto a tener en cuenta, pero hay que reunir todos los factores para el juicio completo, como le sucedió a tu protagonista, aunque los mininos ya le dieron qué pensar.
    Un abrazo y suerte, Manoli.

    1. Esta casa resultó ser como dice el refrán, «Demasiado buena para ser cierta», jaja. Con razón la tenían tan arregladita, y con tan buen gusto… Para mí, ios de la inmobiliaria, con tal de alquilarla se hacían los distraídos (por no decir otra palabra bien argentina que empieza con «b», termina con «o» y aquí sería plural…😉). Es una suerte que la inquilina haya vivido para contarla, de lo contrario, no tendríamos este gran microrrelato…

      Mucha suerte, Manoli.
      Besos😘😘😇😇

  2. Las apariencias engañan, como dice el tema de esta convocatoria, y en esta historia se cumple el dicho sobradamente.

    Dicen que para conocer un lugar hay que vivir en él antes un tiempo; y esto es lo que pasa con las casas y más si están encantadas cómo es el caso de esta historia.

    Muchas gracias por leer y comentar, Ángel.

    Un abrazo.

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