Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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73. Chocolate con canela (Blanca Oteiza)

Hace tiempo que dejé de mirarme en los espejos. Mi rostro se desdibujaba bajo las lágrimas que empañaban el reflejo. Náufrago de un amor en ruinas sigo a la deriva.
Me cuentan que ahora se te ve por el barrio cogida de la mano con aquella antigua compañera de piso de tus años de estudio. Que te vistes distinto, que sonríes y que tus ojos brillan como la luna en la noche.
Yo tacho los días en el calendario que ya no estás conmigo. Cerraste la puerta para ir a comprar castañas y ya estamos en primavera.
Sentado en el sofá, en mi refugio, bajo manta y calcetines de lana, paso las horas con la tele encendida, comiendo chocolate, esperando oír la puerta abrirse de nuevo.
Suena el timbre y hago como no escucharlo, pero la insistencia me hace levantarme. Al abrir la puerta encuentro a la vecina de enfrente con una cesta llena de bombones. Sus labios me sonríen y me dice que ya es hora de abrir de nuevo las ventanas, que es primavera y el aire huele a flores frescas. Al final de la tarde, sentados en la terraza compartimos sus bombones con mi chocolate con canela.

8 Respuestas

  1. Ángel Saiz Mora

    Como bien dice el refrán, a veces, cuando se cierra una puerta, se abre una ventana. El amor es cosa de dos, cuando una de las patas falla siempre hay un perdedor a quien le cuesta asumir el fracaso, lo que no quiere decir que todo no pueda volver a florecer. Tras un crudo invierno siempre llega la primavera y es posible hallar una nueva combinación, mejor que la perdida, una ilusión nueva que combine bombones con chocolate y canela.
    Un relato en el que el mundo se viene abajo y luego renace, un canto a la esperanza.
    Un abrazo y suerte, Blanca

    1. Blanca Oteiza Corujo

      Gracias Ángel por tu comentario.
      Como dices, después del invierno (por muy crudo que sea), siempre llega la primavera. Así que la esperanza no debiera perderse nunca.
      Un abrazo

  2. María Jesús Briones Arreba

    El desamor es fuente de angustias y depresiones. Todo es amargo, lo vemos oscuro, turbio y sin salida. Cuando menos lo esperamos, cómo en el caso de tu protagonista, aparece la dulce solución.
    Historia con final feliz que merece un premio.
    Suerte, Blanca.

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