72. Confianza ciega
Primero empuja con el belfo. Luego con una pezuña. Insiste de nuevo, rezumando una espesa baba de paciencia, hasta que, al fin, la realidad cede. Su cabeza se vierte hacia el otro lado como cera derretida, deslizándose en un silencio absoluto. Siente la caricia fresca del acero ciñendo ojos y orejas, comprimiendo el cráneo en una línea de luz. Convencido de su propia fluidez, el camello entrega el resto de su cuerpo al vacío, con la certeza de que encontrará un mundo sin límites al otro lado del ojo de la aguja.


El que algo sea difícil no está reñido con que pueda hacerse. Si este camello consigue su propósito se convertirá en un ejemplo de determinación y de fe. Creer en algo da sentido a una vida, también a la de este camello, que con solo intentar lo que parece imposible ya se ha convertido en mito.
Un abrazo y suerte, Nuria
Efectivamente no hay nada como creer que uno puede hacer algo para que logre lo imposible, como el vuelo de las abejas.
Muchísimas gracias por tu comentario, Ángel.
Besosss
Maravilla de texto, Nuria. De qué forma se va abriendo en la lectura el texto, a la par que el pobre camélido pasa por el estrechísimo agujero. ¿Qué será eso de creer que al otro lado está la salvación? Me ha encantado. ¡Suerte y abrazaco!
Hola, Raúl.
Pues quiero creer que no sentirá decepción con lo que se encuentre al otro lado con el esfuerzo que le costó y la ilusión con la que me lo imagino buscando su mundo sin límites. jajajaj
Muchas gracias por tu comentario.
Saludosss
Qué maravilla. Me encanta la imagen de ese camello convertido en cera derretida.
Se me ocurrió que al otro lado encontrará a un montón de ricos que habrán pagado el pase premium. Como demuestra el camello, nada es imposible.
Enhorabuena!!!
Saludos
Hola, Gabriel.
Muchísimas gracias por pasar por aquí. Me alegro de que te guste la imagen, me costó un montonazo que se viera lo que había en mi cabeza.
A saber lo que encuentra al otro lado, tanto esfuerzo espero que le merezca la pena jajaj
Saludosss
Todo sea por que el rico pueda entrar en el Reino de los Cielos… Una buena apuesta la de este camello dúctil y empeñado. Un saludo y suerte.
Hola, Antonio.
Para mí no es una cuestión de ricos sino de perseguir un sueño. Está dispuesto a todo por vivir sin límites, porque tiene fe en que puede hacerlo y en el premio que hay al otro lado. No sé si valdrá la pena lo que encuentre, pero después de semejante empeño, ¡se merece que así sea!
Muchísimas gracias por pasarte.
Besos
No cabe más fe. Original y bien resuelto con imágenes jugosas. La confianza ciega del título combina estupendamente con el ojo de la aguja.
Hola, Edita.
Lo cierto es que no cabe más nada. jajajjaj
Me hace ilusión que te haya gustado.
¡Un saludo y gracias por leer!
Éste camello fluido es todo un acierto.
No sabemos a qué reino pasará o eso es lo de menos, lo importante es haber conseguido el reto que una vez Marcos señaló en la Biblia.
Muchas gracias por pasarte, Rosa.
Me encanta que «fluyas» con el relato y lo hayas disfrutado.
¡Un abrazo!
Qué pasada, Nuria, al final sí que ha resultado más fácil (y hermoso) que el camello pase por el ojo de la aguja que los entren en el reino de los cielos.
Me encanta como se va fundiendo hasta pasar al otro lado.
Un abrazo y suerte.
Hola, Rosalía
¡Muchas gracias! Me hace feliz que te haya gustado «el fundido», yo disfruté escribiéndolo hasta que logré plasmar lo que veía en mi cabeza.
¡Un abrazo y gracias por tus palabras!
Me parece sencillamente (bueno, es un de decir, que se nota el curre) espectacular, desde la idea, la fe, el título, las imágenes… todo. En fin, qué más puedo decir, bueno, que efectivamente la realidad cede ante micros como el tuyo.
Un abrazo y mucha suerte, Nuria.
Hola, Rafa:
Muchísimas gracias por tus palabras. Me hace especial ilusión que se vea el trabajo que hay detrás y que he logrado transmitir lo que quería. Es la mejor recompensa.
¡Un abrazo enorme!
Qué bueno!! me gusta de cabo a rabo. Muy original. manteniendo la intriga, enhorabuena y gracias por este regalo!
Ainssss, ¡muchísimas gracias por tus palabras, Mel! ❤️
Mil besos
Tanta fe, tanta confianza ciega se tiene el camello que logra lo que, según la biblia, es imposible para un rico («Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja que un rico entre en el reino de los cielos»). Hace unos años, yo escribí un micro sobre este tema, pero desde el punto de vista de la aguja; más abajo te dejo el enlace a mi blog por si querés leerlo.
Me gustó mucho tu micro; mantiene el interés y la intriga hasta el final.
Un beso grande,
Mariángeles
https://mariangelesabelli.blogspot.com/2016/02/camellos-en-el-ojo.html?m=1
¡Este camello podría volar si se lo propone!
Me alegro muchísimo de que te haya gustado y de que lo hayas leído con curiosidad hasta el final.
(Me he pasado por tu blog :-))
Un besazo, Mariángeles
¡Muchas gracias, Nuria, por pasar por mi blog! Allí dejé mi respuesta a tu comentario. Besos😘😘😇😇
Queda demostrado que es un tema que despierta mucho interés y que siempre nos sorprenderán los distintos prismas desde los que puede abordarse. Aquí dejo otra brillante aproximación (no mía, ya me gustaría): https://piedraynido.blogspot.com/2016/01/el-desafio-luz-leira.html
Tu propuesta, Nuria, me ha gustado mucho.
Creo que no vas a necesitar suerte alguna.
¡Qué bien narrado ese esfuerzo animal por pasar por el ojo de la aguja! Una idea de lo más brillante.
Suerte, Nuria.
Besos.
¡Hombreeee, maestro, a sus pies!
Me dejas en las nubes.
¡Un abrazo enorme!
¡Qué original y qué bien contado! La fe mueve montañas y agranda cerraduras (o reduce camellos). Enhorabuena, Nuria
¡Muchas gracias, Sergio!
La fe lo puede todo y, a veces, incluso a quitarle la razón a la física para llegar a donde parece imposible que se pueda.
¡Saludos!
Espectacular de principio a fin. Qué maravilla, Nuria. Como te dicen más arriba, suerte no necesita, así que le desearemos justicia. Enhorabuena y un abrazo.
Muchísimas gracias por tus palabras, Ana.
¡Qué ilusión que te guste!
¡Un abrazo!
Qué gran calidad la de este relato, Nuria. A saber el tiempo que estuvo Jesucristo buscando ese ejemplo de lo imposible, para que ahora se lo arruines tú con unas líneas. Enhorabuena por él y mucha suerte también. Seguro que pasa al libro sin ningún esfuerzo. Un abrazo.
¡Muchísimas gracias, Enrique!
No hay imposibles, y, si no, que no hubiera caminado Él sobre las aguas… 🙂
¡Abrazos!
¡Bua!
No digo más.
Bueno, sí: Genial
¡Muchísimas gracias, Hugo!
Con qué pocas palabras me has hecho feliz.
Saludos