Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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51. Coplas en el tercero izquierda (MVF)

Asunción leía el alma de su vecina a través de las notas que temblaban en su voz de coplista vocacional. Después de tantos años de oírle desgranar temas podía prever, con poco margen de error, la canción que iba a entonar ese día. Los días nublados eran de Gardel o Machín casi con un noventa por ciento, en los de sol dominaba Antonio Molina o  Escobar si el calor se disparaba de grados.  Las noches de los sábados  la Piquer y Mari Fe de Triana ganaban posiciones y, si hacía falta echar la manta, los honores eran para Imperio Argentina o Estrellita Castro. Los días ambiguos, esos en los que el sentimiento amenazaba con inundar el barrio, eran de la Jurado casi en exclusiva, aunque algunas tardes de terraza no faltase el Marinero de luces o el A tu vera que lo mismo valían para cubrir un roto que para un descosido.  Con todo, lo peor era cuando Chavela, nuestra Vargas anónima, cantaba coplillas de iglesia, entonces Asunción echaba mano del relicario, el agua bendita y la misa de doce, porque sabía que su vecina necesitaba el favor del párroco.

15 Respuestas

  1. Ángel Saiz Mora

    Tu protagonista conoce a su vecina como nadie, una persona que ama la música, manifestación, en su caso, de estados de ánimo, coincidentes muchas veces con la climatología y la época del año, capaces de medir como el mejor barómetro.
    Cada momento tiene su banda sonora y las coplas de Chavela Vargas, por lo general desgarradoras, asociadas a la Iglesia, denotan la necesidad de auxilio, en principio espiritual, aunque quizá en ese «favor del párroco» subyace algo más terreno, cercano a un amor imposible (corrígeme si me equivoco).
    Suerte tiene esta cantante aficionada de ser capaz de compartir sus sentires con melodías y, más suerte aún, por contar con un ángel de la guarda en forma de vecina, dispuesta a poner oídos a cuanto entona, así como de interpretar cuando necesita ayuda.
    Un abrazo y suerte, Manoli

    1. Hilas tan fino en tus comentarios, Ángel, que poco puedo decir que no hayas captado. La música dicen que amansa las fieras y yo creo que es un canal importante para liberar nuestras emociones y que funciona en doble dirección, pues no solo según el estado de ánimo tendemos a escuchar una u otra música sino que también la música que escuchemos puede cambiar nuestro estado de ánimo.

      De Chavela Vargas es un nombre tan grande que no podía faltar en este homenaje de mi relato a la copla -en todas sus versiones- y, en cuánto al «favor» del párroco ahí lo dejo para que cada lector/a saque sus propias conclusiones.

      Gracias por leerme y comentar.

      Un abrazo.

  2. Qué bonito canto a la copla y gran homenaje a Chavela Vargas, la más desgarrada y dura de todas, como los días en que la vecina entona sus canciones. Me quedo con la duda de los favores del párroco, aunque mucho me temo que mi mente ha ido inmediatamente a terreno pantanoso.
    Un abrazo fuerte y suerte, Manoli.

    1. Muchas gracias, Aurora!! Pues sí, la alusión a Chavela, por grande, tenía que cerrar el relato, me he dejado a grandes nombres en el tintero pero se impuso la vecina con su «don» para captar llamadas de otro tipo.

      Me reservo lo del párroco porque ahí está el quid del relato y no quiero desvelar secretos de confesión, jaja.

      Un abrazo de vuelta, Aurora.

  3. Hola, Manoli. Después de leer tu micro, se me ha ocurrido un refrán que no sé si existe, pero que me parece lo sintetiza muy bien: «Hay favores que son amores», jaja… Me ha encantado encontrarme con Gardel (a mi papá le gustaba mucho) y con la Jurado y algún otro cantante de los 80s, de cuando yo era chica…
    Muy bien retratada la mojigatería de la vecina que escucha cantar…

    Un beso grande,
    Mariángeles

  4. Que la música es el sonido del alma queda retratado en tu relato, Manoli, impregnado de aromas de vecindario donde sonidos y olores se entremezclan en un patio compartido, y la vida interior queda tan expuesta que algunas hasta consideran que debe ser salvada.
    Bonito relato.
    Un saludo.

    1. En efecto, solemos juzgar lo que oímos según halle resonancia en nosotros, recuerdo ahora una cita que dice «no vemos lo que es sino lo que somos» y qué tal vez podría aplicarse al oído: «no oímos lo que dicen sino lo que creemos que dicen» hay tantos mundos en este que a veces varios de ellos se entrecruzan.

      Muchas gracias por tu lectura y aporte, Antonio. Un saludo.

  5. Blanca Oteiza

    Muy buen homenaje a la copla y Chavela Vargas, una grande. Cierto que la música tiene que ver con nuestro estado de ánimo, no siempre nos apetece escuchar lo mismo.
    Un abrazo y suerte Manoli.

  6. Juan Antonio

    La música tiene el poder de inspirarnos y hacernos cambiar de ánimo, hacernos bailar de alegría o llorar. Por el contrario, como a esta vecina, es capaz de acompañarnos en estado de ánimo que ya estemos.
    Lo de Asunción, además de ejercer de psicóloga a distancia, espero que tenga otras aficiones.
    El final, dejando en el aire lo del párroco es genial.
    Un abrazo.

  7. Muchas gracias, Juan Antonio. La música es el sonido del alma, pura magia, capaz de elevar el estado de ánimo y de cambiarlo. Asunción es de esas vecinas que en vez de poner la tele «vive la vida del barrio» ejerce la psicología vecinal, y bueno, quizá a nuestra Chavela no le venga mal una ayudita después de todo. El párroco es el tercero de la historia porque, ya se sabe, que no hay dos sin tres… o incluso más, jaja.

    Gracias de nuevo por leer y comentar.

    Otro abrazo.

  8. Me has llevado de la mano Manoli, al patio de mi casa de pequeña, la radio en la cocina y la Trini entonando todas esas canciones, que también cantaba según entraba la luz. Y a mi madre también la he tenido presente. Me ha gustado mucho y el final, muy bueno.
    Besicos muchos.

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