Crónica de actualidad: Negocio de ultratimba
Un virus ha entrado en el purgatorio. Aclaramos que no se trata de un espécimen biológico -que ningún efecto tendría allí-, sino de un virus informático. Los hackers que lo han creado venden sus servicios para, cuando llegue el momento, modificar automáticamente los expedientes personales y así sus clientes pasarán poco tiempo en ese estadio. Su algoritmo enviará al sujeto, ya sin mácula, al paraíso.
En la dark web comentan que en breve se ofrecerá un nuevo programa similar. Este otro permitirá mover almas del infierno al purgatorio de manera que, también las más negras, podrán optar luego al traspaso celestial.
Su mayor nicho de mercado está formado por mandatarios de diferentes países y empresas. Algunos se han interesado por las opciones disponibles e incluso han pagado un jugoso anticipo por asegurarse su plaza (es el caso de un chalado con tupé, puntualizan nuestras fuentes).
Estaba cantado, y no por querubines, que ni el reino de los cielos se libraría del mangoneo y despiporre omnipresentes en la tierra.
Con las frases lapidarias: “El que no haya pecado…”, “Sálvese quien pueda” y “Tonto el último” dieron por acabada la entrevista.

