85. Crónica de actualidad: Negocio de ultratimba
Un virus ha entrado en el purgatorio. Aclaramos que no se trata de un espécimen biológico -que ningún efecto tendría allí-, sino de un virus informático. Los hackers que lo han creado venden sus servicios para, cuando llegue el momento, modificar automáticamente los expedientes personales y así sus clientes pasarán poco tiempo en ese estadio. Su algoritmo enviará al sujeto, ya sin mácula, al paraíso.
En la dark web comentan que en breve se ofrecerá un nuevo programa similar. Este otro permitirá mover almas del infierno al purgatorio de manera que, también las más negras, podrán optar luego al traspaso celestial.
Su mayor nicho de mercado está formado por mandatarios de diferentes países y empresas. Algunos se han interesado por las opciones disponibles e incluso han pagado un jugoso anticipo por asegurarse su plaza (es el caso de un chalado con tupé, puntualizan nuestras fuentes).
Estaba cantado, y no por querubines, que ni el reino de los cielos se libraría del mangoneo y despiporre omnipresentes en la tierra.
Con las frases lapidarias: “El que no haya pecado…”, “Sálvese quien pueda” y “Tonto el último” dieron por acabada la entrevista.


Ni en el otro mundo, o en tránsito hacia él, nos libramos de los abusos de los que pueden, porque cuando unos pueden y otros no, eso es abusar, porque pueden a costa de los que no. Aunque todos lo sepamos y sea una obviedad, no está de más decirlo y, si pudiera ser, revelarse. Todo parece posible con la informática (de eso tú sabes mucho) lo bueno y lo malo.
Un abrazo y suerte, Carme
Los abusones lo van a intentar ser siempre… Espero que haya suerte y estos hackers les estén tomando el pelo (y la pasta), y en el más allá haya un poco más de orden del que adelanta este relato.
Muchas gracias por tu comentario, Ángel.
Un abrazo de vuelta.
Carme.
Muy bueno y original ese mercadeo de almas. Desgraciadamente no creo ni en el cielo ni en el infierno. Lo que sí me gustaría es que esas almas negras pagaran aquí en la tierra sus delitos y desmanes.
Un abrazo
El cielo y el infierno, tanto si existen como si no, nos amplían los escenarios para las historias 😉
Y sobre las almas negras, me uno a tu petición: que paguen en vida (no solo con dinero, que les sobra), pero estos abusones que dice Ángel tienen muuuuchos medios para salirse con la suya – por desgracia.
Me alegro si te gusta el relato.
Muchas gracias por comentar, Gema. Un abrazo también para ti.
Carme.
Pues visto lo visto, me pido purgatorio y sin pago por obra y servicio, que estará vacío y enterito «pour moi». El término medio, ni alto ni bajo, ni frío ni calor. Simplemente ideal. Chulos el formato y la exposición. Has conseguido un tono divertido (a pesar de la horrible humanidad). Suerte y abrazo, Carme.
Jajaja! Pues igual tendremos que ir pidiendo turno… porque si en el cielo también van a entrar «los chungos»…
En fin, más vale reirnos un poco porque la realidad es bastante negra (como la «dark web»).
Celebro esa valoración del formato y tono sobre el trasfondo terrenal que vivimos.
Una abraçada, Rafa.
Carme.
Gracioso, actual y muy a cuento. Muy bien.
Muchas gracias, Edita!
Contenta de que te guste 🙂
Un abrazo,
Carme.
¡Pues estamos guapos si llegan al Cielo los hackeos! Aunque más parece que sea probable que sean unos pringaos como los que se compran una parcela en la luna. O eso quiero pensar. jajajaj
¡Muy ingenioso!
¡Suerte con él!
Yo prefiero pensar, como tú, que les toman el pelo y la pasta. Les está bien empleado.
Me alegro del calificativo de «ingenioso» que me regalas.
Gracias, Nuria, por pasarte a comentar.
Un beso,
Carme.
Y tan actual! Qué vamos a esperar sino que también se comercie en la muerte. Si no, que van a hacer con el dinero que les sobra a espuertas. Gran paralelismo con la vida misma!
Los insaciables comercian con todo lo que puedan exprimir: vida y muerte, propia y ajenas.
Es una pena que les sobre tanto dinero con lo mal que está todo. ¡Y quieren ocupar también los cielos a golpe de talonario! Yo creo que van de farol para agenciarse con algo de su pasta.
Gracias, Rosa, por pararte de dejar tu comentario.
Un abrazo,
Carme.
No dudes que, si el cielo existiera, esos tipejos se asegurarían una parcelita para la vida eterna, y unas cuantas más para especular.
Un abrazo y suerte
Rosalia, yo estoy con Nuria: les toman el pelo y el dinero. Haya o no cielo, los de alma negra no se deberían poder acercar por allí ni pagando.
Gracias por comentar, un beset!
Carme.