84. Cien años de luto en La Mancha (Elena Bethencourt)
Don Quijote avanza hacia los molinos con la lanza en alto, pero al arremeter, el campo se pliega y aparece en el patio blanco de Bernarda Alba.
Rocinante resopla; las aspas —que hasta hace un momento giraban— son ahora abanicos negros en manos de seis mujeres de luto.
La hija menor desvía los ojos hacia Aureliano Buendía que deja caer un pescadito de oro. La mayor aprieta los labios mientras su madre, con los golpes del bastón, provoca una lluvia de flores amarillas. Sancho intenta recogerlas, pero al tocarlas se convierten en mariposas. Revolotean y se posan sobre las paredes de cal, en el lomo del caballo y sobre los vestidos negros que —con el roce de los pétalos— se vuelven verdes.
Es entonces cuando Bernarda repara en mí, agazapada detrás del castaño que crece en medio del patio, y con voz severa me grita:
—Tú tienes la culpa del caos en Macondo. Ponte de inmediato a coser.
—¿Yo? —pregunto mientras ella golpea el suelo con la lanza que le arrebata a don Quijote.
—Sí, tú… A ver si lees los libros en orden, no tres a la vez.


Bernarda está cargada de razón: No se puede leer tres grandes y extensas obras de la literatura universal a la vez. Por mucho tiempo del que se disponga, y mucha capacidad de asimilación, cada una merece ser disfrutada y paladeada despacio y de manera individual, sin otras interferencias; de lo contrario, puede dar lugar a un galimatías como el ya avanzaba el título, muy bien hilado por otra parte. como todo el relato.
Un abrazo y suerte, Elena
Gracias, Ángel, por leer y por tus comentarios, siempre tan esperados como acertados. Este tipo de cosas me pasan a mí de verdad.
Un abrazo
Muy bien cocinado ese revuelto literario. El título lo liga todo perfectamente.
Gracias por leer y comentar, Edita. Esos revoltijos pasan en mi cabeza cuando me pongo con varias historias a la vez. O dejo a medias una serie…
Un desorden muy literario. Esa lectora tiene que ser valiente para poder con Don Quijote, Cien años de soledad y la casa de Bernarda Alba a la vez, jajaja.
Muy original
Un abrazo
Sí, se ha venido arriba, jeje. Qué bueno que te haya parecido original.
Muchas gracias por leer y comentar.
De la misma forma que (dicen) se podría plegar el espacio-tiempo, tú nos has llevado a un viaje literario plegando varias veces nuestras referencias y cierta realidad. Me encanta como has jugado con ese desorden, Elena. Suerte y abrazote.
Rafa, gracias, sí, hay ciertas imágenes de los libros que siempre quedan impresas en nuestra cabeza. De hecho, creo que Cien años de soledad tiene tantos momentos que valdría para inspirar otros cien libros, incluso sin soledad 🙂
Me encanta ese revuelto literario en el que todo encaja a la perfección, hasta la lectora culpable.
Un abrazo y suerte.
Sí, revoltillos así son frecuentes en mi cabeza, jeje. Gracias por leer y comentar.
Original desorden ha montado esta lectora en paralelo… (Ya pasan cosas similares en la cabeza cuando mezclamos mucho, je je).
Un beso,
Carme.
Gracias por leer y comentar, Carme. Siempre tan atenta.