86. EL NUEVO DESORDEN MUNDIAL (VALDESUEI)
Hacía tiempo que venían avisando de que el orden mundial iba a cambiar. El primero en comprobarlo fue el aritmético Paul Distopio, que en sueños trazó unas líneas paralelas y comprobó que, contraviniendo la norma y la costumbre, proyectadas al infinito se acababan cruzando. Asustado, lo comunicó a las autoridades, pero era demasiado tarde: los políticos ya estaban persiguiendo delitos, los jueces se dedicaban a dictar leyes y los periodistas daban noticias que aún no habían ocurrido.
Las ciudades se quedaron vacías y los pueblos se llenaron de gente que huía de incendios que helaban todo a su paso. Los gallos cantaban durante la noche y la Tierra empezó a orbitar alrededor de la Luna. Las palabras comenzaron a “su significado y orden cambiar”; las agujas de los relojes repentinamente se pusieron a girar en sentido antihorario.
La gente dejó de hablar por la dificultad para comunicarse y solo emitían extraños sonidos guturales desde oscuras cavernas.
La fuerza volvió a sustituir al razonamiento, y los libros se usaban como armas arrojadizas; cuanto más gordos, más letales.
Cuando Paul Distopio despertó de aquel terrible sueño, la intersección de las líneas paralelas seguía allí, igual que el dinosaurio.


¡Uffff que miedito! Puede que estemos encaminándonos ya a ese mundo distopico y apocalíptico. ¡ ojalá despertar y que todo fuese un mal sueño .
Un abrazo
Muchas gracias. Esperemos que no, que todo sea ciencia ficción y las líneas paralelas sigan siendo paralelas…
Ay, si el dinosaurio hablara… La humanidad se empeña en lanzarse cosas y, sobre todo, a hacerlo en modo caos. Un texto que nos lleva de vuelta en el tiempo a ser lo que siempre hemos sido. Un texto para disfrutarlo y meditarlo, Víctor. Suerte y abrazo.
Para los amantes del microrrelato, ese dinosaurio siempre seguirá allí…
Muchas gracias.
Alguien apellidado Distopio estaba destinado a ver venir una distopía llena de desorden a partir de unas simples líneas que no siguen ninguna lógica.
Cuando ya nadie se extraña de nada, y cualquier cosa puede ocurrir un día tras otro, sin ningún orden, estamos ante un futuro negro.
Un abrazo y suerte, Víctor
Muchas gracias por tus palabras. Distopio hizo honor a su apellido. Esperemos que no se sigan cruzando líneas, ni paralelas, ni rojas…
Un abrazo.
Luego el dueño era real y, ¡todo al carajo! Sí que da miedo tu relato, a fuerza de leerlo parece cada vez más verosímil.
Perdón, quise decir “sueño”
Esperemos que no!!! Agradezco tus lecturas.
Muchas gracias.
Pobre Distopio, que además de semejante apellido ha tenido la mala suerte de soñar el caos que se ha acabado haciendo realidad. La verdad es que tanto desorden me ha agobiado un poco!
Un abrazo y suerte.
Malos tiempos para escribir sobre el caos.
A ver si pronto recuperamos la cordura y podemos escribir un relato sobre una tal Esperanza.