Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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CRÓNICA DEL 9º ENTCUENTRO EN COMILLAS

Nos ha parecido oportuno que este año la crónica del 9º ENTCuentro sea compartida…

06/03/20 MERIENDA CENA EN EL SENDERO (42 participantes)

Cronista: Ernesto Ortega

Dicen tantas cosas del Sendero…

Dicen que un fin de semana al año las brújulas se vuelven locas y todas apuntan al Sendero. Dicen que desde Asturias, Cantabria, el País Vasco, Sevilla, Valencia, Madrid, Tenerife, Barcelona…, en avión, en tren, en coche, poco a poco, Entecianos de toda España, llegaron en peregrinación, a la santa casa de Chus y Jams. Dicen que el momento se repite año tras año. Es el banderazo de salida de un fin de semana mágico. Por el camino, eso sí, nieve, granizo y lluvia, el tiempo decían que esta vez no iba a acompañar, pero el calor que desprenden los cuerpos que se reúnen en el Sendero dicen que es capaz de derretir hasta la nieve de Oymyakon y de vencer cualquier amenaza vírica.

Dicen que del Sendero nadie sale con hambre. Yo que ya sabía de qué iba el tema, había aplazado mi cita con el nutricionista, porque el desfile de productos gastronómicos traídos desde toda España del que dimos cuenta es digno de la Guía Michelín. Embutidos, tortilla, croquetas, empanada, dulces… Dicen que tampoco se sale con sed. Y a cierta hora el alcohol empieza hacer de las suyas. Anécdotas, conversaciones, risas, quinielas, trivials, gintonics y la guitarra de Manuel animando la velada con su voz rasgada y cazallera. Dicen que el primer día hay que guardar fuerzas y, tras los bises de rigor, los oooootra, oooootra, poco a poco fuimos retirándonos a descansar, sabiendo que nos queda un largo fin de semana por delante. Dicen que cuando Chus y Jams se despertaron al día siguiente los entecianos todavía estaban allí.

07/03/20  CONCURSO ESCRITURA RAPIDA MICROMILLAS (22 participantes)

Cronista: Javier Palanca

A las once de la mañana, el Micromillas en “El Capricho de Gaudí”. Nos ocurren cosas que tal vez no apreciamos por demasiado acostumbrados.

Veintidós almas apuntadas por diversas razones, unos para probarse, otros por participar, otros por disfrutar un rato con los colegas, y otros ni se sabe.

Sé de buena tinta que alguno no hubiera ido si no fuera por el compromiso adquirido, ya que había intentado cerrar Comillas sin conseguirlo, pero casi.

Pues eso, ya estábamos todos menos una, pero no importa esperar un poco sabiendo el esfuerzo que se hace por llegar. Anna, bonita.

Recibimiento cordial como no se puede pedir más. Nos dan lo obligado que ha de tener el relato, pero siempre hay alguien que se despista (¿Verdad, Elena?), norma de la casa.

Luego a diseminarse, unos en bancos, otros encuentran mesas, y otros se van por los suelos. No sé lo que pensarían algunos visitantes viendo a un tío de sesenta años tirado como si tomara el sol, pero escribiendo. Una imagen que desde luego no esperaban, lo cual está bien.

Esto se repite dos veces. Hay alguno que de los veinticinco minutos solo usa quince y, al entregarlo, le pregunta a la guía si puede emplear lo que le sobra en molestar a los demás, pero ella dice que no, sin entender completamente que es pura broma.

Luego, la espera del veredicto que cada cual vive a su manera. Se retrasa. Buena señal.

Dan como ganadores a Juancho Plaza y a Nieves Torres. Impresionantes relatos en tan poco tiempo. Me obligo a pensar que los llevaban preparados, si no me hundo en la miseria. Grandes.

 

07/03/20 COMIDA EN EL RESTAURANTE LA CUESTUCA (61 comensales)

Cronista: Mª José Escudero

La cita era Comillas, a la una y media de la tarde. La lluvia y el viento nos habían dado una tregua —Lagarto, lagarto— y nos reunimos en la Plaza de los Tres Caños —El pronóstico dice que no caerá una gota—. Un año más, se escuchaban exclamaciones de sorpresa (¡Mira quién ha venido!), sonrisas y abrazos de reencuentro (¡Cuánto me alegra volverte a ver!). Hasta contorsionismo hacíamos para saludarnos con la prudencia debida. Después subimos por las calles empedradas de la Villa Mágica despacio, con nuestro don singular, entre risas y preguntas (¿Estás en el libro este año?), hasta llegar al restaurante La Cuestuca donde un ambiente acogedor y marinero nos recibía. Parapetados tras una risa que solo era miedo con traje de camuflaje, nos fuimos acomodando al tiempo que asaltábamos la quietud del paraje. Una alegría expectante se deslizaba entre las mesas y los que nunca nos habíamos hablado intercambiábamos miradas de afecto, de admiración y pronto, encantados con la extraña simbiosis de nuestras rarezas, mezclamos voces y acentos hasta elevar el tono y la confianza Y como casualmente yo presidía mesa, me dije:” En este lado tengo mucho tiempo para pensar “. Y, mientras repasaba ausencias, observaba ese brillo de estrellitas y emoción de los sesenta y un comensales que nos juntábamos en aquel banquete, y concluí que la comida —estupenda— era lo de menos, que lo mejor, lo especial era tener entre nosotros a los tres Entecianos de Honor, a casi todos los finalistas de la Convocatoria 2019 , a los mejores fotógrafos y a muchos de los participantes incondicionales que, haciendo castillos y soñando mareas, formábamos parte de la familia Enteciana . No se me ocurría mejor menú. Además, Juan, Juan Morán, Jams, el artífice de esta aventura de letras, andaba por allí, pendiente de todo y de todos, infatigable, minucioso hasta el final.

Sabedores de que en ENTC la vida nunca se detiene, aceleramos aquel grato momento entre manteles, porque se acercaba la esperada entrega de premios del 9º Certamen de Relato Corto para Mesilla de Noche en el Centro Cultural El Espolón donde como mínimo tendríamos derecho a un asiento y a un libro EN7Colores.

 

 

07/03/20 ENTREGA DE PREMIOS ENTC 2019  (alrededor de 80 asistentes)

Cronista: Paloma Casado

Eran las cinco de la tarde y en la Cosa de Cultura El Espolón de Comillas parecíamos estar a punto de que nos pillara el toro. O eso reflejaba el lenguaje no verbal de Jams al creer perdidos los vídeos de la jornada. Todo se quedó en un susto y el acto comenzó según lo previsto: con la actuación de actores de Unate representando el micro “cuenta atrás” de Ángel Barceló. Tras una breve presentación del jefe, salió al ruedo nuestro nuevo “monarca del año” Ángel Saiz ataviado de negro y oro con la camiseta de Enteciano de Honor. En su discurso no dejó casi nada por decir, entre anécdotas personales y agradecimientos. Tras él, María Teresa, la alcaldesa de Comillas nos dio la bienvenida a su pueblo, recién nombrado “pueblo mágico” por derecho propio e hizo entrega de los premios a los “ganaderos” (lapsus lingue de Jams) del concurso exprés celebrado por la mañana en “El Capricho”, a saber: Juancho Plaza y Nieves Torres.

Tomó después la alternativa nuestra genia con su lámpara, la antes llamada Melísima, para distribuir las preciosas estatuillas de Juan Fuente a los ganadores del Monstruoscopio. A Paloma C. por su aterradora ilustración y al propio Jams, Elisa de Armas y Asun Paredes por sus cuentos finalistas y ganador.

Tras la lectura de los relatos monstruosos, llegó el turno de homenajear a los ganadores de la prestigiosa Copa enteciana: Marian Ramos (número 1 del podio) Patricia Collazo y Miguel A. Molina que se llevaron sendas cajas llenas de regalitos de la casa: poderosos robots de José Luis, jabones de Nieves y cuadritos de Paloma además de libros de nuestros autores publicados. Los artesanos contaron algo sobre sus creaciones y los coperos leyeron sus cuentos antes de salir de escena cargados y felices como salen los niños de casa de sus abuelos el día de Reyes.

Se encendió la pantalla para dar comienzo al corto que habían preparado Carlos Peguero, profesor de teatro de Unate junto a sus alumnos y equipo técnico, sobre un relato de Elisa de Armas. Toda una novedad en estos encuentros anuales que sorprendió a los asistentes. Después de los agradecimientos a los artistas que habían colaborado, Jams presentó a la vez que despidió el “entecerrados” y a sus dos ganadores de entre los once finalistas: Enrique Mochón y María José Escudero. Tras leer su relato, María José recibió como premio una esculturilla con dos llaves, para que no se quedara nunca más entecerrada.

Llegó el momento más emotivo de la tarde. Clara Jiménez y Sally (Ximens for ever) subieron al estrado para entregar el premio Montes de Toledo al relato más original entre los originales. Oymyakon se llevó la preciosa bandeja de cerámica de Talavera que Ernesto Ortega se colocó de peineta en homenaje a nuestro inolvidable Ximens con “penalegría”.

Tomó de nuevo la palabra Jams para leer los nombres del súper jurado de personas ilustres encargados de fallar (en el buen sentido) los resultados del concurso anual y los nombres de los flamantes finalistas que fueron:

CONDICIONAMIENTO NATURAL, de Enrique Mochón

DISOLUCIONES, de Eva García

EPÍLOGO AZUL, de Patricia Collazo

FURTIVOS, de Mei Morán

IMPERFECCIONES, de Ángel Saiz

LA FOSA Y LA CÚPULA, de Salvador Terceño

LA SIEMBRA, de Susana Revuelta

NI JADE NI PISTACHO, de Ana Fúster

NI UNA MÁS, de Juancho Plaza

ORO AMARILLO, de Elena Bethencourt

OYMYAKON, de Ernesto Ortega

TERCIOPELO AZUL, de Towanda Martín

Pero aún quedaba conocer a los ganadores populares, los favoritos de los entecianos de a pie que se llevaron la mítica mermelada de arándanos de Chus. Ellos fueron:

Eva García por “Disoluciones”

Ángel Saiz por “Imperfecciones”

Juancho Plaza por “Ni una más”

En ese momento entró una pintora despistada buscando el concurso de los colores. La pobre pintaba y borraba los motivos que hacían mención de los títulos finalistas pero que no consiguieron encontrar su inspiración pictórica. Al final marchó con el lienzo en blanco, pero con las risas y los aplausos de los asistentes.

Ya los finalistas se revolvían nerviosos en sus asientos, ya llegaba la hora de desvelar los nombres de los elegidos, ya la pantalla comenzó a brillar con el logo ENTC y el nombre del ganador del premio La Curuxa. La preciosa ilustración de Sergi Cambrils inundó la pantalla mientras que una voz narraba el invierno eterno de OYMYAKUN. Ernesto Ortega subió a recoger su premio y a declarar su estado de enamoramiento de los alojamientos convocantes, de los entecianos y sobre todo, de Jams. Tanto amor apenas le cabía en el pecho.

De nuevo comenzó, frente a la sala expectante, la proyección de otro premio. Esta vez correspondía a El Molino de Bonaco. La ganadora no se encontraba en el acto, pero desde donde estuviera, seguro sintió emocionada el destino de su Terciopelo Azul en los dibujos de Marina Peiró y las voces de Sonia Luchena y Toni Ponce. Escalofriantes las dos voces unidas del final del relato. Saray Malo, tras entregar el premio nos confirmó la salida de El Molino de Bonaco del proyecto enteciano no con un “adiós”, sino con un “hasta siempre”. Nunca hemos agradecido lo bastante el apoyo, la generosidad y el cariño que las “chicas molineras” nos han dedicado todos estos años. Vaya para ellas este pequeño reconocimiento.

Solo quedaba por salir el premio correspondiente a El Sendero del Agua y cuando la pantalla comenzó a arrojar destellos amarillos como fondo de “La Siembra” a Susana Revuelta le empezaron a temblar hasta las pestañas. María José Escudero, su ilustradora, no cabía en sí de gozo y no era para menos, el vídeo quedó redondo. La unión del texto seco y duro unido al color aplastante de los pinceles y la voz narradora expresaba con rotundidad la intención de la autora. Sin embargo, al salir al estrado, ésta apenas pudo hablar. “Soy de pocas palabras” justificó, pero estaba tan feliz…

Aún quedaba otra sorpresa, también había un vídeo para la cuarta clasificada, Eva García y sus “Disoluciones”. Porque es posiblemente la enteciana más querida y porque era su cumpleaños. “Estás loco, tío” fueron sus palabras de agradecimiento a Jams desde el atril. Qué maravillosa locura.

Como fin de fiesta no podía faltar la actuación de nuestro músico de cabecera: Manuel Menéndez, el hombre de negro. Manu para los amigos. Cantó y nos hizo cantar, entregados como estamos a su voz y a su simpatía e incluso nos dedicó un dueto con la pintora loca: una rosa es una rosa, es una rosa, es una rosa.

Salimos felices y contentos. Los ganadores de uno o varios premios, exultantes, el resto compartiendo su alegría entre abrazos y besos. Aún quedaba mucha noche que celebrar juntos.

 

07/03/20 PICOTEO EN LA CUESTUCA  (58 asistentes)

Cronista: Ángel Saiz

Ansiosos de más emociones, 58 entecianos y allegados acudieron al programado Picoteo-Cena-Espectáculo. Desprovistos de equipo de alpinismo, los comensales comprendieron, al ascender por las calles empedradas, el motivo por el que el restaurante se llamaba la Cuestuca. Entre abundantes viandas se procedió a la entrega del I Concurso La Cuestuca, microrrelatos con un puerto pesquero dentro competían por una codiciada cesta de productos locales, con apariencia más navideña que preprimaveral, que en compañía de la cántabra María José Escudero logró Nieves Torres, algo que a nadie le extrañó, porque la sección asturiana fue protagonista, con el guaje 3M (Manuel Menéndez Miranda) y su guitarra Yamaha, acompañado por un entregado Miguel Ángel Molina y un dúo de arrebatadoras jóvenes erótico festivas: Belén Mateos y Sara Nieto.

El enteciano de honor, pese a llevar la camiseta bajo su jersey, como Supermán, no se atrevió a cantar, por si acaso el tiempo volvía a estropearse. La influencia astur se prolongaba detrás de la barra, donde empleadas de origen asturiano disfrutaron de lo lindo. Se escuchó decir a un sonriente camarero: “Mi jornada terminó hace más de una hora, pero no me voy porque estoy encantado”.

 

 

08/03/20 VISITA AL PALACIO DE SOBRELLANO  (51 visitantes)

Cronista: Luisa Hurtado

El domingo, con alguna juerga de más en alguna espalda que otra, nos reunimos en la puerta del palacio de Sobrellano y en la espera, sin saberlo, estuvimos disfrutando de las vistas por las que el primer Marqués ordenó orientar mal el edificio (a la izquierda, la Universidad; el mar, a la derecha), de lo que nos enteramos no mucho después en cuanto entramos en el palacio y nos pusimos en manos de nuestra guía.

¡Y qué guía! ¡Y qué importante es saber contar bien las cosas! Nos habló del Marqués y de su familia, supimos donde dormía su amante y su señora, por qué las cocinas estaban en el tercer piso (para no perder las cosas de valor en caso de incendio) o el modo en que un rey se bañaba en la playa manteniendo las distancias y las pantorrillas fuera de miradas indiscretas (un modo de mierda, ya os lo cuento otro día); nos habló de los lazos del Marqués con Güel (sí, el del Parque Güel de Barcelona), nos señaló los muebles diseñados por Guadí (en una faceta que yo desconocía y, también en esto, qué bueno era) y mencionó alguna de las películas rodadas entre aquellas paredes; nos abrió las puertas de la capilla-panteón familiar (tan coqueta, tan luminosa y tan “ergonómica”, otra vez Gaudí) y nos recordó que “sí, que todo lo prohibido es guay” para resumirnos cómo era la cripta que no veríamos.

Mire por donde se mire, fue una visita fantástica (gracias al Ayuntamiento de Comillas por invitarnos): información, chascarrillos, cotilleos, cosas bonitas y sonrisas.

Sin embargo, si he de elegir, me quedo con algo que nos contó justo al principio, algo que no tiene que ver con el palacio pero sí con el Capricho de Gaudí que está supercerca, justo lo que os voy a contar ahora: en 1992 el Capricho fue comprado por un grupo japonés, un par de hermanos con propiedades en todo el mundo, un par de millonarios que puede hacer lo que quiere cuando y donde quiera; pues bien, los hermanos han elegido Comillas para vivir (de entre todos los lugares del mundo) y el Capricho para trabajar (él en el jardín y ella en la tienda).

La historia me encantó, por eso os la cuento.

Así que hay que volver a Comillas por el jefe, por la jefa, por Esta noche te cuento, por los micros… y también, después de oír esa historia, porque, aunque no seamos ni japoneses ni millonarios, es gratis pasear mientras se opina sobre el buen gusto que tienen algunos ricos; hay que volver para visitar el Capricho (sí, también por Gaudí) y buscar (entre las plantas o detrás de la caja de la tienda) esos ojos rasgados que quizás tengan el secreto de ser felices con las cosas pequeñas (y el bolsillo lleno); hay que volver para intentar coincidir con la guía, justo con ella, para que nos cuente y nos diga y nos hable… de lo que quiera.

Después llegaría el vermut y la comida y… pero eso es otra historia.

08/03/20 COMIDA EN EL TROPEZÓN Y DESPEDIDA  (31 comensales)

Cronista: Juan Morán

Queríamos cerrar el fin de semana en uno de esos sitios de «ambiente local», de guiso contundente y generoso, de sopita con sustancia, de mantel de cuadros y sillas de madera maciza: el mesón El Tropezón cumple siempre las expectativas.

Reunirse todos alrededor de una única mesa fue un buen modo, tremendamente simbólico, para cerrar el ENTCuentro. Fuimos 31 comensales aún; recuperamos ahí a un enteciano local que no pudo unirse antes, Lucas Romano, y que estaba asombrado de comer a 5 minutos de su casa con tanta gente virtual conocida…

Ya se notaba esa calma en el ánimo que responde al cansancio de vivir las horas y los minutos con tanta intensidad y la dulce melancolía de quién disfruta a sabiendas de que toma los últimos sorbos por esta vez…

Creo que comimos bien, agusto, repasando los mejores momentos que cada uno se lleva de regreso a casa. Apenas se pidieron cafés, iba a hacer falta mucho azúcar… Mejor el calor del abrazo de despedida que, como una premonición de todos los abrazos que se nos quedaran vacíos estos días, fuimos generosos en cada uno de ellos.

Yo no di por terminado el ENTCuentro hasta que el lunes 9 de marzo, a eso de las 5 de la tarde, Elena Bethencourt mandó su mensaje confirmando que que había llegado a casa…

Gracias… por creer en ENTC, gracias por aportar el combustible de la ilusión  que lo mueve y por volver a demostrar una y otra vez que compartir y competir están lejos de ser antónimos.

ÁLBUM DEL ENTCUENTRO

6 Respuestas

  1. Ángel Saiz Mora

    «Compartir y competir están lejos de ser antónimos».
    La vida sigue, con problemas o sin ellos, pero la esencia del pasado fin de semana y de ENTC siempre permanecerá contenida en esta frase del jefe Juan. Aquí seguiremos en esta casa común. Gracias a él y gracias a todos.

  2. Nuria Rozas

    ¡Oyoyoyoyoyoyoyyyyyyyy!
    Menudo fin de semana divino. Tan divertido, bien organizado y j*d*d*m*nt* entrañable.
    Hoy se me saltan las lagrimillas leyendo vuestras crónicas. Qué suerte de compañeros de letras, qué buen rollo.
    Un lujo tener todas esas fotos (gracias) que prueban que no invento, que a veces me dicen que tiendo a crear historias… No. Ha pasado de verdad. Lo he vivido y ahora, en estos días de encierro, (no entcierro que más quisiera), revivo cada momento con una sonrisa de oreja a oreja.
    Os mando un fortísimo abrazo incluidos los que no habéis podido ir, que supongo que estaréis estropeando el suelo de vuestros hogares con las marcas de los dientes.
    Me quedo con una pena: entre tantos me he quedado sin hablar con todos. ¡Qué contratiempo! Va a haber que organizar otra…
    Besosss

    1. Gloria Arcos Lado

      Muchas gracias, Jams y a todos los cronistas por hacernos revivir esos instantes mágicos vividos solo hace unos días, y especialmente ahora que tenemos que prescindir de esos cálidos abrazos que nos dimos esta panda de «frikis» de las letras.

  3. Suscribo todo lo dicho, talmente, y aseguro que fue así. Tuvimos además la fortuna de poder reunirnos por poco, pues a ver ahora hasta cuándo no vamos a poder ver ni amigos ni familia ni compañeros de trabajo… O sea, mejor imposible empezar el cautiverio con esa sonrisa y llenos de sensaciones maravillosas. Un abrazo a todos, cuidarse y ya sabéis, quedarse en casa.

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