02. CUESTIÓN DE AMORES
El cirujano cardíaco, curtido en mil batallas, cambió rápido un corazón por otro. Al palpar el nuevo se dio cuenta de que ahí bullía algo extraordinario. Los amores que en él se apretujaban esperaban curiosos la nueva carcasa. Enseguida se dieron cuenta de que su inexplorado hogar nada tenía que ver con el anterior. Acostumbrados como estaban a hacer el bien por doquier llegaban al territorio de un cafre, un terrorífico engreído especialista en fastidiar futuros. Los entes del enamoramiento debatieron largo y tendido. Algunos pedían finalizar la historia, otros exigían ser profesionales y desarrollar la labor en este desastre al que ya pertenecían de hecho, había quien opinaba buscar un nuevo receptor. Una voz excelsamente amistosa habló clara y rotunda, “crearemos un nuevo ser bueno y sublime”. Todos asintieron.
Decidieron despertarlo.
Abrió los ojos viendo a las dos enfermeras que trajinaban con sueros y catéteres y al asqueado familiar al que tocaba acompañarlo no por gusto sino por turno de obligación. Sonrió a las mujeres susurrando gracias mientras tomaba levemente la mano al visitante reconociéndole su presencia.
Éste, absolutamente perplejo, meneó la cabeza afirmando con rotundidad “me lo han cambiado”.

