30. DEMASIADO PRONTO
Me desenreda el cabello para quitarme el salitre y la arena, con mucha suavidad, como lo hacía mamá, pero yo me retuerzo y me quejo de que me hace daño. Me ha traído mi bocata favorito, pero le digo que no lo quiero, que hoy quiero fruta. Papá se enfada y ella me disculpa. Que estoy cansado —dice— . Que bañarse en el mar agota. Que es normal que esté irritable. Que necesito tiempo para conocerla un poco más.
Y me sonríe. Y yo sé que es buena y que tiene ganas de llorar, como yo, que solo quiero llorar. Y abrazarla, aunque la abuela me diga cada sábado que mamá llora en el cielo porque aún no hace ni un año y eso es demasiado pronto.
Un choque de sentimientos tremendo el de este niño. El dolor de haber perdido a su madre, junto a la adaptación a una candidata a madrastra que le gusta mucho, pero se empeña en mostrar que no es así.
El título del relato acaba de rematar, de manera brillante, lo que sucede en su cabeza y en su corazón, su forma de proceder.
Un abrazo y suerte, Nieves
Me gusta. Están muy bien reflejados los sentimientos de todos los personajes. Produce penita.