79. Despedida (Blanca Oteiza)
Dijo: «No me perteneces» y la dejó ir. Era una mañana de llovizna, de esas grises de finales de verano que van anunciando el otoño. La vio desaparecer entre la maleza. Con rostro triste volvió a casa mientras se convencía a sí mismo, que había hecho lo correcto. El recuerdo, de la tarde en que se encontraron junto al estanque, hizo que asomara una sonrisa en sus labios.
La recogió desorientada y mal herida. No dudó en llevarla a casa y cuidar de ella. Aunque estaba preparada hace tiempo para volver a su vida anterior, él quería seguir disfrutando de su compañía y retrasaba el día de la separación. Se había acostumbrado a tenerla, a prestarle su cariño, incluso comenzó a amarla. No se imaginaba una vida sin ella, aunque comprendía que tarde o temprano tendría que dejarla marchar. Y fue entonces, tras un documental en la televisión sobre quelonios, que decidió volver a la charca y decir adiós a la tortuga.


Ningún ser vivo pertenece a otro, por mucho apego que pueda surgir. Tu protagonista demuestra verdadero amor al dejar ir a estw animalito al que quiso a su manera, entendiendo que era lo mejor para ella y eso está por encima de todo.
Un abrazo y suerte, Blanca
Muchas gracias Ángel por tus palabras. Cuando realmente amas a alguien (animal o persona) tienes que mirar por su bien y felicidad, aunque a veces, no coincida con la de uno mismo.
Un abrazo
Los quelonios tienen eso, que quieren volver a la charca. Los animales salvajes son de la naturaleza y no deberían depender de nosotros para vivir. Así que aplaudo su decisión por mucho que le doliera. Un ejemplo de “saber soltar”.
Muchas gracias Rosa por tus palabras.
Así es, los animales están hechos para vivir en su hábitat.
Un abrazo
Las personas sensibles con los animales son especiales.
Bonita historia de amor.
Enhorabuena, Blanca.
Muchas gracias Miguel Ángel por tu comentario.
Me alegro que te haya gustado.
Un saludo
Bonita historia. Los humanos tendemos a adoptar, por no decir que en muchos casos es secuestrar, a toda clase de animales sacándoles de su hábitat natural.
Un abrazo
Muchas gracias Gema por tus palabras.
Los animales están hechos para vivir en su hábitat, aunque a veces a los humanos cueste entenderlo.
Un abrazo
Una historia sobre amar y soltar, que trata de un animal, pero que algunos deberían aplicar a personas, con un amor sano, sin sentirlas «posesiones».
Un abrazo,
Carme.
Muchas gracias M.Carme por tu comentario.
Podría aplicarse, como bien dices, tanto a personas como animales de compañía.
Un abrazo
Oh, qué bonita historia. Por un momento pensaba que se trataba de una ranita, pero una tortuga también resulta adorable.
aunque a tu protagonista le duela, ha hecho lo correcto.
Un abrazo y suerte.
Muchas gracias Rosalía por tus palabras.
Me alegro que te haya gustado la historia. Finalmente me decidí por una tortuga, pero como dices podría haber sido una rana o algún otro animal del mundo que nos rodea.
Un saludo