Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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34. DOS TAZAS DE TÉ (Mariángeles Abelli Bonardi)

El síndrome de rubéola congénita lo hacía esclavo de su silencio. Apareció un día pidiendo «Pan», pidiendo «Té», las únicas palabras que podía pronunciar… Por su documento, que mostró a mamá, supimos su nombre y edad, y más adelante, al verlo limpio y afeitado, intuimos que dormía en un albergue.

Con él aprendimos a dar, a darnos… Cada vez que tocaba el timbre, alguno de nosotros recibía la taza, hervía el agua, cortaba el pan, y formaba parte de ese rito del té que nutría el alma sin dejar de quitar el hambre.

Hace poco, visitando a mamá, lo crucé en la puerta de calle. «El mudo» está flaco y canoso, ya no le quedan dientes…  Le llamó la atención que me fuera, y mamá le explicó que «soy grande», que ya me iba a mi casa… «¡Ah…!», exclamó formando un techito con las manos, y en esa interjección cupieron todas las palabras y el cariño del mundo.

20 Responses

    1. Hola, Paloma. Me complace que la historia te parezca entrañable y, sobre todo, cinematográfica. Parafraseando a los créditos que aparecen al final de las películas, «Los hechos y/o personajes de este microrrelato NO SON FICTICIOS, cualquier similitud con la realidad NO ES PURA COINCIDENCIA.”

      Besos desde Argentina 😘😘😇😇 

  1. Ángel Saiz Mora

    Como seres sociales que somos necesitamos comunicarnos. Cuando falta el don de la palabra el ingenio humano trata de suplir la carencia con lo que puede. Cuando alguien quiere expresarse y otras personas están interesadas en su mensaje no hay barreras de idioma ni de falta de lenguaje que lo impidan. Con buen voluntad todo se consigue. Si a ello se une el afecto, la solidaridad, el agradecimiento y la empatía, ya no hace falta nada más.
    Un relato fraternal, en el que los afectos y la cercanía juegan un papel primordial, capaz de sortear cualquier barrera.
    Un abrazo y suerte, Mariángeles

    1. Querido Ángel: estoy totalmente de acuerdo con vos. No hay falta de lenguaje ni barrera idiomática que lo sea cuando hay buena voluntad de entender y/o hacerse entender, y si a eso le sumamos todas esas hermosas y humanas cualidades – afecto, solidaridad, agradecimiento y, sobre todo, empatía -, todo puede lograrse, hasta algo tan sencillo como dar de comer y de beber a alguien que no puede hablar…

      Qué gusto que el relato te parezca fraternal.
      Gracias por tus siempre esperadas palabras.
      Besos y abrazos para vos 😘😘😇😇 

  2. María Gil

    Ternura, eso me ha provocado la lectura de este bello relato, con una interjección que marca el paso del tiempo, de la vida.

    Un abrazo, Mariángeles.

  3. Barceló Martínez

    Hola, Mariángeles.
    Lo primero de todo desear que estés fenomenal y que todo te vaya muy bien.
    Del relato que nos presentas en esta ocasión, he de confesar que no sé si lo he comprendido en toda su dimensión, pues creo que se me escapa algún doble significado oculto en esas dos palabras «Pan» y «Té» y quizá una intención que no he sabido identificar en el título. ¿Es posible que haya un trasfondo que provenga de alguna novela o relato de un autor de referencia y por desconocer de qué se trata no consiga hilarlo por completo?
    El silencio puede ser muy bello, forma parte indispensable de algo tan sonoro como es la música y es necesario en la vida en general, porque produce paz, pero como todo, cuando es obligado pierde su connotación positiva. Sobre todo en el caso de una persona muda, que se ve forzada a desarrollar otros canales alternativos al sonido de su voz para comunicarse.
    Siempre es un placer comunicarme contigo y romper el silencio gracias a la palabra escrita, el medio de comunicación que compartimos.
    Un sonoro saludo y un cálido abrazo.

    1. Hola, querido Barceló. La verdad que sí, estoy fenomenal, porque Argentina está entre los cuatro mejores del Mundial de fútbol, que no es poco, jaja…😉😄 
      En cuanto al microrrelato en sí, no hay ningún doble significado oculto en las palabras «Pan» y «Té»; simplemente están entrecomilladas porque son una cita de diálogo, un parlamento (parlamentos de una palabra cada uno, pero parlamentos al fin), y en cuanto al título, «Dos tazas de té», hace referencia a la cantidad de tazas tomadas por «El mudo», no a la taza en sí… Quizás el error al titular el micro fue mío y debería haber puesto «La taza de té», o «Una taza de té», pero en lugar de eso, preferí hacer alusión al hecho exacto, a la cantidad de tazas de té bebidas y no al objeto en sí…
      Como le decía a Paloma más arriba, juguetonamente, con los créditos del final de las películas, esta historia es totalmente cierta: hace por lo menos treinta años que el mudo viene a casa de mamá a pedir pan y té; yo era chica cuando empezó a venir, y tanto mis hermanos como yo, preparándole su té y su pan, aprendimos a ser solidarios, a quererlo, y el intercambio de la visita aludida en el micro, el del «¡Ah!» del final, también ocurrió, y ahí soy yo la protagonista… En vez de rizar el rizo, como siempre hago en mis textos, jugando con palabras y expresiones idiomáticas, esta vez me serví de una historia personal que traté de narrar lo más sencillamente posible, y más allá de cualquier equívoco o resultado, estoy muy contenta… El tema de los «Anónimos» no me atraía, pero al darme cuenta de que con los «Silencios» ya tenía la historia, me agarré de ahí para escribir…

      Espero que esta larga explicación te haya sacado las dudas.
      Siempre es un placer leerte, y saber que me leés (lo del acento argentino en mi comentario a tu micro se me escapó, porque a no todos les suena bien o les gusta, pero a mí me encanta que te encante, jaja).

      Besos y abrazos para vos😘😘🤗🤗
      Mariángeles😇😇 

  4. Isabel Cristina Fernández Sánchez

    Este precioso y sencillo microrrelato ha provocado mucha conversación y mucho comentario; eso es porque nos ha atraído mucho como lectores pero a la vez, a mí personalmente, me ha servido para aprender a mirar más detenidamente lo que leo. Mi enhorabuena. Nos leemos.

  5. Hola, Mariángeles, tu relato dice mucho en pocas palabras. Nos habla de alguien que para comunicarse mínimamente debe hacer un gran esfuerzo (cuando para los demás es lo más sencillo del mundo) y esa dificultad ha determinado su vida. Para él pronunciar monosílabos, pidiendo “pan”, “té”, es su forma de relacionarse. Es consolador ver cómo las personas a las que acude atienden su humilde petición, son receptivas y no le cierran la puerta en las narices. En la sociedad tan individualista que hemos hecho, a veces por miedo, otras por egoísmo, etc., no es fácil encontrar personas así. Además la relación permanece en el tiempo por cómo está contado. Muy acertada también la última frase “y en esa interjección cupieron todas las palabras y el cariño del mundo”. Leo que está inspirado en hechos reales, en una vivencia de tu familia y tuya que nos narras en primera persona, lo que añade emotividad a esta entrañable historia. Felicidades y mucha suerte. Besos.

    1. Querida Juana, te agradezco enormemente lo que me decís sobre la frase que cierra el micro, la de la interjección, porque es la que tuve en duda hasta último momento…
      Me complace que la historia diga mucho en pocas palabras (que es el sueño de todo microrrelatista, creo yo), y es así, en efecto, nació de esta vivencia personalísima que tuvimos y tenemos con mi familia, así que me encanta que ese detalle le añada más emotividad, si se quiere…
      Como bien decís, hoy en día, la inseguridad a la que nos expone la vida contemporánea hace que seamos más desconfiados y cueste más ser solidarios y tender una mano, así que me alegra muchísimo haber podido mostrar esa faceta…

      Siempre me alegra recibir tus comentarios.

      Suerte y besos para vos😘😘😇😇

    2. A veces, para disfrutar de un buen rato no hace falta hablar mucho ni tampoco hacer grandes cosas, una taza de té es el ritual perfecto porque somos animales de rutinas y estas cosas nos calman y alimentan anímicamente. Tu mudo lo sabe y, lo que es más importante, lo transmite. Que sea real la historia demuestra lo importante de estas acciones.

      Buen texto, Mariángeles.

      Un abrazo.

      1. Así es, Manoli. Algo tan simple como compartir un té sin hablar demasiado, solamente estando para el otro, haciéndole sentir que nos importa, suele ser lo más reconfortante, la mejor medicina para el cuerpo y para el alma, y si la historia real lo ha sabido transmitir, quedo más que contenta…

        Gracias por «hacer doblete» con el comentario.

        Otro abrazo para vos🤗🤗😇😇

  6. Me encanta, Isabel Cristina, que el «precioso y sencillo microrrelato» haya provocado tanta conversación y comentario, pero sobre todo, que te haya servido para aprender a mirar más detenidamene lo que lees porque creo que leernos unos a otros es una de las mejores maneras que los escritores tenemos de aprender el oficio.

    Nos seguimos leyendo, entonces. Besos😘😘😇😇

  7. Alejandra

    Sencillo, cálido…
    La esencia elemental de la vida, en la consideración del Otro que, por los infortunios del tiempo, hubiera podido ser yo misma…
    Un agradecimiento del alma, un hito en el camino.

  8. Josep Maria Arnau

    Preciosas palabras las tuyas, Mariángeles. Nos muestran un mundo de silencio esclavo que ve la luz gracias a la generosidad humana. Palabras a su vez generosas que nos narran cómo también se puede mostrar afecto sin palabras. Enhorabuena.
    Un abrazo y suerte.

    1. ¡Muchas gracias,Josep María! Cuando las palabras faltan, y más en circunstancias así, es el afecto quien puede y debe hablar por nosotros y para otros…

      Me alegra que tan simples palabras te parezcan preciosas… 🥰🥰

      Suerte también para vos.
      Besos desde la Patagonia Argentina😘😘😇😇

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