70. El amargo néctar de la incertidumbre
Estás sentada en tu butaca de todos los días, el rincón donde la experiencia se acurruca contigo y las certezas se han vuelto escasas. Como cualquier otro día, se despliega a tu alrededor la vorágine familiar repleta de empeños, apremios y regañinas: “¿…filosofía? Mejor prepárate para dirigir la empresa, zoquete” “…demasiado papeleo, cariño. Este fin de semana no voy a poder.”
Conoces bien el suicidio de una desatención, el nocivo eco de la palabra desbocada, pero… cómo mostrar el frágil hilo del que todos pendemos ¿Cómo prevenirles? ¿Cómo enseñar la importancia de hacerse amigo de la incertidumbre?
Con un sordo suspiro, aceptas la invitación de la prudencia y te recuestas sobre el respaldo de tu longevidad, sabedora de que el tiempo no admite atajos, y los consejos, tampoco.


Estupenda redacción y descripción de lo que significa la experiencia de haber pasado por la incertidumbre y lo difícil de hacérselo comprender a la insensata e impaciente juventud.
Un saludo
Buscamos certezas, cuando en realidad, vivimos en una continua incertidumbre, porque nada de los que tenemos, ni incluso de lo que somos, es perenne. Admitir eso y actuar en consecuencia es la verdadera sabiduría, podemos llegar a darnos cuenta a través de un relato tan bellamente escrito como el tuyo, marca de la casa, el problema es que pronto se nos olvida y volvemos a nuestros afanes, que por efímeros que sean, sentimos como eternos.
Un abrazo y suerte, Antonio
Un abrazo y sierte, Anto oo
(Disculpa la última línea. Escribir sin gafas y en el móvil es mala combinación).
Otro abrazo.
Desde que nacemos convivimos con la incertidumbre, aunque suele costarnos un tiempo aceptarlo. Tu protagonista es sabia, pues ha vivido lo suficiente como para entenderlo.
Un abrazo y suerte.
Hermoso relato que hace honores a la sabiduría que y la prudencia que dan los años. Para algo tendrían que servir…
¡Qué bonito escribes, Antonio! Es un gusto leerte («el nocivo eco de la palabra desbocada», «te recuestas sobre el respaldo de tu longevidad») – qué arte para encadenar palabras que llenan al lector de poesía.
En las convocatorias de ENTC siempre se me pasan relatos sin leer (y aún más sin comentar). Voy a tener que echar un ojo más detalladamente para no perderme tus letras.
Un abrazo,
Carme.