Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

Single Blog Title

This is a single blog caption

77 El desorden de la soledad

Tuve una novia que quería ser escritora, era la persona más desordenada del universo y un día se marchó.

La perseguía por la casa recogiendo platos, libros, zapatos y ropa interior; ponía cada cosa en su sitio y terminaba la jornada agotado, a pesar de todo la amaba.

Lo que más me gustaba era, al final del día, rescatar de la papelera y del suelo los trocitos de papel que cada noche desechaba. En ellos anotaba ideas, hacía listas de personajes y esquemas con su lápiz de dos puntas de color rojo y azul.

La quería tanto que, cuando se fue, no supe qué hacer. Invitaba a mi hermana e insistía para que se trajera a los niños a poner algo de desorden en mi frustrado hogar, pero ella venía sola, porque creía que necesitaba tranquilidad.

Supe que lo había superado cuando comencé a odiar a mis sobrinos y cuando, una noche de San Juan, quemé en un ritual inventado por mí el montón de papeles que había reconstruido como un puzle.

Poco después la vi en televisión, un presentador bajito la entrevistaba porque había ganado el premio mejor dotado económicamente del país.

8 Responses

  1. ¿Y por qué se habrá ido? Quizás porque necesitaba seguir desordenando libremente su vida en busca de historias que la llevasen al Premio Planeta. El título me ha hecho pensar: la soledad no buscada desordena la vida.

  2. Ángel Saiz Mora

    No se puede tener todo, por ejemplo, ser creativa y ordenada a la vez, lo que no quita que se puedan conseguir los objetivos, y que otra persona ordenada, es decir, el polo opuesto, la eche de menos y la necesite como contrapunto complementario a su vida.
    Un relato que muestra que la soledad no deseada todo lo revuelve, y que los extremos se necesitan.
    Un abrazo y suerte, Almudena

    1. Almudena Pérez

      Gracias, Ángel, por tu comentario siempre certero.
      Un abrazo. Me alegro mucho de haberte puesto cara por fin.

  3. Dos extremos, dos polos. Uno necesitaba el desorden; el otro, lo contrario. Se contentaba con los trocitos de papel para reconstruir el amor cada día. Pero no fue suficiente. Las cenizas, como el Fénix, marcan un renacer. Estupendo texto. Suerte y abrazote, Almudena.

  4. Rosalía Guerrero

    Pues al final acaba bien: ella con su premio y el odiando a dios sobrinos. Como la vida misma.
    Un abrazo y suerte.

Leave a Reply