78. Equilibrio Termodinámico
Entropía odia a sus padres. Y no solo porque eso es lo normal a los dieciséis, sino porque hoy el profesor de física ha hecho el enésimo chiste a costa de su nombre y de la segunda ley de la termodinámica. Por suerte, sus compañeros no se han reído, aunque ella sabe que ni siquiera han entendido la broma.
Por la tarde, mientras ordena su habitación y se dispone a hacer las tareas, Entropía oye a su madre tarareando en la cocina. La escucha batiendo huevos, oye ruido de cacharros y de algo que se rompe… Sabe que la cena será un absoluto desastre y que los platos sucios se amontonarán de nuevo en la pila hasta que ella decida poner el lavavajillas.
Cuando su padre regresa del trabajo, lanza los zapatos y la chaqueta al suelo y abraza a su madre entre risas. Están contentos. Ella suspira y recoge las cosas del suelo. Sus padres sonríen, la regañan diciéndole que la naturaleza tiende al desorden y que es inútil pasarse el día colocando las cosas en su sitio, que tiene que dar ejemplo para cuando nazca su hermanito. Por cierto, ya tienen un nombre para él: se llamará Caos.


Presiento que en esa familia su mundo se va a volver, por decirlo de algún modo, más divertido. La verdad es que me identifico con ellos. Me siento incapaz de tener la casa ordenada durante más de tres segundos seguidos, ¡ni siquiera cuando vienen visitas!, ja, ja.
Un abrazo y suerte, Ana.
Para que exista equilibrio es necesario que los opuestos estén presentes y convivan. Ese hogar va a ser una lucha de fuerzas, pero también un espacio interesante a estudiar. De las leyes de la física, de los procesos químicos y de la naturaleza en general nadie está libre, mejor aceptarlo, estudiarlo para poder entenderlo, y disfrutar con relatos como el tuyo.
Un abrazo y suerte, Anna
De todas formas, en los genes de esos caóticos padres se escondían algunas cadenas de ADN que adoran el orden. Entropía puede esperar a la mayoría de edad y cambiarse el nombre. Sintropía también es bonito (Sintropía Martínez del Arco y López-Cifuentes), bien chulo, como el texto que enfrenta caos y orden personificados, humor y amor, presente y futuro. Me encanta que sea la adolescente quien personifica el orden. Suerte y abrazote, Anna.
Pues he aquí la importancia de llamarse Entropía, todo un condicionante de vida. Quizás no pase lo mismo con su futuro hermano Caos , jajaja.
Me ha gustado el tono del relato y el intercambio de roles. Una adolescente ordenada y unos padres nada restrictivos y de costumbres relajadas.
Un abrazo
Ay, que penita me da Entropía, con esos padres y el nuevo hermanito. Seguro que en cuanto tenga edad suficiente se larga de esa casa.
un abrazo y suerte.