69. EL GRAN HACEDOR (Belén Sáenz)
Era hábil modelando el barro y rápidamente escaló hasta la cima de la cadena de producción. La imaginación le aguijoneaba, así que empezó a dotar a las figuras de apéndices asombrosos y colores sobrenaturales. Al Instructor le cayeron en gracia sus ocurrencias y, pese a la prohibición, decidió insuflar un hálito de vida en alguno de sus proyectos. Se autorizó al operario el acceso a otros materiales. Aunque seguía fabricando homúnculos estándar, patentó otros de mazapán que se vendían con un margen de beneficio astronómico. Las vacas con triple cuerno de oro y los jazmines pensantes se agotaron. El director de marketing le dijo que sería bueno que se especializara en esas mercaderías maravillosas. Fue entonces cuando diseñó la luna diurna, las aguas de bolsillo y su creación estrella, la Mujer. Lunes, martes, miércoles… llegaba extenuado, pero con el pecho henchido, a la pequeña buhardilla que habitaba, lo más cercano a la Vía Láctea que pudo costearse. Jueves, viernes, sábado… le aterraba el gentío que se agolpaba en su calle demandando, exigiendo. Más y mejor. El séptimo día no descansó. Huyó en una nave interestelar de segunda mano hacia un anodino planeta azul al otro lado de la galaxia.


Una versión “ un tanto tergiversada” de la oficial cristiana. Divertido! No, si ahora nuestro creador va a ser un extraterrestre a la fuga !
¡¡Dios, qué fantasía!!!
Llegó al planeta azul y creó seres vivos variopintos y maravillosos, salvo cierta especie a su imagen y semejanza, demasiado peligrosa.
Un abrazo y suerte con esta reescritura imaginativa del Génesis, Belén.
Me encanta esta versión alternativa de la Creación que derrocha imaginación por los cuatro costados, tanto por parte del protagonista como de la autora. El párrafo final es maravilloso.
Un abrazote, Belén.
Qué imaginación, Belen. Propia de una historia del Génesis recogida en un Manual de Marketing intergaláctico.
Genial y divertida.
Enhorabuena
Belén, me ha encantado todo, pero me has ganado con el agua de bolsillo y la nave de segunda mano. Vaya fantasía.
Un abrazo y suerte.
Jajaja, la imagen de ese dios huyendo en una nave interestelar de segunda mano no tiene precio. Ese último párrafo es un magnifico micro por si solo.
Un abrazo