Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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100. El hombre que soñó que el mar le traía una botella de vidrio verde y que dentro, no había un papel sino una estrella. Pero las sombras, ya sabe usted son así (María Rojas)

Un día de enero, de ventisca atardecida, el hombre con el rostro surcado de vejez y arropado con abrigo, bufanda, guantes y gorro, salió a la terraza a mirar el mar.
Dicen que las sombras no matan, por incorpóreas, que solo oscurecen el horizonte. Pero a este hombre, yo vi desde mi ventana como una sombra, con sentimiento tajante, lo dividió longitudinalmente en dos mitades.
Las larguras jugaron a unirse, a guardar equilibrio como danzantes en una cuerda circense. La lucha fue tenaz, hermosa, imposible.
La sombra derecha, después de ponerse y quitarse varias veces el medio abrigo, la media bufanda, el guante y el medio gorro, se volvió plomada y se lanzó terraza abajo sin apenas hacer ruido en su caída. Al pasar frente a mí, coqueta, me guiñó un ojo.
A la sombra izquierda, le salió un alón malaquita, que hizo que se elevara. La mano enguantada se convirtió en pinza de cangrejo que fue marcándome en un chisporrotear verdoso el caminar hasta llevarme a mi mar. El Pacífico.

6 Respuestas

  1. María Rojas

    Graciiiias
    Mariángeles Abelli Bonardi. Pensé que a lo mejor aquí el título resultaba casi tan largo como el relato. Me atreví.
    Un abrazo primaveral

  2. Ángel Saiz Mora

    El título, casi un relato en sí mismo, proporciona pistas sobre este personaje partido en dos. Una de las mitades termina en el agua y otra en el cielo. Podría interpretarse como que su final terrenal ha terminado y pasa a formar parte de la naturaleza, algo que, aunque luche contra ello, ni él ni nadie puede evitar. Testigo de todo es una botella que puede simbolizar esa misma naturaleza que siempre se cobra a su presa, todo nace, muere y pasa a formar parte de lo existente. El agua y las estrellas están en nosotros como nosotros en ellas.
    No sé cuánto habré acertado en mi pequeña interpretación. Lo que si sé con seguridad es que se trata de un relato interesante, audaz y lejos de lugares comunes.
    Un abrazo y suerte, María

  3. Nuria Rozas

    Me ha en-can-ta-do. Lo he leído mil veces y en cada lectura me siento inspirada. Mi más sincera enhorabuena por él.
    Saludos María.

  4. María Rojas

    Gracias: Ángel, María Jesús y Nuria por comentar sobre el hombre que al final de su tiempo tiene la gran suerte de volar y caer con armonía.

    Dese el Mediterráneo un fuerte abrazo.

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