37. El larguero
Besas el balón y lo plantas en el punto de penalti. Empleas unos segundos en estudiar la liturgia del portero, observas cómo seca los guantes con una toalla que devuelve a la base del poste derecho, cómo da saltitos sobre la línea de cal. Entonces bajas la mirada y, con los brazos en jarra, la concentras en el esférico.
Te echaste el equipo a la espalda al quedaros con nueve jugadores y fuiste fundamental para conseguir llegar al descuento con el marcador empatado. Asumes la responsabilidad de chutar el penalti que tú mismo provocaste. Igual que asumiste, en su día, renunciar a una infancia feliz por sacar a la familia adelante al enfermar tu padre. Como superaste el accidente de tu hermano. Como volviste a entrenar después de la lesión que todos creyeron que significaría el final de tu carrera.
El árbitro hace sonar su silbato. Levantas la vista y ves bracear al guardameta. Inicias la carrerilla previa al golpeo del balón, sabedor de que nadie puede impedir que anotes el gol que os dará la épica victoria, el título, quién sabe si la convocatoria con la selección nacional tras una temporada excepcional.
Que nadie evitará la merecida gloria.


La clave para conseguir un objetivo es tener fe en que puede lograrse, arremeter con coraje, creérselo, no dar pábulo a la posibilidad del fracaso. Este jugador no duda. Lo conseguirá o no, pero su actitud ayuda.
Un abrazo y suerte, David
Gracias por tu comentario, Ángel. Esta página no sería la misma sin tu incansable labor, que también acometes con coraje, como los protagonistas de esta convocatoria.
Un abrazo de vuelta y suerte para ti también, amigo.
Me encanta, David. ¡Qué buena descripción de ese momento en el que marcará un gol a su pasado! Mucha suerte
Gracias, Nieves, me alegra mucho que te haya gustado el texto. Cruzaremos los dedos, porque yo no tengo muy claro si esa pelota acabará entrando o no en la portería.
Mucha suerte para ti también, amiga.
¡Qué bueno David! Dicen que un título es medio microrrelato. Aquí es, además un broche perfecto a esa genial descripción.
Gracias, Sergio, por tu generosa valoración del texto.
Te deseo mucha suerte para esta convocatoria.
Justo lo que ha escrito Sergio es lo que iba a poner yo, más o menos. Ese título magnífico concluye, resuelve.
Entonces te contesto, más o menos, lo mismo que le acabo de contestar a Sergio 😉 Gracias por tu generoso comentario y mucha suerte, Edita.
Así que se estrelló en el larguero. No todo sale bien. Este chico es sabedor de que es así. Aunque lo más importante es que sabe levantarse cuando cae. De esta sale!
El personaje tiene vida propia desde que colgué el texto en la web. Tiene la autonomía suficiente para reintentarlo o venirse abajo. Confío en que le echéis un cable, aunque no le ha ido mal del todo apañándoselas él solito hasta que ha chutado este último balón.
Mucha suerte en esta convocatoria, Rosa.
Salió tu vena futbolera y has escrito un micro muy emotivo. Suerte, David.
De vez en cuando hay que agitar la bufanda literaria y cuestionar un poquito el tópico del garrulismo asociado al fútbol. Surte para ti también en esta convocatoria, amigo.
Desde luego, coraje no le falta a tu protagonista, y lo ga demostrado a lo largo de su vida. Por eso creo que merecía ese gol, y el título me ha apenado.
A pesar de no ser nada futbolera, este micro me ha gustado. Épico.
Un abrazo y suerte.
Digamos que le he creado al protagonista una última dificultad porque tengo la curiosidad de ver cómo se sale de esta. Celebro mucho que te haya gustado el texto.
Abrazo de vuelta y suerte para ti también, Rosalía.