36. EL AMOR LESIVO DEL TÍO NOAH (Rafa Olivares)
Escritos en una hoja pautada, con letra cursiva y redondilla, quedaron olvidados entre las páginas de una novela romántica los versos del tío Noah. Años después de que se hiciera nube, hojeando el libro, su sobrina Ruth encontró el poema. En encendido estilo libre, el tío Noah ensalzaba su primer amor juvenil, describía el descubrimiento del sexo y relataba los apasionados encuentros a escondidas. También rezumaba melancolía por la ruptura de la relación, a la que le empujó el rechazo y la censura de su intransigente familia. Algo que, al parecer, provocó la ira furibunda de su amado, el joven y despechado Adolf.


Un amor lesivo, con un personaje tan demoníaco como real, pero más lesivo fue para el mundo no tener el coraje de seguir con esa relación. La «ira furibunda» posterior de un «despechado» nunca fue tan nefasta.
Un abrazo y suerte, Rafa
Gracias, Ángel. Ya se sabe que hay quien no soporta el despecho y reacciona con violencia; extrema violencia en en este caso contra media humanidad.
Un abrazo.
Coincido con Ángel: el mundo sería distinto si el amor y el coraje hubieran triunfado.
Un abrazo y suerte.
Otro gallo habría cantado.
Gracias, Rosalía.
Un beso.
Las encrucijadas que tiene la vida. Si estos dos hubieran seguido con su relación, estoy segura que la vida del planeta hubiera sido distinta. Mejor, no se sabe. Pero distinta si.
Gente tarada, y mucha más dispuesta a seguirles, las ha habido en todas la épocas, así que sí, si ese amor hubiera tenido continuidad algo distinto habría sido.
Gracias, Rosa.
Un beso.
A uno le faltó coraje del bueno y a otro le sobraron toneladas del malo. ¡Hay qué ver la que se puede montar por un amor complicado! Muy bien expuesto, como siempre.
Entre la intransigencia de la familia y la maldad del bigotito, buena se lio.
Gracias, Edita.
Un beso.
Teniendo en cuenta lo que hizo «el joven y despechado Adolf» al liberar su «ira furibunda», creo que el adjetivo «lesivo» se queda cortito…
Y eso de poder meterse en la cabeza de un ser tan nefasto a través de un poema de amor, vaya si sería un hallazgo…
Me encantan este tipo de micros, Rafa, donde la última palabra cierra la interpretación del texto y le pone el moño. En ese sentido, quedo a tus pies y me saco el sombrero, maestro…
Muy bueno.
Un beso grande,
Mariángeles
Hola, Mariángeles, gracias por tus siempre gratas palabras. Sí, en esta ocasión, he tratado de que solo una palabra, Adolf, de sentido y soporte el relato.
Besos transatlánticos.