59. El principio de incertidumbre de Heisenberg (Fuera de concurso)
Si observamos con detenimiento, comprobaremos que tiene los ojos abiertos, que mira el mundo a pesar de no saber lo que es el mundo. Aún tiene una visión limitada, desvirtuada y parcial. Mueve la mano intentando capturar el aire o un objeto cualquiera. Si accedemos al interior de su fresco e inmaduro cerebro en este preciso instante, vemos la exuberancia sináptica, la velocidad a la que se establecen las conexiones neuronales, la excitación producida por el glutamato, las proteínas, la mielina, las ondas gigantes despolarizantes: un pequeño universo bioquímico y eléctrico. ¡Cuidado con esa dendrita! Decimos adiós a la coreografía molecular masiva y abandonamos el cráneo justo cuando su pie golpea nada y emite un sonido gutural. En el cuarto contiguo, otros dos seres, de tamaño y edad superiores, escuchan ese sonido mientras pierden conexiones neuronales a la vez que planifican mentalmente la vida del otro ser: banquero, piloto de carreras, periodista de fama, capitán, notario… Un ruido. Otro, como de chasquidos. Otro. Volvemos rápidamente a la primera habitación. Desde arriba observamos al pequeño Heisenberg en su cuna. Tiene su chupete, pero no entiende dónde estaba en el momento anterior ni cómo ha llegado a su boca.


¿Quién le habrá puesto ese chupete? ¿El propio bebé de forma inconsciente? ¿Alguna realidad cuàntica que escapa a toda lógica, pero la tiene? ¿Un fantasma?
Tan bien escrito y descrito como inquietante con ese final abierto.
Un abrazo, Rafa
El cerebro es un órgano maravilloso, y tú nos has contado su desarrollo de forma alucinante. Y el chupete, pues supongo que estaba en la cuna y en un movimiento del bebé su boca se ha encontrado con él. Qué lindos son así…
Un abrazo y suerte.
Acabo de enterarme de que mi incertidumbre es muy superior a la del físico ese. ¿Tendría que salir mi caso en los libros? ¿O en la tele, por lo menos? ¿Cómo se mide la cantidad de incertidumbre? Ni siquiera sé si mi opinión sobre el fenómeno chupete debo mencionarla porque estoy tan segura de tener la razón que me hace desconfiar. ¿Lo digo? ¿No lo digo? Lo digo y luego me arrepentiré, seguramente. El chupete se lo puso el padre o la madre, a hurtadillas, sin encender la luz, antes de que el bebé empezara a llorar.
Siempre he pensado que la ciencia se presta a jugar con los microrrelatos y viceversa, que no están reñidos. Gracias, Ángel, Rosalía, Edita, por pasar, comentar. Abrazos no cuánticos.
Original relato sobre un bebé futuro científico. Desde la cuna ya apuntaba maneras!
Buenísimo relato que combina a la perfección la descripción científica con la descripción de los movimientos del bebé hasta llegar a ese final en el que él coge el chupete y se lo pone. Aynsssss Heisemberg ya experimentando desde pequeño.
Un abrazo
Los misterios de la física cuántica no los entiende nadie aunque todos sean verdad. Más allá del mundo de la razón están los espines, los momentos angulares y los observadores que lo estropeaban todo. Genial relato donde se acredita que Heisenberg empezó con un chupete, símbolo icónico del pecho materno. Enhorabuena maestro.