Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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ENTCERRADO 6 …páginas definitivas

Hay objetos que forman parte de historias increibles, y otros, como los libros, no solo las contienen, sino que además… Bueno, eso es lo que os toca aportar a vosotros en esta penúltima convocatoria del ENTECERRADOS. Los libros son objetos muy muy poderosos…

Os recordamos las condiciones que debéis cumplir para participar:

El relato no puede sobrepasar las 100 palabras sin incluir en su cuenta el título y la frase de inicio y de final obligatorias.

El periodo para su publicación coincide con el del concurso general, o sea, hasta el próximo 10 de noviembre, incluido.

Cada autora o autor solo puede presentar un relato en esta propuesta.

El relato debéis publicarlo como “comentario” en esta misma entrada, y una vez hecho no se permitira correcciones ni cambios.

Estas son las frases obligatorias

 

FRASE DE INICIO

Aquel libro recogía algo más que una historia

 

FRASE DE CIERRE O FINAL

volvería a hacerlo.

29 Respuestas

  1. Eva García

    1. Magias
    Aquel libro recogía algo más que una historia de fantasmas decimonónicos. Nadie se percataba, pero estaba lleno de mensajes subliminales y hechizos ocultos sutilmente enhebrados entre otras palabras. Lo sé porque pasé meses deslizándolos a modo de correcciones en el manuscrito de José. Jamás se lo conté. Me sentí bien cuando se convirtió en un superventas y su autor, un pobre diablo, salió del pozo en el que vivía para sentir los arrullos de la fama por primera vez. Que nuestra amistad acabara rota por la mala digestión de su éxito y su soberbia solo fue un daño colateral. Pero, solo por ver brillar sus ojos de nuevo, volvería a hacerlo.

  2. 2. SEPARADOS POR UN LIBRO

    Aquel libro recogía algo más que una historia, era tu favorito, el que siempre ojeabas antes de dormir, por eso antes de huir de ti y sin billete de vuelta, lo metí en mi maleta… por si encontraba en él una explicación a lo que nos estaba pasando.
    Al abrirlo descubrí el nombre de una mujer.

    Mi tren se para, la veo sentada con una maleta en el banco de una estación cualquiera. Huye de ti. En sus manos descansa un libro. Es mío. Me lo dedicaste tú. Ella no lo sabe pero las dos partimos en el mismo tren. Aunque siga amándote con locura, volvería a hacerlo.

  3. Paloma Casado Marco

    3. Resistencia
    Aquel libro recogía algo más que una historia, contenía la información que pasaba a la Resistencia. El método era sencillo, aunque no exento de riesgos; yo subrayaba con lápiz palabras que formarían las frases necesarias y luego dejaba el tomo en el estante acordado de la librería. Después, algún camarada se encargaba de recogerlo y memorizar el mensaje prohibido. Un día al abrirlo encontré manchas de sangre en una de sus páginas. Alarmado me apresuré a cerrarlo para marcharme. Entonces sentí el peso de una mano sobre mi hombro.
    Mientras espero la muerte pienso en mi vida. Sé que he cumplido con mi deber y volvería a hacerlo.

  4. Ángel Saiz Mora

    4. UN ESTORBO
    Aquel libro recogía algo más que una historia, era mi biografía; algo dentro de lo usual, salvo porque estaba publicada antes de que yo naciese. Consciente de ser el único hombre conocedor de su futuro leí hasta la última línea, para llegar a un crimen pasional: Laura, cansada de nuestra convivencia, me abandonaba por otro, llena de ilusión. Luego yo, enloquecido, terminaba con los dos.
    Conseguí un revólver y lo utilicé con decisión. Ahora tengo una eternidad para recordar cómo oprimí el gatillo, el frío del cañón en mi sien. Prometí a Laura hacerla feliz a cualquier precio y lo logré. Volvería a hacerlo.

  5. alejandro pozo

    5. MAL DE AMORES

    Aquel libro recogía algo más que una historia, era el preferido de mi madre. La recuerdo muchas tardes, sentada en el jardín, con su librito de Bécquer en el regazo y la mirada perdida, lánguida.
    Al hojearlo, una nota voló y al recogerla identifiqué la letra suya, menuda y romántica.
    “Querido, si vienes el domingo, verás a tu hija, ten cuidado, creo que sospecha”.
    La volví a colocar encima de la rima XXX que terminaba con
    “Yo digo aún, ¿por qué callé aquel día?
    Y ella dirá, ¿por qué no lloré yo?”.
    Ahora comprendo sus últimas palabras en el lecho de muerte, ese sábado
    – Volvería a hacerlo.

  6. Esperanza Tirado Jiménez

    6. Viven en nuestra memoria

    Aquel libro recogía algo más que una historia de una ciudad cualquiera. Eran las alegrías, estrecheces del día a día, quereres y otros muchos desvelos de tantos vecinos, que hoy nadie recuerda, los que resurgían de entre aquellas páginas que olían a nuevo.

    Apenas tuvo repercusión entre los medios; la escritura no interesa, se excusaron algunos. Pero a todos los que participaron les quedó una perenne satisfacción interior. Y si surgiera una nueva oportunidad, investigarían, preguntarían y escribirían nuevas historias para honrar la memoria de los que sacaron adelante a su ciudad. Ella estaba segura de que volvería a hacerlo.

  7. María José Escudero

    7. Blanco roto
    Aquel libro recogía algo más que una historia de ficción—pensaba mientras recogía el premio—. Sólo ella sabía que era verdad y la prueba estaba colgada en su armario: un vestido largo que exhibía con impudicia la sangre salpicada.
    Había cambiado de ciudad y profesión varias veces, pero siempre cargaba con aquella evidencia en su equipaje. Y es que, cuando le vio flirteando con su hermano el mismo día de la boda, lo mandó al infierno con el beso más corto y el cuchillo más largo. No fue difícil deshacerse del cuerpo, bastó un “me ha abandonado” y mucha tierra. Y visto el éxito de la novela, volvería a hacerlo

  8. Paloma Hidalgo

    8. NATACIÓN SINCRONIZADA
    Aquel libro recogía algo más que una historia de España, entre sus páginas estaba escrita nuestra adolescencia. Cuando aún no te afeitabas, yo llevaba el pelo recogido en dos trenzas, y creíamos que estábamos hechos el uno para el otro. Corazones encerrando todas las erres, de Ramón, alguna flor disecada, alguna de esas notitas que me ponían el corazón a mil por hora. Dudé en enseñártelo, por tu mujer, por mi marido, pero una mañana, cuando entraste en la tahona, me decidí. Y se te inundaron con tanto amor los ojos, que supe que pronto, quizás con el de matemáticas, volvería a hacerlo.

  9. Milagros Sánchez

    9. SECRETOS DE ESTADO
    Aquel libro recogía algo más que una historia imposible de ser contada, sus páginas habían sido arrancadas de cuajo y apenas quedaban pequeños fragmentos enganchados en las cabezadas, que las unían al taco. A partir de aquí, inicié mis pesquisas, me inquietaba conocer el motivo. Sin embargo, no hubo explicación por parte de los responsables, por lo que decidí escribir una novela sobre la transición política. Estaba tan motivado que después del disparo en la nuca, me repetí a mi mismo que si regresaba en otro cuerpo, volvería a hacerlo.

  10. Jesús García Caurel

    10. TEMPUS FUGIT
    Aquel libro recogía más que una historia de amor y de odio. En sus capítulos se relataba la vida de unos enamorados para los que el tiempo no significaba nada. Fluían en él hacia atrás y hacia delante cómo dos viajeros intemporales.
    Desayunaban en la Grecia clásica; paseaban por la Edad Media; contemplaban la puesta de sol en un lejano futuro…
    Hasta que el la traicionó.
    Despechada, ella aprendió los secretos del tiempo del mismísimo dios Chronos, para dejar confinado a su ex-amante en un instante del que nunca podría salir.
    En el capítulo final del libro ella decía que, si se volviera a repetir la historia, volvería a hacerlo.

  11. 11. LA PRIMERA PÁGINA
    Aquel libro recogía algo más que una historia, me di cuenta nada más abrirlo. «Para Javichu, mi fantasía, mi amor, mi destino. Érika».
    Me reconcomía las entrañas, pero no podía parar de leerlo. Todo el viaje en metro desde la biblioteca pública hasta casa sin pasar de esa página, imaginando a Javichu con esa hija de puta. Si él nunca leía, ¿qué coño hacía con un libro dedicado por su amante, una escritora?
    Del cabreo que me pillé tuve que bajarme una parada antes, para darme el aire. Cuando recobré la respiración, me prometí no volver a leer ninguna dedicatoria, pero eso de imaginarme en otra piel, buff, creo que volvería a hacerlo.

  12. Esperanza Temprano Posada

    12. EL RINCÓN DE LAS PÁGINAS BORRADAS

    Aquel libro recogía algo más que una historia, los personajes entrábamos y salíamos de sus páginas y nos mezclábamos con los protagonistas de otras obras, ya fueran pasajeros de un autobús, trabajadores de una fábrica, o un ejército de milicianos. En una de estas escapadas conocí a Margot, una espía nazi que me sedujo y le cedí mi papel de protagonista. Desaparecí de todos los capítulos y caí en el lugar donde habita el olvido: el rincón de las páginas borradas. Acabó conmigo, le entregué mi alma y a pesar de ello, si pudiera deslizarme solo una noche más entre sus sábanas, volvería a hacerlo.

  13. Alvaro Abad

    13. Descatalogado

    Aquel libro recogía algo más que una historia. Nada más acercar mi mano para cogerlo, el título se deshizo en asustadas letras que se amontonaron en la esquina superior derecha de la cubierta, como se arremolinan las ovejas en el redil cuando aúlla el lobo. Lo abrí, y en cada hoja sucedió lo mismo: como hormigas, las letras huyeron despavoridas hacia los bordes. Las páginas se fueron quedando en blanco. Solo alguna letra cruzaba temblorosa decidiendo aún hacia dónde escapar.
    Estaba claro. Otro típico caso de libro nunca leído, arrinconado y abandonado. Una vez calmados, libro y lector, lo leí del tirón. No me gustó, lo reconozco, pero volvería a hacerlo.

  14. María Gil

    14. PERLAS
    Aquel libro recogía algo más que una historia de piratas. ¡Era un mapa del tesoro! Solo había que seguir las pistas esparcidas por sus textos para encontrar diez perlas. El autor, fallecido hacía treinta años, las había ocultado. Un día saltó la noticia de que alguien había localizado uno de aquellos nácares perfectos. Y ahí comenzó mi obsesión. Robé el tiempo al resto de mi vida para sumergirme en aquellas trescientas páginas buscando indicios. Perdí trabajo, amigos y familia. Ahora duermo en la calle con mi libro protegido entre los brazos. La soledad es fría y el hambre duele. Y aun así, si naciera de nuevo, volvería a hacerlo.

  15. 15. Ajuste de cuentas

    Aquel libro recogía algo más que una historia. Bien lo sabía Murray que, tras pensarlo mucho, decidió sacarlo a la luz. Aunque «cualquier similitud entre sus personajes y la realidad fuera pura coincidencia», quiso el azar que el libro llegara a manos de su antiguo preceptor que, dándose por aludido, decidió tentar a la suerte, para congraciarse con el pasado. Cuando Murray lo vio venir, volvió a sentir de nuevo la rabia y el asco de antaño. Alérgicas al saludo, sus manos fueron directas a la garganta de aquel indeseable que sorprendido, sucumbió a la presión. Murray sentenció ante el juez: «Volvería a hacerlo».

  16. 16. GÉNESIS. EDICIÓN CLASIFICADA
    Aquel libro recogía algo más que una historia, contenía el relato del origen de todo. Desde aquel día, supongamos que era lunes, en que empezó separando luces de tinieblas. Al siguiente construyó el cielo. El miércoles se dedicó a dar forma a la tierra, continentes e islas, mientras que en una nueva jornada se ocupó de inventar estrellas y cuerpos celestes, y en la posterior, los seres que habitarían las aguas y los que surcarían los aires. El sábado creó, a su imagen y semejanza, al hombre y el domingo descansó, pero con cierto desasosiego porque pensó que, si pudiera echar marcha atrás, lo del día anterior no volvería a hacerlo.
    EdH 2019

  17. 17. UNA PÁGINA POR DÍA
    Aquel libro recogía algo más que una historia, porque llevaba engarzada en cada letra y en cada frase un suspiro fugitivo, una caricia recibida, un sentimiento convertido en mariposas en el estómago. La nana cantada por una madre y el embeleso del niño recién nacido. Los recuerdos del abuelo cuando asaba castañas a los más pequeños. Los hijos nacidos y después los propios. La letra de la canción más hermosa cantada a la compañera de vida; tanto cuando se conocieron, como a lo largo de los momentos compartidos. Las lágrimas derramadas cuando ella partió. Las 32.485 páginas relatadas con sangre y dolor; pero a pesar de los pesares volvería a hacerlo.

  18. Belén Sáenz

    18. QUERIDO DIARIO
    Aquel libro recogía algo más que una historia de mi vida. En las primeras hojas estaban el primer cromo de purpurina que me compró papá, bastantes versos apresurados y mis ilusiones confesables. Entre 1985 y 2003 ocupabas hasta los márgenes. Con la tenacidad de una hormiga fuiste trazando cuadrículas y dobles rayas, emborronándome los renglones con tus patitas manchadas de tinta. Ninguna goma conseguía borrarte; intenté ahogarte en típex e incluso rascar el papel con una cuchilla. Tuve que reunir todas mis fuerzas para agarrar en bloque las páginas que subyugabas y arrancarlas desde el lomo, abierta la esperanza porque aún me quedaban muchas en blanco. Volvería a hacerlo.

  19. La Marca Amarilla

    19. SERÁ UNA VEZ

    Aquel libro recogía algo más que una historia escrita, algo más que ese cuento que me leías una noche tras otra, siempre diferente y siempre improvisado; lo supe cuando crecí, cuando aprendí a dar las gracias, a perdonar, y a leer tu dedicatoria de la primera página: “No me culpes por haberte traído al mundo a pesar de saber que yo me iría, sé que papá te hará feliz y que harás feliz a quién te propongas. Si la vida mil veces me pusiera en el mismo brete, mil veces volvería a hacerlo”.

  20. 20. EL MORISCO
    Aquel libro recogía algo más que una historia: realidad y ficción se confundían hasta tal punto, que creí perder la cordura, como el viejo hidalgo.
    Traduje al castellano, una por una, las palabras del historiador arábigo. Don Miguel, que decía ser un simple recaudador de impuestos, me pagó con dos arrobas de pasas y dos fanegas de trigo. A decir verdad, más pudiera haber obtenido si hubiera imaginado el alcance de la obra. Sin embargo, me complació tanto su lectura, que volvería a hacerlo.

  21. 21. SOMETIMIENTO
    Aquel libro recogía algo más que una historia de guerra y paz, de amor en tiempos del cólera, de gigantes y molinos o de cuatro mujeres dejando su mensaje después de la señal.
    Aquel libro era apenas un catálogo con todos los libros que se vendían y que nunca podría comprar. Imaginaba páginas e historias donde la Regenta y Alicia jugaban a la Rayuela para sobrellevar cien años de soledad.
    Aquel libro era una puerta abierta a un mundo mejor, hasta que se la cerraron de un portazo. Él lo redujo a cenizas y juró que volvería a hacerlo.

  22. 22. COLORÍN COLORADO
    Aquel libro recogía algo más que una historia. Cada noche, mamá me leía algo distinto. La parte que más me gustaba era: ¡Colorín colorado! Porque mamá sonreía, besaba mi frente y susurraba “A dormir, Elenita. Mañana seremos felices”. Yo cerraba los ojos y pensaba en los Colorines colorados que harían feliz a mamá: ¡Colorín colorado! Y la llorona de Juanita dormiría como la bella del cuento… ¡Colorín colorado! Y papá no regresaría a casa. Pero si arrojaba miguitas de pan para encontrar el camino, yo me disfrazaría de bruja y le daría una manzana. Y si la tiraba de un manotazo, como nuestra sopa y su silla, yo ¡volvería a hacerlo!

  23. Salvador Esteve

    23.El terrorista

    Aquel libro recogía algo más que una historia, sus páginas troqueladas cobijaban un revolver. El arma, durante años, convivió con la palabra y el pensamiento que la obra atesoraba. Me dirigí a la cumbre del cambio climático. Entré sin dificultad, desenlibré al arma y empecé a disparar. El cañón, humeante, escupía letras a discreción, las vocales y consonantes se incrustaban en los cuerpos de los contertulios. La negra savia anegaba la oquedad de su razón. Rápidamente llegaron a un acuerdo satisfactorio para el bien de la humanidad.
    Ahora estoy en la cárcel por altercado y homicidio; el conserje, de débil corazón, sufrió un infarto mortal. No me arrepiento, volvería a hacerlo.

  24. 24. EL PODER DE LAS PALABRAS

    Aquel libro recogía algo más que una historia. Reunía los mimbres que sostenían las tradiciones del presente. Una pequeña variación, a través de la interpretación de los tiempos, podría tener un efecto devastador. Le temblaron las manos al explorador bajo el sol mesopotámico. Tomó el ejemplar y depositó en su lugar la réplica que portaba. Idéntica por fuera.
    En los escasos metros de regreso a su máquina del tiempo comenzó a desvanecerse. Un nuevo curso temporal se abría paso. Sonrió. Su cuerpo, poco a poco, se convertía en parte del desierto. Pensó que era un signo de esperanza. Pensó que si tuviese la oportunidad, volvería a hacerlo.

  25. Asun Paredes

    25. LO QUE PUEDE CONTARSE EN TRES PÁGINAS

    Aquel libro recogía algo más que una historia de la familia.
    En la primera página, junto a nuestros nombres y la fecha de la boda, se leían entre líneas los mensajes de amor, los planes de futuro y las reconciliaciones a medianoche.
    En la segunda, el día que nació María, las visitas a urgencias por la fiebre, sus primeras palabras y las redacciones del colegio.
    En la tercera, el parto prematuro de Juanito con su peso anotado en la pulserita, los informes del neurólogo y los reproches mutuos cuando nos dejó.
    Hoy he encontrado el libro en un cajón y no puedo parar de llorar, pero sé que volvería a hacerlo.

  26. Arcos Lado

    26. RECUERDOS DE UNA GRAN AMISTAD
    Aquel libro recogía algo más que una historia, recobraba la sabiduría perdida de su tribu, los Awá.
    En el Valle brasileño del Javarí, Pecarí, la encargada de curar a su comunidad, encontró a Martín, un biólogo que buscaba en el Amazonas remedios para el cáncer.
    Se hicieron amigos e intercambiaron conocimientos.
    Cuando se despidieron, Martín le regaló un libro en el que los jesuitas habían recogido las costumbres y retratos de los antepasados Awá.
    Ella, en correspondencia, le ofreció plantas de prometedoras propiedades y le mostró como viajar al iwa, el lugar donde moran los espíritus.
    Pero cuando su cacique se lo reprochó, respondió: “ volvería a hacerlo”.

  27. Juan Antonio

    J.A.Iglesias
    27. ÁNGEL

    Aquel libro recogía algo más que una historia, se lo leían a su hijo autista para tranquilizarlo.
    Después del accidente, tras la muerte de sus padres, adopte a mi sobrino.
    De madrugada me despertaron los sonidos guturales salidos de su garganta y las sacudidas incontrolables de Ángel. Me acordé del poder del libro, me senté junto a él, lo acaricie como lo hacían sus padres, empecé a leerlo. Los malditos temblores desaparecieron.
    Él cogió mi mano, como lo hacia con su padre, «mi hermano gemelo»
    —Si, soy papá— le dije.
    Al poco tiempo dormía plácidamente.
    Al adoptarlo sabía que tendría para siempre esa pesada carga, mas ahora, volvería a hacerlo.

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