ENTCUENTRO DE VERANO 2026: HOTEL VACÍO
ENTCUENTRO HOTEL VACÍO
PARTICIPANTES
- MALDIVAS
- LLANES
- GRANADILLA
- ALTEA
- FOZ
Las parejas aquí señaladas tendrán que enviar, a través del FORMULARIO que encontrarán al final de esta entrada, un relato INÉDITO de un máximo de 100 palabras (sin contar el título) antes de que finalice el plazo del 14 de julio (incluido), cumpliendo las siguientes condiciones:
CONDICIONES
- El escenario del relato será un hotel de cualquier tipo (de carretera, urbano, de playa, rural…) durante la temporada de verano. También se admitirán momentos inmediatamente anteriores o posteriores a ella.
- El hotel está vacío. Las habitaciones permanecen cerradas y el hilo musical sigue sonando para nadie. Tu historia deberá desarrollarse en ese escenario.
- Consultada una inteligencia artificial sobre qué podría resultar sugerente en un hotel vacío, nos ha propuesto tres posibles rastros. El relato deberá incorporar al menos uno de ellos:
- Una PUERTA entreabierta.
- Una LUZ encendida.
- Un OLOR persistente.
El rastro elegido deberá aparecer en MAYÚSCULAS para facilitar su comprobación.
No cumplir estas condiciones supondrá la descalificación.
Los relatos no se publicarán directamente. Deberán enviarse mediante el FORMULARIO que encontraréis al final de esta entrada. Una vez publicados, no podrán corregirse ni reeditarse.
De los cinco relatos presentados en este encuentro, el jurado elegirá uno para la gran final.
El resultado de este encuentro se hará público en una entrada general de la sección ENoTiCias, una vez terminado el concurso completo, a comienzos de septiembre.
ENLACE AL FORMULARIO PARA PRESENTAR RELATO


<:3 )-- , de Altea. En mi primera ronda de vigilancia escuché pasitos resonando en el hotel vacío por fin de temporada. Probé a poner el hilo musical y beberme algunas botellitas de minibar, pero no podía dejar de pensar en el crimen ocurrido en la 204, o en aquellos pobres niños que ya nunca salieron del ascensor. Luego noté aquel OLOR INDEFINIBLE, como de algo vivo acechándome desde las sombras; entonces lo vi, «no es un fantasma», pensé aliviado. Meneó las orejas, olisqueó el aire y, no sé cómo, se metió en mi bolsillo. En cuanto a mí, supe que ya nunca tendría miedo.
LOS TRES DESEOS, de Maldivas
Primero me pidió salud para él. Después, una cantidad de millones absurda. En tercer lugar, compartir unos días de agosto en un suntuoso hotel con todos aquellos que lo quisieran de forma pura y desinteresada.
Ahora, en el hilo musical del Happiness Resort suena «Are You Lonesome Tonight?», de Elvis. Mi amo vaga desconsolado por las estancias vacías. De repente, a través de la PUERTA principal entreabierta, aparece su fiel Sultán agitando alegremente la cola.
Yo vuelvo a mi lámpara tranquilo. Si me hubiese pedido rodearse de gente a la que él realmente quiere, no habría aparecido ni el perro.
ÉL TAMBIEN ME BUSCABA, de Granadilla
Nunca dejé de buscar a mi padre, desaparecido cuando yo tenía cinco años.
Aquel día veraniego aterricé en un hotel de carretera. Toqué el timbre. Nadie respondió.
Vi una LUZ ENCENDIDA y entré en la habitación.
Detrás de mi nuca, sentí una respiración que me obligó a girarme. No vi a nadie. Una corriente de aire cerró la puerta de golpe. Un periódico antiguo quedó abierto por la página de sucesos en la que aparecía una foto de un hombre asesinado en esta misma habitación.
Reconocí mis propios rasgos en la cara de aquel hombre que se llamaba como yo.
ESCAPE ROOM, de Foz
Nadie. Volvimos a tocar la campanilla del mostrador sin que nadie acudiera a la llamada. No podíamos salir al exterior. La tormenta arreciaba, más de lo que hubiéramos visto ningún otro verano. Una musiquilla empalagosa sonaba a nuestro alrededor. Subimos al primer piso por si encontrábamos al encargado del hotel o a algún otro turista que estuviera allí alojado. Nadie. Al fondo del pasillo, una puerta entreabierta y una luz encendida parecían nuestro salvavidas. Estábamos empapados. El cuerpo de Clara resaltaba bajo su camiseta mojada. Una enorme cama con olor a jazmín nos atraía. Nos desnudamos. La puerta se cerró.
HOTEL DOS GARDENIAS, de Llanes
Tras cien años, el hotel se quedó vacío. Según los últimos inquilinos, sucedían fenómenos extraños. Lo inauguró el bisabuelo de Fabián y pasó de generación en generación. En la puerta, un papel agradece a la clientela lustros de fidelidad. Termina con un «se vende», escrito con letra temblorosa, sin convicción. Cada verano, los niños se acercan a curiosear, con porte de valientes y los hombros encorvados por el miedo. Pero nunca pasa nada. No perciben el OLOR a cerrado, ni ven la lámpara que se enciende sola, ni oyen el hilo musical cuando suena Antonio Machín. El favorito del bisabuelo.