81. Espíritu olímpico
Nala tenía un sueño. «Con esfuerzo y sacrificio conseguirás todo lo que te propongas, mi niña», le repetían sus padres a diario. Y ella se esforzó, y se sacrificó, y destacó en todo lo que se propuso: a buen seguro que sus padres habrían estado muy orgullosos de sus logros. Adquirió por internet el material deportivo, infinidad de manuales con rutinas de entrenamiento y un curso intensivo de francés online. Estudió noche y día, entrenó muy duro y se certificó en el idioma con nota; y cuando consideró que estaba lo suficientemente preparada, se embarcó rumbo a París. Su padre olvidó recordarle que también se necesita una pizca de suerte para conseguir los sueños, pero tal era su determinación que se tomó como una prueba preolímpica llegar a nado a la costa, sintiendo que la meta estaba más cerca con cada brazada, cuando la patera zozobró en las frías aguas del estrecho.


El esfuerzo y el coraje son la base de los grandes logros. Tu protagonista merece conseguir su propósito. Hasta ahí la teoría, pero dicen que el infierno está en los detalles, y es cierto que se necesita que una pizca, al menos, de fortuna, acompañe. Ojalá sea así en su caso, alcance la costa pese a todo y llegue a formar parte de un equipo olímpico.
Un saludo y suerte, tocayo
Sin llaves a las puertas de un instante estoy, que dirían Manolo y Quimi.
Muchas gracias, tocayo.
Un relato muy logrado que juega al despiste. La chica entrena y estudia idiomas. El lector se pregunta si va a ir a las olimpiadas, y de repente, zaca, el final que lo cambia todo. Un saludo, Angel, casi tocayo, otro AT en la familia.
Muchas gracias Antonio, que aunque no seamos tocayos, casi te considero ya de la familia…
Un cambio final que da un vuelco al relato. Suerte, Ángel.
Gracias Manuel, un vuelco como el de la embarcación…
¡Bravo por Nala! Ella tuvo coraje y también suerte, algo que tantos y tantos no han tenido desgraciadamente, por mucha valentía que tengan al arriesgarse en una precaria embarcación para conseguir una vida mejor que la que dejan, mejor dicho, una vida a secas.
Buen relato social.
Un abrazo
¡¡¡Y que tengamos que soportar las teorías del reemplazo!!!
Gracias, otro abrazo para ti.
Pues sí, Ángel. Además de coraje hace falta un poco de suerte, sobre todo en el lugar de nacimiento.
Valiente esa Nala, me ha recordado la película Las nadadoras.
Un abrazo y suerte.
Gracias Rosalía, me apunto tu recomendación.
Un abrazo.
Qué decisivo, para el futuro de una persona, es el lugar en el que se nace. Pero también es básico el entorno inmediato: familia, barrio, etc. Por suerte sus padres ayudaron en todo lo que se proponía. En mi trabajo compruebo que de todos los que vienen a nuestro país en la situación de esta chica, solo pueden “salír” quienes tienen mayor determinación y mucha, mucha, suerte.
Buen ejemplo.
Y qué cierto, tampoco hay que perder de vista a los que nunca cruzaron ningún estrecho.
Gracias.