103. Exégesis
Todavía recuerdo las gafas de pasta del Mejías, su melena grasienta con escamitas de caspa diseminadas sobre ella. Llevaba jerséis de rombos marrones o negros, aburridos, sobre los que asomaba el cuello duro de una camisa azul celeste; los zapatos llenos de polvo y unos pantalones que parecían estar hechos de arpillera. Deambulaba por el patio del recreo entre el vocerío de los pequeños, los balones de los que jugábamos al fútbol, las combas de las chicas y las carreras de los equipos del rescate. Avanzaba absorto, mientras sostenía entre sus manos igual La Regenta que un ensayo de Física Aplicada, igual El Alehp que un tratado de Fonética. Movía los labios como para espantar de su cabeza el ruido ambiente. Los mofletes, algo hinchados, rebosaban un acné púrpura y purulento. Parecía un fantasma ajeno a balonazos y empujones, un estudiante de otro tiempo que estuviera atrapado entre la arcilla de la tapia del colegio. Un día nos enteramos de su muerte, pero cuando salíamos al patio, él seguía allí igual que siempre, con su ropa estrafalaria, su aspecto descuidado y un libro distinto cada día entre sus manos, atravesando nuestros cuerpos, que ahora se paraban a su paso.


Un texto que bien podría enmarcarse dentro del realismo sucio. La descripción de ese personaje desestructurado y marginal me ha recordado mucho a ese movimiento literario.
Un saludo
Pues no lo había pensado, pero me encanta. En realidad, cuando empecé a escribir el cuento me vino a la cabeza el patio del colegio de Los jefes, de Vargas Llosa, aunque sé que no tiene nada que ver. Muchas gracias, Gema por leer y por el comentarios.
Un saludo!!
Un joven con el coraje de ser fiel a sus inquietudes. Hacer lo que lo demás puede que f
Hubiera sido lo lógico y habitual, pero en su caso sería ir contra natura. Su muerte prematura y su sed de conocimiento hicieron que no quisiera tener que marcharse tan pronto.
Un abrazo y suerte, Juancho
El coraje de los diferentes, de los friquis, de los que se niegan a, o simplemente no les sale, seguir al rebaño. Siembro aquí la duda de su muerte, «un día nos enteramos de su muerte», pero era una muerte reciente o en realidad el narrador siempre está viendo un fantasma.
Muchísimas gracias, Ángel, por la lectura y por el comentario y enhorabuena otra vez por esa cifrá de 10.000 comentarios que ya se ha quedado corta. Un abrazo!!
Me encanta ese personaje fantasma que es pura literatura y sabiduría.
Hola, Paloma, en realidad el Mejías, aunque no es su verdadero nombre, es un personaje real, algo hiperbolizado, por supuesto, que vestía quizá demasiado sobrio para su edad y que paseaba entre nosotros con un libro abierto en las manos a la hora del recreo. Era algo mayor que yo y no tengo muchas más referencias suyas, pero me acuerdo de él después de tantos años y pienso que por qué no podría haber sido un fantasma.
Muchísimas gracias, por la lectura y por el comentario.
Besos!!
Cómo hacer que un personaje desagradable a la vista resulte atrayente para el lector a través de las palabras de su creador.
Hola Edita, como le decía a Paloma, el Mejías está algo hiperbolizado, sin embargo no pretendía que parecía desagradable, sí algo rarito, pero me alegro de que te parezca atrayente, porque al menos creo que era alguien bastante sugerente.
Muchas gracias, por la lectura y por el comentario!!
Besos!!
Es como si fuera una metáfora de la sabiduría a la que los niños miran con extrañeza todo el tiempo.
Puesta a imaginar, cuando lo he leído, he querido ver eso. Aunque no lo pretendías, seguramente.
Personaje y texto originales.
Hola, Rosa, yo siempre digo que el lector siempre tiene la razón. Aquello que tú interpretas es lo que es el cuento para ti. Poco importa lo que yo pretendiera o no, porque desde que empiezas a leerlo el cuento es tuyo, o eso al menos es lo que yo pienso. Lo cierto es que la idea original no tenía mucho que ver con tu interpretación, que tengo que decir que me encanta y me parece una idea preciosa.
Muchas gracias, Rosa, por la lectura y por el comentario, y por esa interpretación que le da un valor añadido al cuento.
Podrías explicar el título en relación al texto?
Uf, lo siento, Rosa, quizá lo haría con otro cuento, pero creo que en este es como pedirle a un mago que revele su truco. Te pido disculpas, pero creo que la solución está un poco en mi respuesta a tu comentario.
Muchas gracias, de nuevo.
Juancho, qué personaje más peculiar, unas veces interesante y otras repulsivo (por los granos) pero siempre polifacético.
Mi interpretación es que, una vez muerto su memoria tiene el poder de inculcar el ansia de conocimiento en los niños. Aunque la posibilidad de que todo el rato haya sido un fantasma tampoco me desagrada.
En cualquier caso, un abrazo y suerte.
Hola, Rosalía, me parece una interpretación muy bonita la que haces y muy lícita, porque, como siempre digo, el relato es de quien lo lee. El personaje es curioso, real como dije antes, algo hiperbolizado, eso sí, pero sus caminatas lectoras entre los otros estudiantes están sacadas de la vida real, y su aspecto un tanto peculiar también. Muchísimas gracias por la lectura y por el comentario. Un abrazo enorme!!