01. SOCIEDAD LIMITADA
Tras rellenar los datos de empleado y valoración, el formulario abría un espacio amplio con una indicación: “Desarrolle, si lo desea, en menos de 100 palabras, una propuesta y protocolo de actuación” Y Guille deseó hacerlo.
«He soñado tantas veces con visitar tu boca como quien explora las selvas que se abren a machete, que se resisten hasta empujar con el filo de la lengua. He planeado tantas veces quemar los mapas para recorrer todos tus centímetros, acampando en cualquier pliegue de tu piel que me invite al reposo. Tatuarme junto al corazón la constelación de la araña que forman los ocho lunares de tu hombro. Enredarme en tus manos cualquier noche. Sin que sepas qué parte de mí descubre tu tacto ciego, sabio, dispuesto a olvidar para regresar mañana a la fascinación del hallazgo.»
—¿Has terminado el informe que me debes, Guille? —le interroga Alicia desde la puerta.
—Estoy… terminándolo.
—Te noto distraído, Guille. Escúchame. Soy tu amiga. Soy tu cuñada. Pero también soy tu jefa. No me lo pongas difícil …
—…solo andaba buscando la palabra adecuada. Ayúdame… esa sensación de querer conseguir algo a toda costa…
—¿Equivocarse?
—Déjalo, seguiré buscando…


Acá en Argentina, a esa «palabra adecuada» se le dice «metejón»… ¡El pobre Guille tiene un metejón con la cuñada!… Y en cuanto al dichoso informe, pueden pasar varias cosas: ella lo lee y lo despide, o ella lo lee y se enamora, o él lo rompe (lo cual sería una lástima, con lo hermoso que escribe), pero en todo caso, pase lo que pase, esto sí es cierto: no le falta imaginación al chico…
Muy bueno, Jams, me encantó.
Un beso grande,
Mariángeles