Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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29. JULIA

No podía dejar de mirarla, estaba rodeada de muchas otras pero esa fotografía me tenía hipnotizada, esos ojos atraían los míos como un imán y eso que el papel estaba deteriorado, el color desvaído y aún así… Escuchaba a mis compañeros hablar sobre las pistas, pero no podía entender lo que decían, sus palabras quedaban en segundo plano, me llegaban amortiguadas. Cada vez más impactada me fui acercando. Debajo había un cartel que la identificaba: Julia 23-2-1989, desaparecida con 20 años.

Acerqué la mano, sentí un calambre recorriéndome el brazo al descolgarla del tablero. Todos callaban esperando una respuesta a una pregunta que yo no había escuchado. Mis ojos seguían fijos en ella y los de ella en mí. Todo cobró sentido en un instante, todos mis recuerdos volvieron. ¡Por fin supe qué me había pasado!
El inspector recogió la fotografía del suelo y la puso de nuevo en su hueco, entre las fotos de las otras víctimas. Cerraron la ventana para que la corriente no arrancase más retratos del panel y siguieron argumentando sobre la investigación, mientras yo miraba aterrada desde dentro del papel fotográfico a mi asesino vestido de uniforme.

 

4 Respuestas

  1. Paloma Hidalgo

    Qué buena la historia de este espíritu que recupera sus recuerdos y se encuentra con su asesino, gracias a esa fotografía en la que se denuncia su desaparción. Me gusta mucho.
    Mucha suerte Susana, saludos.

  2. Ángel Saiz Mora

    Hay quien asegura y tiene la convicción de que al final la verdad siempre prevalece. Quizá no sean muchos los casos de crímenes no resueltos, pero existen. Tu protagonista ha conocido al fin al causante de un homicidio, algo que descubrimos a la vez que ella. Lo que como lectores no sabemos hasta el final es que el asesino es un agente de policía (que continúa impune y de quien nadie sospecha) y que la víctima es ella misma.
    La conexión entre el mundo de ultratumba y el de los vivos es evidente, pero queda camuflado con habilidad mediante ese golpe de aire, una causa natural que, en apariencia, es la que mueve la fotografía a su antojo, no el espíritu que nadie puede ver.
    Un relato que deja muy buena impresión y hace que nos replanteemos la historia tras conocer el desenlace, donde todo cobra un destino muy diferente.
    Un saludo y suerte, Susana

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