Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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77. JUSTICIEROS DEL AMOR (IsidroMoreno)

Era los sábados cuando las “eroavionetas” colmadas de amor y pasión sobrevolaban nuestro barrio. Desde primeras horas, nos manteníamos alerta para disfrutar de la llegada y descarga de roscos que, en forma de corazones, arrojaban aquellos aparatos. Muchos vecinos jóvenes, mayores y medianos salíamos a la calle ansiosos de pasión, con los brazos abiertos al cielo y como si de un maná se tratase o como en una cabalgata de reyes, intentábamos atrapar al vuelo alguno de esos roscos del amor. Para evitar lesiones, la policía no permitía paraguas invertidos. No valía tomarlos del suelo, pues si caían quedaban rotos e inutilizados para siempre. Había personas que salían con máscaras y disfraces para evitar, se supone, ser reconocidas quizás por su pareja que también podría estar esperando otra oportunidad; también había ambiciosos que pillaban varios “roscos acorazonados”: eran la envidia de quienes no cogían nada y tendrían que esperar al próximo sábado.

Todo acabó un día cuando un ejército de angelitos justicieros, con arcos y flechas, atacaron a las promiscuas “eroavionetas” para expulsarlas del espacio aéreo del barrio. Desde entonces, a menudo y sin avisar, los angelitos escondidos quién sabe dónde, escogen y lanzan flechas directas solo a corazones errantes.

6 Respuestas

  1. Ángel Saiz Mora

    Como ya he comentado por otra vía, a las personas nos encanta unirnos, pero sería agotador la existencia de unos seres que poco menos que nos obligasen a ello de forma continua, cada sábado, que la vida tiene muchos aspectos que debemos atender, no solo ese. Está bien eso de comer roscas y roscos, faltaría más, pero sin que vaya en detrimento de una vida equilibrada, en verdad completa. Para el cometido del amor ya están los angelitos arqueros, esos que hacen sentir el sutil pinchacito que nubla los sentidos.
    Divertido y bien contado.
    Un abrazaco, Isidro, artista

    1. Querido amigo, ya lo distópico no lo parece tanto, así que no sería nada de extrañar que hasta para comerte un rosco te lo tengan que «servir» vía aérea aunque sea un sábado (que es más tópico). Después llegarán «los cupiditos» que intentarán anular los excesos y querrán imponer el orden y «las buenas costumbres».
      Yo ya me creo todo.
      Muchísimas gracias, amigo Arcángel (eres más que ángel), por tus gentiles comentarios. Dos fuertes abrazacos.

  2. Vaya con los angelitos, que no dejan que quien quiera (y pueda) se zampe un rosco en sábado!
    Has pintado una variada colección de buscadores de roscos del amor (me ha encantado lo del paraguas del revés, jeje).
    Está disputado el espacio aéreo del barrio. Y, mientras los angelitos no disparan a los vecinos, quizá alguno se puede sacar el título de piloto y volar por libre.
    Un beso!
    Carme.

  3. Como acabo de decirle a Ángel, con las distopías, el presente y lo que atisbamos en lontananza, yo ya me creo todo.
    En cuanto a los paraguas invertidos y su prohibición, no deja de ser un guiño a las reminiscencia del pasado y las represiones, los invertidos, la poli, la política…. jejeje! ya tú sabes.
    Mil gracias, querida amiga, por leer y comentar.
    Un fuerte abrazo.