61. La daga
No sé si es una daga (entiendo poco de armas), pero mi abuelo la llamaba así, LA DAGA, y yo me imaginaba las mayúsculas grandes y rojas, como sangre enemiga. Nos contó, más de cien veces, que un día el arado se tropezó con algo y cuando fue a ver qué pasaba la encontró sobresaliendo de la tierra. Debía de ser de los romanos que construyeron el Acueducto, aseguraba, porque estaba oxidada. Tal cual la encontró, la colgó en el desván. Cuando murió, subí a buscarla, antes de que alguien se adelantara y desde entonces está colgada en mi dormitorio.
Ayer me llamó el de recursos humanos: quería hablar conmigo hoy (le gusta torturarme con las esperas).
Anoche limpié y afilé la daga y la guardé en una mochila, que ahora descansa sobre mis piernas. Me habla de recortes, de amortizar mi puesto, de bajo rendimiento y de necesidades de la empresa, mientras acarició la empuñadura. Cuando hace resbalar un papel sobre la madera noble de su mesa, esgrimiendo un bolígrafo de marca delante de mis ojos, la saco rápidamente y la acerco a su garganta, por mí, por mi abuelo y por el soldado romano que antaño la blandió.


Que me perdonen los de recursos humanos que me lean, pero no me parece mala forma de recuperar el uso original de esa daga romana. Aunque se me ocurren unas cuantas mejores, la verdad!
Un abrazo y suerte.
Presente y pasado unidos por un mismo fin: el valor de usar la daga en el momento justo. Me gusta esa conexión entre los tiempos. Suerte, Almudena.
Quien a despido mata a daga muere. Jajajaja. Un poco radical, pero ¿acaso no es radical el capitalismo despiadado?
Un saludo
Los apuros desoxidan y afilan el coraje si es necesario.
La violencia no es la respuesta. Hay muchos tipos y se puede sufrir de variadas maneras. Jugar con el futuro, el sustento y la estabilidad de las personas como si fueran fichas en un tablero de ajedrez es crueldad pura. La violencia no es solución, pero seguro que hay maneras para que una persona no se vea injustamente vejada y psicológicamente desecha, en esta época y en todas.
Un abrazo y suerte, Almudena
Aunque se ve venir, impresiona. Esto es, y siempre ha sido, la ley de la selva. Algunos gobiernos intentan organizar y contener las pasadas del poder, pero no los pueden evitar. Hay demasiadas grietas por las que se cuelgan. Preciosa historia de Romanos traída a nuestro tiempo.
Hola Almudena
Un relato grande creado alrededor de un objeto pequeño pero con mucha historia detrás.
Una escena donde la tensión narrativa nos deja al borde de una venganza.
Enhorabuena y suerte
Ostras, Almudena, hay gente que lleva fatal los reveses de la vida… Uff… Yo le recomendaría un poco de reflexión, pero oye, si hay que sacar la daga del abuelo, solo en el relato, se saca. Un abrazo y mucha suerte.
Contundente y total, querida Almudena. Detesto profundamente la violencia pero, aún mucho más detesto la injusticia porque, es ella, sin duda, la génesis de todos los males del mundo. Enhorabuena y un abrazo, guapa.