Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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69. La fe de Ismael (Juana María Igarreta)

Ismael atraviesa la galería central de la residencia a la que acude de voluntario. Los numerosos internos que ocupan sillas de ruedas dispuestas sobre el suelo embaldosado en blanco y negro, se le antojan piezas de ajedrez esperando el empuje de unas manos que las mueva, escaque tras escaque, en el tablero de una nueva jornada.

Clara llamó su atención desde el primer día. Su postura rígida y mirada hierática le evocan la imagen de una virgen románica de la iglesia de su pueblo, a la que siendo niño sus padres adoptivos lo alzaban una vez tras otra pidiendo su bendición.

Ismael nunca ha sentido el fervor religioso que se respiraba en la familia que lo acogió. Lo más parecido a la fe que conoce es creer que si su madre biológica lo abandonó, como siempre sostuvieron las Hermanas de la Caridad, fue porque no tuvo otra salida. Y esa fe lo ha llevado a vivir con la esperanza de poder un día conocerla. Sabe que es un deseo difícil de alcanzar. Lo que no sabe es que la dificultad roza lo imposible cuando la madre ha vivido creyendo que su hijo nació muerto.

10 Responses

  1. Ángel Saiz Mora

    El desenlace de este relato habla de una durísima realidad. La separación de hijo y madre es algo antinatura. Son sonados los casos en los que unas personas convirtieron la caridad que se les suponía por vocación en pura y cruel mercadería. Tu protagonista parece intuir un vínculo con una anciana impedida y desconocida, con la que quizá comparta la misma sangre, aunque nunca llegue a saberlo del todo, aunque ya sea tarde. De una manera, o de otra, la fe, aunque sea en una quimera, es lo que mantiene a las personas.
    Un abrazo y suerte.

  2. En este relato veo dos tipos de fe: la falsa de los padres adoptivos, que muy probablemente fueron coautores del delito de comprar un bebé robado; y la verdadera del pobre hijo que, seguramente llevado por la esperanza de encontrar a su madre biológica, desea que sea esa anciana parecida a una virgen de la otra fe. O quizás lo sea realmente y nunca lo sepa. Muy bueno.

  3. Hola, Juana. Creo que tanto Ismael como su madre fueron las piezas de ajedrez de un juego jugado por perversos jugadores: unos, quienes le hicieron creer a su madre que Ismael había nacido muerto y lo entregaron a las Hermanas de la Caridad (¿los padres de la madre de Ismael?) , y otros, las mismas monjas, que se prestaron al juego y disfrazaron de «caridad» el robo de un bebé, así que se entiende que la fe de los padres adoptivos sea impostada y que él no sienta ese «fervor religioso» que quieren que sienta. Yo también intuyo que esa interna que llamó su atención desde el primer día es su madre, y que nunca, ni él ni ella, lo van a saber, porque quienes orquestaron todo se encargaron muy bien de que así fuera…

    Ojalá esta historia, tan bien urdida, fuera una ficción…

    Un beso grande,
    Mariángeles

    1. Está muy bien visto lo que comentas, de que tanto la madre como el hijo fueron en verdad las piezas de ajedrez con las que jugaron. Sí, por desgracia, casos similares se han dado muchos. Gracias por comentar y besos para ti, Mariángeles.

  4. Rosalía Guerrero

    Qué triste, Juana, sobre todo porque sabemos que casos así hay a cientos. Que injusticia más grande negar a un ser humano la verdad sobre su pasado, y arrebatar un hijo a su madre.
    Un abrazo y suerte.

  5. Rosa Gómez Gómez

    Muy duro y difícil de entender la maldad humana revestida de santidad.
    Bien engarzada la imagen de Clara que le recuerda a la virgen románica de su pueblo, con su condición de adoptado y su desconocimiento total de las circunstancias reales que nunca llegará a conocer.

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