Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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87. La Guitarra

La guitarra

A pesar de su corta edad, cada vez que escuchaba aquel sonido se le erizaban los pelos de la piel y dejaba de jugar para poder disfrutar de la melodía.
Una tarde decidió, resuelta, pedir para su cumpleaños una guitarra; tras escuchar en el receptor al maestro Paco de Lucía y a Jimi Hendrix volando con su música.
Los padres de Marta quisieron hacer realidad su sueño.
Juan recorrió varias tiendas; entró en el mundo de las cuerdas y se empapó de información,hasta llegar al convencimiento que aquel instrumento, que había elegido, sería del agrado de su hija.
Llegó el día. Toda la familia había acudido a la fiesta y estaba expectante, porque conocían la ilusión de Marta.
Sobre la mesa del salón reposaba un bulto, enfundado en una caja negra, y la música de Narciso Yepes envolvía la estancia.
El corazón de Marta se aceleró y no conseguía abrir la caja; su cuerpo temblaba emocionado. Cuando al fin, sostuvo el instrumento de cuerda entre las manos; lo arrojó al suelo y escapó llorando.
Atónitos, los padres recogieron el laúd y la cajita de púas, que se había abierto con el golpe, y corrieron tras ella.

8 Respuestas

  1. Ángel Saiz Mora

    Padres que tratan de satisfacer hasta los menores deseos de su hija, quien a su vez, no sabe valorar el esfuerzo y la intención que, como suele decirse, es lo que cuenta. Seguramente habrían acertado con una guitarra española, o una eléctrica, un laúd es otra cosa, pero tampoco es para ponerse así.
    Una historia sobre unos padres que necesitan aprender algo más sobre instrumentos, así como su hija, madurar y ser agradecida.
    Un saludo, M. Carmen

  2. Jesús Garabato Rodríguez

    Hola, Mari Carmen. Tu historia, aparentemente sencilla, nos da para reflexionar sobre las actitudes de algunos ante ciertos «errores» o circunstancias por las que deberían estar agradecidos. ¿por qué no darle una oportunidad al pobre laúd? (que bien se la merece, por cierto). Aunque lo entiendo y seguramente, a mí, me pase lo mismo, puede que no debiéramos obsesionarnos tanto con algo, por mucha «ilusión» que tengamos. Cuántas veces compramos una prenda u otro artículo que anhelamos poseer y al llegar a casa, o incluso fuera de la tienda, ya no le vemos la «gracia» a tenerlo. Y el esfuerzo de los padres, dónde queda. Esperemos que Marta recapacite y al tener en sus manos el instrumento descubra sus virtudes. Que las tiene, como cualquier otro, De todas formas, si está en buen estado, siempre tiene la opción de devolverlo y, para la próxima… a ver si aciertan al comprar. Saludos.

    1. M. Carmen Pavon

      Hola Jesús: Un comentario muy acertado el tuyo. A veces los padres, con la mejor intención, no quieren que sus hijos sufran las carencias que ellos han pasado. Sería un tema interesante
      para comentar con muchas aristas.

      Muchas gracias por leerme. Te mando un abrazo.

  3. J. Ignacio

    Hola. Bien hecho!!

    Como decía BB King: ¿quieres verme feliz? – dame una guitarra y seré feliz.

    No obstante, te voy a contar una anécdota, que me contó a mí un antiguo profe de guitarra: por lo visto, Paco de Lucía era aficionado al submarinismo, y tuvo un accidente en el que se hizo un corte en la mano. Le preguntaron qué sintió en aquel momento, y para sorpresa de muchos, dijo que liberación.

    Buen relato, estoy seguro te va a ir genial con él. 1 abrazo, y buena suerte.

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