Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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La imaginación

dino 18DRAE: Imaginación (Del lat. imaginatĭo, -ōnis).

1. f. Facultad del alma que representa las imágenes de las cosas reales o ideales.

2. f. Aprensión falsa o juicio de algo que no hay en realidad o no tiene fundamento.

3. f. Imagen formada por la fantasía.

4. f. Facilidad para formar nuevas ideas, nuevos proyectos, etc.

La representación de algo no equivale exactamente a ese algo. La fidelidad absoluta al modelo no existe, como no existía tampoco en las pinturas del hombre prehistórico. Nuestro antepasado el hombre de las cavernas pintaba en las paredes escenas con las que recreaba, reinventaba o percibía su propia vida a través de imágenes conocidas de su entorno. Siempre con detalles añadidos, omitidos o modificados, que no eran resultado del despiste o la impericia del artista, sino fruto de su imaginación, y con las que se construía una realidad distinta a la cotidiana. El hombre primitivo se contaba y se descubría, al mismo tiempo que creaba la ilusión de otras vidas diferentes a  la habitual.

Es esta una necesidad que la humanidad ha mantenido a través de los tiempos: millones de años después, seguimos contando historias y seguimos tomando como modelo nuestra propia vida. Como esta es limitada y no nos permite vivir todo lo que de verdad nos gustaría, inventamos historias y para ello recurrimos a la ficción.

La ficción permite echar abajo los muros que rodean nuestra vida y participar de lo que hay tras ellos. En la ficción cabe todo y uno puede ser lo que desee. De eso está hecha la literatura: de posibilidades, de la oportunidad de exorcizar fantasmas, de crear otras realidades y transformar nuestras vidas en otras diferentes, incluso aunque estemos más o menos contentos con la nuestra. Por simple curiosidad, por desasosiego, por distracción. Por «corregir» el mundo.

W. Somerset Maugham definió en Diez grandes novelas y sus autores el papel del novelista en el mundo:

(…) Pero Dios, el destino, el azar, como quiera llamarse al misterio que gobierna la vida de los hombres, es un mal narrador, y es tarea, y también derecho, del novelista corregir los aspectos improbables del hecho en sí mismo.

De las vivencias, emociones y sensaciones del escritor se contaminan (en el buen sentido de la palabra) sus personajes, y una vez insuflado ese soplo de vida en ellos, ya despiertos, siguen su propio camino, quizá el que el autor quiso vivir y no pudo, o el que siempre soñó, o el que pudo pero no quiso seguir. La ficción, por tanto, no es sino simulación.

Parecería que estamos hablando de engaño, de una mentira, pues algo simulado es algo que no es verdad. La ficción cuenta algo que no ha ocurrido en realidad, no tiene rigor histórico. Sin embargo, Vargas Llosa nos dice que en esa mentira se encierra más verdad que en la propia vida. Las novelas, según él, adoptan un sentido y un orden que la vida real no tiene (esta es caótica y no tiene principio ni fin) y ofrecen al lector una perspectiva que su verdadera vida le niega, un orden inventado pero organizado que puede vivir con total impunidad, libre de consecuencias.

Y justo es ahí donde reside la verdad de la ficción: en su capacidad de hacernos vivir una ilusión sin los efectos secundarios que suelen acompañar a la vida real. Y esa ilusión, esa grandeza hecha literatura, es el relato.

En el momento de la creación literaria (artística, en general) la realidad pierde su imperio sobre nosotros. Apoyados en un mínimo de realidad, operamos con un máximo de fantasía. Con elementos reales inventamos un mundo irreal, y con elementos fantásticos inventamos un mundo verosímil. Cuando escribimos es mejor olvidarnos de los razonamientos y suspender cualquier clase de lógica o certeza mantenidas hasta ese momento, pues es el único modo de que la intuición, las emociones, los sentimientos, las ensoñaciones, las imágenes y las asociaciones libres salgan a la luz y se trasladen al papel que tenemos delante

 

14 Responses

  1. Susana Revuelta

    ¡Ostras! Vaya enlace lleno de ideas. Pues seguimos de acampada aunque las llamas de la última todavía no se han apagado…

  2. Eva García

    A mi me encanta esa dina pastillera (y se me antoja jovencita por su casi traslúcido color) En cuanto a tu texto, me ha hecho meditar, porque a veces me pregunto, cuando me sale una historia de no sé donde, cómo ha llegado hasta mi. Es decir, que no siempre veo experiencias vitales o deseos insatisfechos, por ejemplo, en ellas. Creo que la imaginación va mucho más allá. Pero estoy de acuerdo en muchos otros párrafos y, de nuevo, me hace pensar: creo que cuando se me ocurra una idea trataré de enfocarla de otro modo y darme más libertades creativas. Ya os contaré si kllego a algún lado, ja,ja. Gracias de nuevi, Susana, por tus interesantes aportaciones.

  3. Susana Revuelta

    Y otra cosa: las experiencias en un porcentaje del 70/80, vienen de los demás. O sea, que no soy yo sola la única culpable. Son esta gente que me rodea, que no me dejan en paz. ¡Y encantada, eh!

  4. aurora royo

    Hola, Su!! No me ha dado tiempo de leer la letra. De momento me quedo con la imagen de tu dina devora lacasitos. ¡ES UNA MONAAAAAAAADDDDDDDDDDDDDDAAAAAAAAAAAAAAAA!!!

    Luego te leo. Abrazo.

    1. Susana Revuelta

      Te explico: la plastilina amarilla y naranja es más maleable, por algún misterio de los tintes. Me he dado cuenta tarde. En adelante lo tengo en cuenta.
      Auro, besicos o agur.

  5. Amélie

    Muy buena entrada , Susana. Desde luego a ti, imaginación no te falta, y creatividad ya ves los dinos y dinas que estás coleccionando. Esta dina parece sorprendida comiéndose unos lacasitos, muy linda.
    Un beso.

  6. Virtudes Torres

    Susana, llevas razón en eso que el 70/80 por ciento viene de lo demás. Lo digo porque lo último que yo he escrito, ha sido sobre lo ocurrido a alguien tras su vuelta después de la muerte.
    Y eso te puedo asegurar que no son vivencias mías. je, je.
    Abrazos.

  7. Susana Revuelta

    Eh, que yo todavía no he matado nunca a nadie, como en mis cuentos. A mí lo que me chifla es poner a mis personajes en situaciones comprometidas o desesperadas. A otros les puede dar por exteriorizar sus sentimientos. Todo vale, como dije en esta entrada. Y si te quedas a gusto, ya el colmo. Otra cosa es cómo todo eso llegue al lector. Sobre todo la manera, el ángulo desde el que se cuenta. En este oficio nunca se deja de aprender.
    Y porque te gusten los dinos o esta sección, porque a mí en persona no me conoces, no creo que hayq que pensar en tendencias sexuales, Anita.
    gustar.
    (Del lat. gustāre).
    1. tr. Sentir y percibir el sabor de las cosas.
    2. tr. experimentar (‖ probar).
    3. intr. Agradar, parecer bien.
    4. intr. Dicho de una persona: Resultar atractiva a otra.
    5. intr. Desear, querer y tener complacencia en algo. Gustar DE correr, DE jugar.

  8. Mel

    A mi una cosa que me gusta mucho (2º acepción del diccionario) es versionar relatos, ya sean míos (re-aprovechar, mejorar…) o clásicos. Por ejemplo, y si los buenos, son los malos¿?, y si Caperucita asesinaba a los animales del bosque? o, ponerse el reto de hacer una versión cómica de la bella durmiente (vale, eso ya se les ocurrió a los de Shrek) o una erotic de Pinocho, lo de que le creciera la nariz no es un poco memo¿?, pues eso.

  9. Susana Revuelta

    1. tr. Sentir y percibir el sabor de las cosas.
    2. tr. experimentar (‖ probar).
    Atreverse a probar. Dar un paso adelante, lanzarse. Saborear, descartar. No conformarse con la primera sensación. Repasar con la yema de los dedos hasta dónde has llegado. Arrepentirse. Llorar desconsolado. Retomar el dolor. Repalentearse esa decisión.
    Estoy hablando del micro, eh.

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